En casa

Cómo hacer papeles artesanales paso a paso

Eva Mimbrero

Volver a elaborar papel a mano es un modo de potenciar la imaginación y, al mismo tiempo, contribuir con nuestros gestos a cuidar el medio ambiente.

El papel nos acompaña desde hace más de cinco mil años, momento en que los egipcios empezaron a elaborar papiros con los tallos de una planta acuática (Cyperus papyrus) que crecía a orillas del Nilo. Aunque utilizando diferentes materiales, el papel se siguió fabricando manualmente hasta principios del siglo XIX.

Recuperar el arte de hacerlo con nuestras propias manos permite obtener un producto natural en el que se pueden utilizar una gran variedad de materiales (papel de periódico, hojas secas, pétalos...). Puede convertirse en una estupenda manera de dejar volar la imaginación y de obtener un producto único en su color y textura.

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PASO-1. Reciclado y con pétalos

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1. Reciclado y con pétalos

Corta unas hojas de papel de periódico en tiras pequeñas, introdúcelas en un bol con agua y déjalas unas horas en remojo. Tritúralo todo en una licuadora: obtendrás pulpa de papel. Vuélcala en una cubeta lo bastante ancha para que quepa el bastidor que utilizarás luego. Añade agua (la medida del vaso de la licuadora), pétalos de flores y una cucharada sopera de cola blanca.

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2. Inmersión

La pulpa debe tener un aspecto de pasta fina. Junta los bastidores, dejando la rejilla en medio, e introdúcelos en la cubeta: la pulpa quedará justo encima de la rejilla. Levanta ambos bastidores y, una vez fuera, retira la parte superior del bastidor (el marco que no tiene rejilla).

 

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3. Secado

Humedece ligeramente una bayeta y dale la vuelta al bastidor poniéndolo sobre ella. Aprieta con cuidado la rejilla con una esponja. Eso ayudará a absorber el exceso de agua y a que el papel se separe. Levanta el bastidor poco a poco, empezando por un lado (como si pasaras las páginas de un libro).

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4. Acabado

Tiende la bayeta con la pulpa y, cuando se seque, podrás separar el papel. Si utilizas una prensa casera antes de tenderlo (como en la foto) podrás eliminar el agua mejor. Se hace con cuatro listones que aprietan entre sí dos tablitas de madera mediante cuatro tornillos y tuercas de palomilla.

 

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Nueva vida a folios usados

Todos tenemos en casa viejos periódicos o revistas que ya hemos leído, facturas que no necesitamos o incluso calendarios que perdieron su utilidad hace tiempo. Podemos darles otra oportunidad y utilizarlos como materia prima de un nuevo papel. Las posibilidades son muchas.

Una opción, por ejemplo, es cambiar el color del papel. Se puede añadir el agua violeta que se obtiene al hervir una remolacha, un poco de curry que teñirá las hojas de amarillo, una infusión de hierbas o de té...

"Para que las fibras del papel absorban bien el color es mejor añadirlo en la licuadora, mientras trituramos el papel que hemos troceado", nos comenta Lurdes Civit, responsable de la escuela-taller La casa del paper, en Barcelona.

En ese momento, para darle un toque aromático, también pueden incorporarse unas gotas de un aceite esencial. Cortarlo con las manos permite que sus fibras se rompan menos que si se emplean unas tijeras.

Usar una vieja licuadora, con cuchillas que no corten tanto como las de un aparato moderno, contribuye también a preservar las fibras del papel y, al mismo tiempo, es una buena oportunidad de rescatar un electrodoméstico en desuso.

Si las fibras están muy rotas el papel que se obtiene es menos consistente y puede romperse con facilidad. Para darle más cuerpo y ayudar a unir las fibras, Civit recomienda añadir un poco de cola blanca cuando el papel triturado ya esté en la cubeta (ver recuadro superior).

"El pegamento, además, ayuda a reducir los poros del papel, por lo que se puede escribir o dibujar sobre él más fácilmente", explica.

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Acabados naturales

Pétalos de flores, briznas de hierba o diminutos trocitos de cuerda pueden ser también protagonistas de nuestros folios. Estos elementos deben añadirse a la cubeta y mezclarse con la pulpa de papel antes de introducir el bastidor que dará forma a las nuevas hojas.

Una vez separada la hoja del bastidor, debe secarse bien antes de intentar separarla de la tela en que la hemos adherido. Para obtener un papel abombado, se tiende directamente el retal con el papel y se espera a que el aire lo seque. Si se prefiere un acabado más liso es recomendable prensarlo antes de tenderlo.

Pueden utilizarse, por ejemplo, dos tablitas de madera y poner un objeto pesado encima (para que el papel no se pegue a uno de los trozos de madera, se cubre con otra tela antes de introducirlo entre las dos placas). Después de tenderlo se puede asimismo volver a prensar entre dos libros de gran volumen, por ejemplo.

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Sus posibles usos

Una vez el papel está seco y acabado, podemos elaborar con él un bonito sobre o utilizarlo como papel de regalo. O incluso escribir en él una nota de cariño o agradecimiento y dejarla a la vista del destinatario.

Otra posibilidad es confeccionar una libreta en la que anotar pensamientos, sensaciones o propósitos, cosiendo varias hojas con un hilo grueso. Son solo algunas opciones que pueden servir como punto de partida para crear usos particulares y familiarizarse con el proceso.

Un papel así de especial, creado con mimo y esmero con nuestras manos, bien lo merece.

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