Baño sin cloro

Piscinas naturalizadas: el chapuzón más sano y sostenible

José López Aguilar

Para disfrutar de un baño más saludable y ecológico, la mejor alternativa son las piscinas naturalizadas, un sistema vivo sin cloro, con solo piedras, vegetación y un agua limpia.

La naturaleza no entiende de mantenimientos, ni de químicos nocivos, como sinónimo de buen funcionamiento. Lo natural está vivo, tiene formas inesperadas y es diverso. Ahí está la clave. Los lagos y pozas han sido desde tiempo inmemorial la mejor opción para el baño lúdico y refrescante en la época estival. Y nadie se preguntaba si el junco de la ribera o las piedras de la orilla y el fondo molestaban, porque sencillamente siempre habían estado ahí, y gracias a ellas el agua mantenía su equilibrio saludable

Si las piscinas convencionales usan la fuerza bruta de los químicos para luchar contra la suciedad, eliminando toda forma de vida, las piscinas naturalizadas se aprovechan con sutileza de las ventajas que nos puede dar comprender los mecanismos de equilibrio natural. Se logra reducir la concentración de patógenos hasta límites seguros, pero facilitando la convivencia con otros microorganismos beneficiosos.

Las piscinas naturalizadas utilizan las soluciones de la naturaleza

En una piscina naturalizada se trata de imitar los ciclos de la naturaleza de una manera controlada mediante la fitodepuración y evitando también los tratamientos físicos con rayos ultravioleta (UV), iones u oxígeno activo. El método basa su eficacia en conseguir una acertada combinación de especies vegetales y de minerales que harán que sea posible mantener un estanque artificial de la manera más natural.

Proyectar una piscina naturalizada va mucho más allá de la mera jardinería. Diseñar un ecosistema es una labor compleja en la que se requiere la intervención de biólogos que controlen las redes tróficas, los balances de materia orgánica o las zonas para oxidación y reducción.

Para que todo funcione cualquier especie vegetal no resulta apropiada. Aun así, existen multitud de plantas idóneas, algunas de ellas con una poética insuperable, como los nenúfares; otras incluso son comestibles, como el azufaifo o el berro, y también las hay invasivas, como los juncos, que según el uso no son muy recomendables. Biología, paisajismo e ingeniería van de la mano para ofrecer un baño seguro y de estética única.

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Hay más de 20.000 piscinas naturalizadas en Europa

Desde 1980, año en que se realizó en Austria la primera experiencia moderna de estanque artificial para el baño, se han construido en Europa más de 20.000 piscinas naturalizadas, y el interés es cada vez más creciente.

Para muchos puede parecer una extravagancia naturalista, pero la realidad es que a lo largo de toda la historia lo realmente anómalo ha sido la depuración sintética del agua de baño.
Si nos fijamos en el origen de la palabra piscina, vemos cómo se parece sospechosamente a la palabra latina piscis ("pez"). Y es que, efectivamente, desde los romanos se evitaba la descomposición del agua incluyendo peces en las balsas para que se comieran los insectos y larvas perjudiciales.

¡Limpia y sin cloro!

Este elemento químico está presente en la naturaleza combinado con otras sustancias, como por ejemplo en la sal del mar. Sin embargo, cuando está presente en formulaciones artificiales, las moléculas suelen ser complejos contaminantes muy peligrosos tanto para el medio ambiente como para la salud humana.

Es un irritante agresivo de la nariz, garganta y tracto respiratorio que, sobre todo en los niños, puede provocar daños severos. Especialmente en las piscinas cubiertas, a causa de la falta de ventilación, en poco más de una hora se superan los límites de exposición para toda una jornada, tal y como informa un estudio de la Agencia Ambiental Federal Alemana.

El riesgo no es solo al respirar, también son potenciales cancerígenos las sustancias que se quedan impregnadas en el pelo y la piel tras pasar una hora nadando. Además, algunos estudios indican que sustancias como los trihalometanos, resultado de la depuración con cloro, pueden provocar cáncer de vejiga.

