Entrevista a Xavier Serrano

"Olvidamos que somos mamíferos y olvidamos que somos humanos"

Jesús García Blanca

Psicólogo especialista en psicología clínica, sexólogo y psicoterapeuta caracteroanalítico. Director de la Escuela Española de Terapia Reichiana (ESTER). Autor de Profundizando en el diván reichiano.

Influido por pensadores e intelectuales como Piotr Kropotkin, Wilhelm Reich, Herbert Marcuse o Theodore Roszak, Xavier Serrano decidió encaminar su vida hacia la prevención del sufrimiento emocional. Realizó su análisis personal y formación como psicoterapeuta reichiano en Italia y Francia con especialistas como Piero Borrelli y Federico Navarro, ambos formados por Ola Raknes, colaborador del psiquiatra y psicoanalista Wilhelm Reich.

La Ecología de Sistemas Humanos sistematiza sus treinta años de experiencia en el campo de la psicoterapia y la acción social preventiva: asistencia en embarazos y partos, crianza, educación en la infancia y adolescencia, sexualidad y relaciones humanas.

Entrevista a Xavier Serrano

¿Cómo definiría la Ecología de Sistemas Humanos?
Es una nueva disciplina que muestra formas de acompañamiento, de intervención preventiva, de resolución de conflictos y de gestión de recursos en los sistemas humanos esenciales –familia y escuela–
y complementarios –institutos, medios de comunicación, centros de menores, instituciones...–. Su objetivo es facilitar procesos de maduración psicoafectivos saludables, autorregulados y, por tanto, ecológicos, estableciendo espacios sociales donde se recuperan las relaciones y los valores humanos, la conciencia ecológica y la identidad planetaria.

¿Cómo se trasladan al desarrollo humano las ideas que ya nos son familiares con relación a la ecología: interdependencia, influencia del entorno, problemas medioambientales...?
Precisamente, este es uno de los retos de la Ecología de Sistemas Humanos, aplicar las leyes de lo vivo en el desarrollo de los sistemas humanos que yo defino como “vitales”, educación y familia; y hacerlo tanto desde el punto de vista macro –funcionamiento de nuestra tierra o Gaia, o de los sistemas planetarios– como micro –física cuántica, teoría de sistemas, medioambiente, políticas sociales y laborales...–. En la práctica, supone vincular los movimientos de ecología política –partidos verdes– y los de la ecología social; crear redes, interrelacionar experiencias, organizar funcionalmente la “complejidad”, para dar alternativas globales que permitan cambiar de forma radical y permanente este estado de cosas, superar la crisis planetaria extrema en la que nos hallamos.

¿Y en qué consiste exactamente esa crisis extrema?
Hemos vivido varias décadas en sistemas sociales narcisistas y omnipotentes. Esto se reflejaba en el consumo exacerbado, en el tener cosas para compensar el vacío existencial, la falta de contacto con lo vivo y con nuestras necesidades afectivas y sexuales reales, al margen de las consecuencias desastrosas que eso tenía a nivel planetario y del poder lucrativo que todo ello tenía para unos pocos. Por eso, nuestra actual crisis es narcisista y, como tal, nos cuesta admitirla y buscar formas nuevas de vida. Debemos asumir que nada puede ser como antes, que no podemos seguir viviendo así. Esto es muy difícil porque la forma en la que nos hemos desarrollado nos limita para ese cambio necesario. Pero todos tenemos una parte de responsabilidad y debemos asumirla, porque ese puede ser el principio del cambio.

¿Cree, entonces, que hay una puerta abierta a la esperanza?
No es nada fácil, pero es posible. Una de las claves la tenemos a nuestro alcance: asumir responsabilidades y cambiar nuestra forma de relacionarnos y de educar, recuperando nuestra conciencia ecológica. Debemos terminar con la represión sexual y afectiva, con los objetivos de logro, con la lógica del deber, de la competitividad, de los saberes disociados, y modificarla por la de la complejidad, la creatividad, el trabajo en equipo funcional y solidario, y facilitar motivaciones emocionales y vitales respetando ritmos e individualidades en la línea de pensadores como Wilhelm Reich, Fritjof Capra, Humberto Maturana o Edgar Morín.

