Natalie Portman pone la voz en Eating Animals

Cine comprometido

Natalie Portman, la voz de la conciencia en Eating Animals

La actriz produce y pone voz a un ambicioso documental inspirado en el libro 'Comer animales' de Safran Foer. Vegana desde hace unos años, denuncia las prácticas de la industria cárnica y sus consecuencias para los animales, el planeta y la democracia.

Comer animales, el personalísimo libro en el que Jonathan Safran Foer se pregunta de dónde viene la carne que come y con la que va a alimentar al hijo que en ese momento espera, fue un éxito mundial que sacudió las conciencias de millones de personas en todo el mundo.

Una de ellas fue Natalie Portman, que inspirada por lo que leía se propuso llevar el mensaje del libro a la gran pantalla en forma de documental.

Los múltiples problemas de comer animales

Natalie Portman, vegetariana desde niña, se hizo vegana hace unos años después de leer a Safran Foer. Ambos han producido el documental juntos en colaboración con Christopher Dillon Quinn, y se estrena ahora en Estados Unidos con el mismo título que el libro (Eating Animals, 2018).

El documental se centra en ofrecer al espectador información detallada y contrastada de lo que sucede en la cadena de producción de la carne y los productos de origen animal que consumimos, tanto por lo que comporta de sufrimiento animal como por las consecuencias que tiene para el medio ambiente y nuestra capacidad como individuos para tomar decisiones informadas.

La voz de la narración la pone la actriz estadounidense, que denuncia la violencia inherente a esa obra de ingeniería y precisión en que se ha convertido la industria cárnica, una industria que en las últimas décadas ha ido perfeccionando sus métodos a fin de producir cada día más y más a costa de muchas cosas.

"Cada uno tiene que elegir: podemos informarnos, asumir nuestra responsabilidad y cambiar", decía decía Portman al recoger recientemente un galardón por su activismo medioambiental. "Yo elegí adaptarme a un estilo de vida sostenible después de descubrir los riesgos que la ganadería extensiva tiene para nuestra salud y la del medio ambiente".

La industria ha invertido mucho esfuerzo, dice el documental, para que desconectemos del hecho de que cada vez que comemos carne significa que un animal ha muerto.

También se adentra en otras cuestiones fundamentales, como el uso masivo de antibióticos en la industria ganadera, el gran peso que tiene la producción de carne en la contaminación de acuíferos y de la atmósfera, o la manera en que nuestra despreocupación o autoengaño nos quita el poder de decidir cómo queremos vivir nuestra vida para dárselo a la industria (en este caso a la cárnica, pero también a la de otros sectores).

La invitación es a no mirar hacia otro lado, a tomar conciencia de que con nuestras acciones podemos favorecer a un sistema cruel que nos aleja de nuestra esencia y del entorno, o bien contribuir a construir una alternativa.

"Nos enfrentamos a una amenaza existencial", dice Portman. "Pero podemos elegir. Podemos decidir una, dos, tres veces al día qué queremos hacer con el planeta al elegir qué vamos a comer, si alimentos vegetales o alimentos de origen animal".

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