Piscinas con plantas y rocas

Integrar vegetales y rocas en la piscina es una oportunidad de diseño espectacular para explorar nuevos conceptos formales. Al requerirse desniveles para la oxigenación del agua, se experimenta con cascadas y saltos que conviertan el baño en una experiencia estética de primer nivel.

Pero también es posible tener una piscina fitodepurada con un aspecto convencional, sin renunciar a las líneas rectas y los tratados del minimalismo. Sin embargo, no hay que llevarse a engaños, y aunque a primera vista puedan parecerse, existen considerables diferencias a tener en cuenta.

Cuando la vida se abre espacio no entiende de vacíos impostados ni de transparencia impoluta, por lo que la aparición de musgo sobre los revestimientos o un cierto color verdoso en el agua no será un problema de suciedad, sino síntoma de buena salud.

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Una piscina se puede reconvertir en natural

Si tenemos una piscina convencional podemos preferir proceder a la rehabilitación y naturalización de esta, sin tener que construir una completamente nueva. ¿Cómo se hace? ¿Qué coste tendría?

Según Jordi Serramia, de la empresa especializada Urbanarbolismo, no plantea ningún inconveniente técnico más allá de la necesidad de disponer de un espacio adicional para la instalación de la zona de depuración biológica. Esta, según fuentes de la firma ARAGrup, supone un 15% de la superficie de la lámina de agua total, y puede ocupar una zona adyacente o parte del vaso original. En cuanto al coste, la inversión para una piscina de unos 25 m2 no llegaría a 10.000€.

Cada piscina naturalizada es única

Proyectar un sistema de depuración biológica depende de tantos aspectos que se hace casi imposible disponer de modelos estándar de piscinas como ocurre con las convencionales.
En el caso de las naturalizadas, tanto la composición del agua y la afluencia de público como los materiales empleados para su construcción serán los principales condicionantes del proyecto tanto a nivel formal como biológico.

El biólogo Carles Pérez, director de Projectes d’Aigua y presidente de la asociación Grupo Iberico de Aguas de Baño Naturalizadas, nos da las claves para disfrutar de una piscina eficiente. "En cuanto al mantenimiento, será peculiar durante los tres primeros años, periodo durante el cual el ecosistema se autorregula y requiere el seguimiento de un profesional que controle los parámetros y corrija posibles desajustes. A partir de ahí tan solo necesitará una poda y una limpieza a fondo anual, y, durante la temporada de baño, la limpieza de hojas e insectos, como ocurre en las convencionales, y aspirar los sedimentos del suelo", lo cual no representa un mayor esfuerzo.

Claves de una piscina natural

  • Agua de calidad. Una piscina naturalizada no está desinfectada, ni lo necesita. Al cabo de un año de funcionamiento, la actividad de los biofiltros hace que la calidad del agua sea comparable a la de un río de alta montaña.
  • Fitodepuración. La depuración de agua a base de plantas empleada en las piscinas naturalizadas es un sistema muy extendido en el sector del tratamiento de aguas residuales tanto industriales como urbanas, ya sea como complemento o como método principal de las estaciones depuradoras (EDAR), lo que da una idea de su efectividad.
  • Especies vegetales. Casi cualquier planta semiacuática propia de la zona geográfica puede ser eficaz para generar un biofiltrado. Es muy recomendable emplear al menos veinte especies diferentes para hacer más resistente el ecosistema. Las más comunes son nenúfares, lotos, azufaifos, menta, espinacas acuáticas, papiros, berros, lirios y juncos.
  • Materiales. Solo son recomendables materiales inertes como el carbonato cálcico o los films de látex y polietileno. Además, para el asentamiento de microorganismos conviene incluir un sustrato mineral como la arlita.
  • Coste. Dependiendo de la complejidad puede desde duplicar el coste de una piscina convencional hasta resultar un 30% más barata. Lo que siempre será, es más barata en uso, ya que no requiere ni de químicos, ni de electricidad, ni se necesita renovar el agua más allá de reponer la que se vaya evaporando.

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