The Green Lie

'La mentira verde'

Cuando lo sostenible solo es marketing

Cuidado con los falsos productos "verdes". No están salvando el mundo sino a las empresas, explica el documental 'The Green Lie'.

Ana Montes

A los consumidores conscientes nos preocupan las malas prácticas como la deforestación, la contaminación, la sobreexplotación de recursos, el expolio de tierras o la violación de derechos humanos. Nos gustaría librar al mundo de esto. Por eso "queremos cosas que no estén relacionadas con la explotación", dice el director austriaco Werner Boote.

Buscamos productos sostenibles y justos. "Pero no conseguiremos leyes solo con nuestra compra", porque en el sistema actual las vidas humanas y el planeta no importan. "El consumismo lo esconde todo bajo una capa de algodón de azúcar", matiza el autor del documental The Green Lie (La mentira verde), estrenado en 2018.

'The Green Lie' aborda el marketing, las relaciones públicas y la responsabilidad social corporativa de las grandes empresas que enarbolan tendencias ahora en auge como las prácticas verdes.

En su periplo por Austria, Indonesia, Estados Unidos, Brasil y Alemania junto a la ambientalista Kathrin Hartmann, Werner investiga qué hay detrás de la sostenibilidad de productos icono como ahora el coche "eco" eléctrico, un derroche de CO2.

Y lo que descubre es que "la mentira verde" fue fabricada a principios de los 70, cuando empezó la preocupación de la población por el medio ambiente, algo a lo que los sistemas de poder, basados en el control del capital, debían responder.

"Los gobiernos y las instituciones son meros títeres de la industria"

Esto lo explica el lingüista Noam Chomsky, que se convirtió en la conciencia crítica de Estados Unidos al oponerse a la guerra de Vietnam, apoyar la publicación de los papeles del Pentágono y denunciar la guerra sucia de Ronald Reagan.

El nonagenario, durante años ligado al MIT (Massachusetts Institute of Technology), revela que "los gobiernos y las instituciones son meros títeres de la industria", por lo que los ciudadanos debemos pasar a la acción.

La fórmula que propone para "eliminar la necesidad de recurrir a la mentira verde" es someter el sistema de poder al control popular para crear una democracia real, sin jerarquías, lo cual respalda Werner al sugerir que "el poder de las empresas debe llegar a su fin".

No estamos solos aunque hayamos estado desconectados

No basta con cambiar la cesta de la compra sino la manera de producir y de considerar nuestras necesidades. Por eso las manifestaciones en las que se pide "justicia climática" están echándose a las calles de todo el mundo.

#FridaysForFuture, Extinction Rebellion o The Green Deal son algunos de los movimientos multitudinarios mundiales más activos que pretenden frenar la mentira verde y el expolio institucionalizado del medio ambiente.

Ya decimos en voz alta que compramos cosas que no necesitamos y empezamos a ver que "no estamos solos", aunque hayamos llegado hasta aquí "desconectados de nuestro poder" por haber creído que solos no podríamos hacer nada. Pero todo está conectado, explica el cineasta.

Etiquetas verdes teñidas de injusticia y nuevas fuentes de CO2

Brasil es presentado como escaparate del funcionamiento del sistema económico mundial. Fuente de recursos como el maíz, la soja, la caña de azúcar y la carne, muchas de las etiquetas verdes salen de tierras expropiadas a pueblos indígenas por sus dirigentes corruptos para que los grandes agronegocios puedan prosperar.

Y en Indonesia, la European Palm Oil Alliance, que está vinculada a la industria, vende como sostenible el aceite de palma para desligarse de la tala de árboles e incendios forestales que están destruyendo rápidamente la selva tropical y las formas de vida tradicionales.

Esto pone en bandeja la crítica hacia las etiquetas y certificaciones que inventan las empresas según sus intereses. Habrá que vigilar quién es quién en el gran mercado sostenible y eco.

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