Alimentación más sostenible con alimentos vegetales

Dieta sostenible

El cambio en tu dieta que más protege al planeta

El mejor estudio realizado hasta la fecha sobre el impacto ambiental de los alimentos concluye que deberíamos reducir o eliminar los de origen animal.

Claudina Navarro

Joseph Poore, profesor de la Universidad de Oxford (Reino Unido), dejó de consumir productos de origen animal hace 4 años. Fue la decisión que le pareció más coherente con los resultados iniciales de la ambiciosa investigación que estaba llevando a cabo sobre el impacto ambiental de los alimentos.

Poore y Thomas Nemecek, investigador del LCA Research Group de Zurich (Suiza), revisaron más de 500 estudios científicos con datos sobre la producción de 40 alimentos habituales en 40.000 granjas de 119 países y concluyeron que existen dos decisiones importantes que puedes tomar para reducir el impacto ambiental de tu dieta: consumir menos carne y tomar menos productos lácteos. El estudio ha sido publicado en la prestigiosa revista Science.

Hazlo por el medio ambiente: sin carne y sin productos lácteos

La producción de alimentos es una de las actividades humanas que más afecta al clima y a la supervivencia de especies vegetales y animales en la naturaleza. No da igual lo que comas, porque cualquier elección que hagas tiene un reflejo en consumo de agua, emisión de contaminantes o uso de la tierra.

Poore es muy claro: “Seguir una dieta vegana es probablemente la manera más eficaz de reducir tu impacto sobre el planeta Tierra". "Es de lejos más eficaz que no volver a volar en avión o comprar un coche eléctrico", añade.

Ocupan un 83% de las tierras de cultivo

¿Qué pasa con la carne y los productos lácteos? Los autores del estudio responden con argumentos matemáticos. La carne y los lácteos proporcionan sólo el 18% de las calorías y el 37% de las proteínas, pero su producción ocupa el 83% de las tierras de cultivo y produce el 60% de las emisiones de gases que calientan la atmósfera.

Y la producción ecológica de carne o lácteos no es una solución, porque su impacto ambiental sigue siendo grande, concreta Poore.

Las proteínas y energía vegetales son más sostenibles

En comparación con la carne de ternera, obtener las mismas proteínas y calorías de, por ejemplo, los guisantes, representa la emisión de seis veces menos gases de cambio climático y 36 veces menos tierra.

Sustituir la carne por pescado no es una solución, ni mucho menos. Los investigadores se han sorprendido del enorme impacto ambiental que tienen las piscifactorías en agua dulce que proporcionan el 96% del pescado que se consume en Europa: los excrementos de los peces se depositan en el fondo y emiten metano, uno de las más potentes gases con efecto invernadero.

Podría liberarse una enorme cantidad de tierra

Más datos: si no consumiéramos carne ni leche se podrían satisfacer las necesidades nutricionales de la humanidad usando un 75% menos de tierra. Esto dejaría libre un territorio equivalente a la suma de Estados Unidos, China, Unión Europea y Australia. Y los ecosistemas donde viven miles de especies estarían mucho menos amenazados.

Seguir una dieta vegetariana es la mejor opción, pero bastaría que todos los ciudadanos consumieran la mitad de raciones de productos cárnicos y lácteos, sustituyéndolos por alimentos vegetales, para que el impacto se redujera un 66%.

Otro estudio, realizado por el Instituto de Ciencia Weizmann (Israel), da más cifras alarmantes. El 86% de todos los mamíferos que actualmente viven en la Tierra tiene un mismo destino: convertirse en un trozo de carne en el plato de un ser humano.

Tres mensajes para los políticos

Poore y Nemecek hacen tres recomendaciones a los responsables políticos:

  • Promover la producción y el consumo local de alimentos.
  • Incentivar la agricultura ecológica.
  • Facilitar información a los ciudadanos para que realicen mejores elecciones.

Poor considera que sería un buen comienzo que las etiquetas informaran del impacto ambiental del producto para que los consumidores pudieran elegir el menos perjudicial. Las subvenciones a los productos sostenibles y sanos, y los impuestos sobre la carne y los lácteos también serían convenientes.

Expertos en alimentación han elogiado el estudio dirigido por Poor y han señalado que la reducción o supresión de la carne y los lacteos tendría además efectos muy beneficiosos sobre la salud de las personas.

Por ejemplo, el profesor Tim Benton, de la Universidad de Leeds (Reino Unido), destaca que una dieta con más frutas y hortalizas serviría para combatir la epidemia de obesidad y nos haría a nosotros y al planeta más sanos.

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