¿La clave está, por tanto, en la crianza y la educación?
Debemos responder radicalmente a una pregunta esencial: ¿Para qué educamos o criamos? ¿Para formar soldados fanáticos y disciplinados, psicópatas que matan y mueren por una bandera o una religión? ¿Educamos para formar seres resignados, victimistas, místicos, esclavos consumistas, pretendiendo compensar las carencias con la consecución de objetos; seres dependientes y débiles psicológicamente, fáciles de manejar y convencer? ¿O educamos para formar seres libres, autónomos, sensibles, racionales, lúdicos, solidarios, tolerantes, creativos y con una percepción compleja, holística e interdisciplinar? En definitiva, seres humanos con conciencia ecológica, planetaria y cósmica. En función del objetivo se emplea un tipo u otro de educación. admitamos las consecuencias de ciertas propuestas y reflexionemos…

Para abrir una puerta a la esperanza, tenemos que cambiar nuestra manera de relacionarnos y educar, recuperar la conciencia ecológica.

Y, según su experiencia, ¿dónde nos lleva esa reflexión?
A crianzas ecológicas; al reconocimiento y formación en las medicinas holísticas y energéticas; a recuperar relaciones ecohumanas en los espacios sociales, educativos y sanitarios; a facilitar formaciones prácticas y pluridiscipliarias; a prevenir la violencia familiar, escolar e institucional; a crear espacios de análisis personal, meditación y desarrollo humano; a concretar la ética del amor y el buen morir.

¿Es esto lo que define a un orgonterapeuta?
En los años treinta, Reich definió como vegetoterapia caracteroanalítica su abordaje clínico que, partiendo del psicoanálisis, emplea la respiración y otras herramientas somáticas para dinamizar las emociones y desensibilizar traumas. Años después, al describir la energía vital u orgon, denominó a su proyecto clínico Orgonterapia, dentro de su perspectiva global que describió como Orgonomía.

¿Ese abordaje clínico permite actuar a nivel social?
Mi práctica profesional me ha demostrado que las causas del sufrimiento están tanto en las dinámicas sociales como en las relaciones de los sistemas familiares y educativos entre los padres-educadores y los niños y niñas. Por tanto, no estamos hablando de algo individual, sino de colectivos, de sistemas. Lo interesante es que los cambios que observamos en nuestra intervención preventiva enriquecen el conocimiento sobre el ser humano y refuerzan nuestra praxis clínica. Y, paralelamente, nuestro conocimiento clínico nos muestra las causas de los conflictos. Lo clínico y lo psicosocial establecen un circuito funcional y complementario.

Entonces, ¿hemos creado un sistema social contrario a las necesidades humanas?
El progreso es algo admirable que refleja la inteligencia humana. Pero la forma en que se usa refleja la perversión de lo humano. Paradójicamente, los animales más inteligentes somos los que menos cuidamos a nuestras camadas y los que destruimos a nuestros semejantes y a nuestro planeta. En poco tiempo hemos roto el equilibrio ecológico de millones de años. ¿Por qué esta desconexión con la realidad cósmica y planetaria? Junto a la lógica del poder y los intereses económicos, subyacen las formas relacionales y educativas.

¿Cómo podemos propiciar el cambio planetario?
Intentando vivir la realidad cotidiana de una forma más humana y ecológica, sintiéndonos sujetos de la historia con capacidad para cambiar las cosas, cada cual en la medida de sus deseos y posibilidades. Olvidamos que somos mamíferos y humanos. Primamos la razón sobre el instinto y las emociones, pero al mismo tiempo moldeamos la razón en función de los intereses de los sistemas de poder. Hemos de buscar la integración psicosomática, que es la base de la salud.

Una labor multidisciplinar

Wilhelm Reich profundizó en las causas del sufrimiento humano, lo que le llevó a actuar a dos niveles –que son los que retoma la actual Ecología de Sistemas Humanos–: el nivel clínico y el nivel preventivo.

Así, estos profesionales desarrollan una labor psicosocial preventiva a partir de equipos interdisciplinarios integrados por obstetras, médicos, psicólogos, matronos, psicoterapeutas, educadores...

Entre sus actividades están el acompañamiento en el embarazo, la asistencia en el parto ecológico y el acompañamiento en el sistema familiar durante el proceso madurativo del niño. Asimismo, participan en espacios escolares alternativos, realizan talleres con adolescentes en los institutos...

Facilitan, también, espacios divulgativos y de formación a profesionales de todas las nacionalidades.

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