Entrevista a María Jesús Blázquez

"Todavía quedan mujeres salvajes que paren en libertad"

Jesús García Blanca

María Jesús Blázquez es licenciada en ciencias biológicas y posgrado en medicina naturista, cofundadora de la asociación de apoyo a la lactancia y la crianza Vía Láctea y del colectivo Otra biología.

Es una de esas personas que explican con sano orgullo que nacieron en su casa y no en un hospital. Estudió ciencias biológicas y cada día empuña la tiza en un instituto de Zaragoza. Pero María Jesús Blázquez hace mucho más que eso. Se ha implicado junto a otros especialistas en el estudio de la “nueva biología”, una disciplina que se acerca más a la naturaleza, y desde hace casi tres décadas dedica gran parte de su tiempo, experiencia y energía a humanizar embarazos, partos, crianza, lactancia y educación.

Entrevista a María Jesús Blázquez

¿Las mujeres han olvidado cómo parir y cuidar de sus criaturas recién nacidas?
La vida urbana, el nacimiento en los hospitales, el entreguismo a los expertos y la desconexión de la mujer instintiva que habita en nuestro ser profundo nos ha llevado, como sociedad, al olvido de cómo parir y cuidar de las criaturas. Sin embargo, todavía quedan mujeres “salvajes” que pueden contribuir a la recuperación de esa memoria ancestral, mujeres instintivas que paren en libertad, sin pensar. En ese estado, el cerebro libera las hormonas que hacen posible el acto sagrado del parto y el nacimiento.

¿La civilización tecnocrática ha roto el pacto que la mujer mantenía con la naturaleza?
La mujer y la naturaleza están íntimamente asociadas y fue precisamente esa conexión lo que provocó la dominación de ambas por parte de la civilización tecnocrática, transformándolas. Como dice la activista ambiental y filósofa Vandana Shiva, pasaron de ser creadoras y sustentadoras de la vida a ser objetos pasivos, manipulados por los expertos para la obtención de un beneficio económico.

Durante el periodo primal, desde la concepción hasta el primer año de vida, procesos fisiológicos normales se creen patológicos.

Entonces, ¿apuestas por un retorno a lo salvaje?
Sí, con plenitud de conciencia, liberándonos de nuestros miedos, recuperando nuestra fuerza instintiva y la conexión con el ser, con la naturaleza que nos rodea, con el cosmos.

Frente al bíblico “Parirás con dolor”, tú opones partos íntimos y gozosos.
Respetar y entender la fisiología del parto como un acto sexual es la clave para desmontar la maldición “Parirás con dolor”. Somos muchas mujeres las que hemos vivido partos entrañables y gozosos, algunas hasta con orgasmos. La mejor fuente de conocimiento científico sobre el parto está en el acompañamiento y la observación, sin interferir, de las mujeres que tienen partos placenteros, porque aportan la luz necesaria para devolver al parto y al nacimiento el lugar que les corresponde.

¿Crees que, en su afán por defender los derechos laborales de las mujeres, cierto feminismo ha complicado la tarea de ser madre?
Sí, pero hay otros feminismos y más mujeres que reivindican la maternidad entrañable y la recuperación del reconocimiento social que merece, sus espacios y sus tiempos. Habría que acoplar las condiciones de trabajo a la maternidad y no al revés. La actual incompatibilidad entre maternidad y profesión es una agresión permanente a nuestra integridad como seres humanos.

¿Sería necesario, entonces, un cambio legal?
Por supuesto, las actuales condiciones de trabajo solo tienen en cuenta la productividad, y como los lugares de trabajo están lejos del hogar, todo se complica. No hay ley capaz de subsanar el descalabro de nuestra sociedad, que ha dado la espalda a los cuidados porque se prioriza la producción por encima de la reproducción, la vida y los afectos. Cada familia se las arregla como puede, porque la ley de conciliación intenta conciliar algo que es irreconciliable. Las mujeres tendrían que poder detener su actividad laboral para criar a sus hijos, cobrando un sueldo sin perder derechos, como se hace en otros países de Europa.

¿Cuál es el papel del padre en un proceso tan naturalmente femenino como el parto y la lactancia?
Los hombres ya han empezado a buscar respuestas a esta pregunta. El papel más importante en la sociedad actual es comprender, cuidar y respetar la simbiosis madre-criatura. Sostener la maternidad, hacer lo posible para suplir la falta de apoyo social que existe.

¿Por ejemplo?
Durante el parto hospitalario se dan situaciones de vulnerabilidad que podrían forzar a la madre a decidir contra su voluntad; en esos momentos, el padre es quien actúa para que se cumplan los deseos de ella. A lo largo de la gestación, el padre que comparte, comunica, acompaña y cuida a su pareja está favoreciendo el desarrollo y bienestar de su criatura y la conexión entre todos. Un padre que comprende la importancia del colecho está favoreciendo el desarrollo de su criatura porque no interfiere, porque sabe respetar, sin sentirse “abandonado”, la dedicación y entrega de la madre a su hijo recién nacido.

¿La visión oficial del ciclo vital embarazo-parto-crianza está cambiando?
El cambio se produce cuando existe colaboración entre las personas responsables de las instituciones y las mujeres y madres de las asociaciones, como Vía Láctea, que trabaja desde hace más de 25 años para que eso sea posible.

¿La medicina moderna debería hacer autocrítica?
Efectivamente. Cuando se percibe con más claridad el grado de desconocimiento de la salud es durante el periodo primal –desde la concepción hasta el primer año de vida–, porque en las facultades de medicina se estudia durante muchos años la enfermedad y se interpretan procesos fisiológicos normales como patológicos. He sido testigo de la transformación que han sufrido muchas mujeres, profesionales de la salud, cuando se han convertido en madres. La medicina moderna ignora el concepto de salud holística y la capacidad autorreguladora del organismo.

¿Qué podemos hacer los ciudadanos en este sentido?
Deberíamos hacernos responsables de nuestros cuidados, trabajar el autoconocimiento y abandonar el entreguismo ciego a los expertos y a la industria farmacéutica.

Abriendo caminos de vida

La ecología humana, el ecofeminismo y el acompañamiento a las madres centran la labor de María Jesús Blázquez. Entre el 2004 y el 2010 dirigió los Cursos de Maternidad organizados cada verano por la Universidad de Zaragoza y Vía láctea en Jaca, y ha coordinado la publicación de sus actas. Además, es coordinadora y coautora de varias guías editadas –gracias a una iniciativa pionera– por el servicio de Promoción de la salud del Gobierno de Aragón:

  • Consejos para la lactancia materna
  • Cuídame: guía para madres y padres
  • Lactancia materna
  • Bebés y cachorros: los humanos también somos mamíferos
  • La ecología al comienzo de nuestra vida.

Más información:

Asociación Vía Láctea
Colectivo Otra Biología

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