Moda slow frente al fast fashion

Por una moda más consciente

Slow fashion o fast fashion: tú también decides

La industria de la moda contamina y genera graves impactos humanos. Iniciativas sostenibles como la de Slow Fashion Next quieren cambiar esta realidad.

Gema Gómez

Antes de dar vida a Slow Fashion Next, fui diseñadora de dos grandes cadenas de moda en España y ejercí de diseñadora en un instituto de tendencias en París, donde disfruté mucho de esta profesión, dura y mágica. Allí todo eran gamas de colores, texturas, conceptos… Todo era soñar y hacer soñar.

Pero con mi vuelta a Madrid la cosa cambió: todo era producto, precio y cantidades. Con mi trabajo en las cadenas y los viajes a China, empecé a entender los impactos del sector de la moda y comprobé que escondía una realidad que no se podía llamar glamurosa.

Vestirse sin contaminar ni explotar

Cuando íbamos a alguna fábrica y veía un río con espuma teñida de color, y luego iba a comer pescado, pensaba ¿qué llevará dentro ese pescado? Yo solo lo voy a comer una vez, pero ¿y la gente de aquí?

Recuerdo comentarios de compañeras y compañeros que decían: «Mejor no vayas a esa fábrica, ¡qué horror las condiciones de trabajo!».

Me encanta la moda, pero no la ropa barata que nos venden hoy como moda, que se produce explotando recursos y personas, y que contamina tanto que se considera que el 20% de los vertidos químicos que se hacen a ríos y mares provienen de este sector.

Me gusta la moda que aporta valor a cada una de las partes de la cadena de producción, que cuida a los agricultores que producen la materia, a la tierra y a la biodiversidad que la acompaña, y a todos los trabajadores y sobre todo trabajadoras, ya que es un sector predominantemente femenino.

Así nació Slow Fashion Next

Al volver a mi puesto de trabajo en Madrid después de esos viajes, miraba algún informe de Greenpeace y se me hacía muy duro ver que formaba parte de un eslabón de esta cadena de abusos. Hasta que decidí que no quería seguir siendo parte del problema, sino formar parte de la solución. Y fue cuando emprendí mi aventura.

Al principio quise crear una marca de moda sostenible, pero me di cuenta de que era muy difícil obtener información y que para crear un concepto claro necesitaba investigar mucho. Por aquella época, por otro lado, ya me había formado en desarrollo personal y como formadora de formadores.

Finalmente decidí que quizá mi camino no era seguir haciendo lo que había hecho hasta ese momento, sino ayudar a empresas que quisieran producir bajo parámetros de respeto al medio ambiente, a los seres vivos y a las personas a hacer este camino más rápido, y así crear un modelo de producción y de consumo alternativo.

Cambiar la manera de producir y consumir moda

Creo que en aquel momento no era tan consciente de la necesidad de crear un modelo alternativo como lo soy hoy, con toda la información que tengo. Ahora sé que la industria textil es la segunda más contaminante del planeta, aunque hasta hace poco solo unos «poquitos» consumiéramos sus productos, y que los mercados emergentes masivos están copiando nuestro modelo de producción y consumo.

En este momento es urgente:

  • Dejar de consumir ropa barata, de pararnos a mirar nuestros armarios y pensar si realmente necesitamos comprar algo más.
  • Dejar de consumir prendas de poliéster, que es un plástico con el que se fabrican fibras, de manera que representa el 60% del tejido producido a nivel global. Se ha demostrado que en contacto con la piel puede desprender productos químicos como el antimonio. Además, cuando se lava desprende microplásticos que van a ríos y mares y en los mares se lo comen los peces, pasando así a nuestra cadena trófica.

Un moda positiva y consciente

La moda sostenible, en especial las pequeñas marcas, está generando un modelo alternativo al fast fashion mundial.

Está eligiendo materias de mejor calidad, produciendo en pequeñas cantidades y generando empleo de calidad, no solo en la parte inicial de la cadena, en el diseño del producto, sino en todos y cada uno de los eslabones que la forman.

La moda debería ayudarnos a estar más guapas y guapos, pero la ropa tiene que ser bonita por fuera y por dentro; es decir, hay que tener en cuenta la historia que esconde cada prenda o artículo.

Para poder mostrar marcas que ya estuvieran haciendo esto creamos el directorio modaimpactopositivo.com, para ayudar a estas marcas a contar lo que hacen bien, sus dificultades y lo que ya han conseguido.

Vive la nueva moda consciente

Ética y sostenible

Vive la nueva moda consciente

Cada pequeño gesto cuenta, ¡toma partido!

Cualquier pequeño gesto que vaya en dirección a un modelo más pequeño, de pocas cantidades de producción, que busque materiales y procesos inocuos y la producción local, artesanal, o en una cooperativa social, hay que valorarlo porque compite en un mercado donde se pueden comprar camisetas a tres euros. A veces es una misión casi imposible.

Para que no lo sea y esto tenga posibilidades de éxito, se necesita un último eslabón de la cadena, que es el consumidor responsable. A él nos dirigimos.

Gema Gómez es fundadora y directora de Slow Fashion Next, además de la cabeza visible en España del movimiento internacional Fashion Revolution.

Su empresa está formada por expertos en moda y sostenibilidad que ayudan a estudiantes, profesionales y compañías con cursos de formación y una red de proveedores sostenibles para generar un cambio.

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