Un riesgo desconocido

¿Por qué es necesario evitar el gas radón?

Claudina Navarro

Es el enemigo invisible o silencioso que se filtra desde el suelo a las casas y aumenta el riesgo de desarrollar un cáncer de pulmón.

En algunos territorios de España la mitad de la población está expuesta a un exceso de gas radón, lo que aumenta el riesgo de sufrir varios tipos de cáncer, muy especialmente el de pulmón.

¿Qué es el gas radón y dónde se encuentra?

El radón es un gas radioactivo que se encuentra en la naturaleza. Se produce a partir de la degradación del uranio que se encuentra en rocas graníticas. Desde estas se disipa en el aire de las casas que se construyen sobre la zona o que se han levantado con materiales que lo emiten. También se encuentra en el agua que ha fluido entre rocas emisoras.

Al aire libre, el radón se disipa y alcanza concentraciones muy bajas –entre 5 y 15 Bq/m3– que no representan ningún problema. El problema surge sobre todo en los espacios interiores, en las casas que están en las regiones emisoras de radón.

El radón se filtra en las casas a través de grietas en los suelos, por los desagües y los espacios alrededor de las tuberías o cables, desde los poros de las paredes construidas con bloques de hormigón huecos.

Por lo general, el radón suele alcanzar concentraciones más elevadas en los sótanos, bodegas y espacios habitables que están en contacto directo con el terreno.

Además de en las viviendas, el gas radón se concentra en minas, cuevas y plantas de tratamiento de aguas.

¿El gas radón provoca cáncer de pulmón?

Según la Organización Mundial de la Salud, el gas radón es la causa más importante de cáncer de pulmón después del tabaco.

El radón se encuentra en el aire en forma de partículas invisibles que al respirar se adhieren a las células de las vías respiratorias y pulmones, donde pueden dañar el ADN y provocar el cáncer.

Se estima que por cada 100 Bq/m3 de concentración por metro cúbico aumenta un 16% el riesgo de sufrir cáncer de pulmón y probablemente también incrementa el peligro de sufrir otros tipos de tumor.

Cualquier exposición, por pequeña que sea, sobre todo si se prolonga durante años, aumenta el riesgo de cáncer. Es decir, no hay dosis segura. Pero como es un gas que se encuentra naturalmente en el entorno y no se puede evitar por completo, la OMS considera un límite aceptable hasta los 100 Bq/m3. Si ese nivel no se puede alcanzar, la OMS recomienda evitar por todos los medios que se superen los 300 Bq/cm3

¿En qué territorios hay más radón?

En España, Galicia es la comunidad autónoma más afectada. Un estudio de la Universidad de Santiago de Compostela estima que en 42 de las 53 comarcas gallegas pueden producirse concentraciones peligrosas de radón en los hogares.

Según el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), además de Galicia, existen zonas sensibles en Madrid, Salamanca, Ávila, Toledo, Cáceres, Sevilla, Córdoba, Jaén, Almería y Gran Canaria.

En el mapa elaborado por el CSN se pueden ver las zonas más afectadas:

Mapa del potencial de radón en España

potencial de radón

¿Se puede hacer una prueba para detectar el gas radón?

El radón no posee olor, color ni sabor. Por eso los científicos lo llaman el peligro silencioso o invisible. Por tanto, pasa completamente desapercibido en los hogares.

Para saber si en nuestra casa hay radón y en qué concentración se puede pedir una medición a un técnico especialista que conozca el protocolo. Es un trabajo sencillo y barato. Esta medición debe repetirse a lo largo de tres meses para que podamos tomar decisiones eficaces.

Si nos han hecho la medición y el nivel exige medidas de control, como aumentar la ventilación o mejorar los aislamientos de la casa, podemos adquirir un medidor que nos mantendrá enformados en todo momento.

¿Qué se puede hacer para evitar el radón?

Cuanto menor sea la concentración de radón en una vivienda, menor será el riesgo de cáncer de pulmón. En la mayoría de los casos, se puede reducir la concentración de radón hasta niveles aceptables ventilando bien los espacios interiores.

Para ello hay que abrir las ventanas una o dos veces al día, procurando que se produzca alguna corriente de aire. En los sótanos, bódegas y parkings puede resultar necesario instalar extractores de aire, reparar grietas y mejorar aislamientos.

Sin embargo, la mejor solución es evitar construir las casas sobre terrenos muy emisores y en cualquier caso hacerlo incorporando soluciones arquitectónicas.

La Xunta de Galicia obliga desde 2007 a que las nuevas construcciones posean un espacio sanitario ventilado de 20 cm de altura que las separe del suelo, aunque algunos expertos consideran necesarios hasta 60 cm.

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de cuerpomente?