Inteligencia vegetal

¿Las plantas se comunican?

Los estudios indican que las plantas tienen habilidades sociales y interaccionan entre sí de manera inteligente de formas diversas.

Las plantas son las responsables de que haya vida animal en la Tierra. Ellas destilan el oxígeno que los animales, seres humanos incluidos, necesitan para respirar.

Además, la cadena alimentaria, que mantiene toda la vida animal del planeta, comienza con los herbívoros, que se alimentan de plantas. Toda la comida viene, de un modo u otro, de las plantas.

Los vegetales son seres muy evolucionados, no en vano junto con las algas y algunas bacterias son las únicas formas de vida capaces de trasformar la materia inorgánica en materia orgánica de la que alimentarse. Ellas captan la energía solar de la que viven todos los seres del planeta.

Se ha considerado al mundo vegetal menos evolucionado que el mundo animal, pero en los últimos tiempos se han realizado investigaciones que han demostrado que las plantas no están tan lejos de los animales, ni de los seres humanos, como pudiera parecer.

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Las plantas se comunican entre ellas

De hecho, las plantas son capaces de comunicarse entre sí, anticiparse al futuro o cuidar a sus parientes. Aunque parece que no tienen conciencia, las plantas son capaces de realizar complejos comportamientos sociales.

  • Cuando un herbívoro come hojas de ciertas especies, estasemiten un mensaje químico al aire que avisa a sus congéneres y les impulsa a introducir sustancias tóxicas en sus hojas para evitar así ser atacados.
  • Otras especies crecen en la dirección óptima para no ser tapadas por las plantas que se están desarrollando alrededor.
  • Cuando se plantan junto a otras plantas con las que están emparentadas, algunas especies reconocen a sus familiares y evitan competir con ellas bajo tierra por los nutrientes emitiendo menos raíces, algo que no sucede en compañía de plantas con las que no guardan parentesco.

¿Podemos comunicarnos con las plantas?

En estudio publicado en Science Daily demostró quelas plantas reaccionan cuando son atacadas. Es lógico entonces pensar que probablemente también reaccionarán cuando son cuidadas.

Las abuelas siempre dijeron que había que hablarles a las plantas y ahora se sabe que estas se habitúan a la voz de quien las cuida y logran mayor armonía con ella que con cualquier otra voz.

Curiosamente, la voz femenina tiene mayor capacidad para ayudar a sanar a las plantas que la voz del hombre, menos melódica por lo general. La música, especialmente la clásica, también estimula el crecimiento de las plantas.

Si de algún modo podemos comunicarnos con las plantas y sanarlas con nuestra voz y cuidados es de esperar que ellas también puedan ayudarnos.

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Cuidar a otros seres es bueno para el karma, esa especie de cuenta sagrada en donde se anotan nuestras acciones. La ley de la atracción entre semejantes viene a decir que lo igual llama a lo igual o, lo que es lo mismo: cuando hacemos buenas acciones estamos atrayendo buenas acciones hacia nosotros.

Las plantas se comunican pero no hablan, hay que aprender a leer su lenguaje de modo que una mirada sea suficiente para saber cómo se encuentran.

Esta sabiduría no solo es aplicable a los árboles o los arbustos. La capacidad de leer el ánimo y la energía de los seres vivos será igualmente útil con las personas o los animales.

Volver a conectar con la inteligencia vegetal

De entre todos los seres, humanos o no, el hombre urbano occidental es quien vive más profundamente aislado de la naturaleza.

En las ciudades los árboles han sido sustituidos por inmensos edificios; las manadas de animales, por rebaños de coches y los ríos, si no han sido canalizados por el subsuelo, fluyen contaminados y estériles.

Los pocos árboles que adornan las urbes, últimos vestigios de una naturaleza esquilmada, sobreviven como pueden, perdida ya su condición mágica y empequeñecida su majestuosidad frente a los rascacielos, modernas torres de Babel que auguran la decadencia de una civilización que ha olvidado la importancia del entorno.

Los pájaros, casi ausentes de la ciudad, viven encerrados en jaulas y su canto ya no acompaña al hombre en la labor diaria. En una sociedad obsesionada por lo material y alejada del espíritu y la naturaleza, el jardín recobra una enorme importancia como fuente de salud y sosiego.

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Los humanos necesitan la naturaleza para vivir sanos, en equilibrio y armonía. Lo sabemos, pues llevamos plantas y flores a los enfermos y pintamos las paredes de los hospitales de verde, el color más representativo de la vegetación.

A la naturaleza la llamamos madre pues nos alimenta y nos devuelve la alegría de vivir, de sanar, de seguir adelante. También regalamos flores para seducir a quien nos gusta, acudimos al bosque cuando estamos tristes o paseamos por el parque de la mano de nuestra pareja.

La belleza es el mejor bálsamo para el alma atormentada y la naturaleza es casi siempre bellísima, aunque en ocasiones resulte dura, terrible o inclemente.

En cada árbol, flor o río están condensadas las grandes cuestiones que inquietan al ser humano.

  • Los árboles son gigantes que nos empequeñecen y nos hablan de permanencia y de eternidad.
  • Las flores, de lo maravillosa, breve y fugaz que es la belleza, del paso implacable del tiempo.
  • Los ríos son pura regeneración y flexibilidad, iguales y diferentes a cada instante, tal como los seres humanos.

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