Entrevista a Mariana Caplan

"En el camino de la espiritualidad no hay atajos"

Eva Millet

Mariana Caplan es doctora en filosofía, psicóloga, antropóloga y autora, entre otros, de "Con los ojos bien abiertos", "A mitad de camino. La falacia de la iluminación prematura" y "Tocar es vivir".

Desde muy joven sintió la necesidad de emprender el camino espiritual. Esta búsqueda, que ya dura más de veinte años, le ha servido para aprender a discernir entre las muchas posibilidades que existen en una senda que ella califica de complicada, con decepciones y obstáculos.

En sus libros, Mariana Caplan trata de guiar al lector hacia una espiritualidad auténtica y congruente, “donde no haya corrupción, pero sí retos y fe”, dice. En Con los ojos bien abiertos (Kairós), se centra en el discernimiento; la herramienta clave para llevar una vida espiritual con inteligencia y claridad.

Entrevista a Mariana Caplan

¿Recuerda el momento en el que sintió la necesidad de iniciar su camino espiritual?
Uno de mis mentores dice que uno no se convierte en místico, sino que nace místico. Otro describía la necesidad de la búsqueda espiritual como el sentimiento de que algo tiene que pasar y aún no ha ocurrido. Cuando leí esto a los veintidós años, entendí perfectamente a lo que se refería, porque esa inquietud la sentí ya de niña. Cuando murieron mis abuelos, empecé a preguntar y recibí respuestas totalmente distintas: mi padre me habló del cielo, donde te tratan tan bien y vives eternamente; mi madre me dijo que la muerte era como irse a dormir y no despertarse nunca más. Yo sentía la necesidad de saber y me sorprendía mucho que nadie tuviera las respuestas.

Así que se puso a buscar…
Cuando tenía quince años empecé a viajar y sentí que mi mente se abría. Después, en mi segundo año de universidad, con diecinueve, conocí a personas que iniciaban una búsqueda espiritual, y yo decidí emprender la mía. Descubrí que había varios caminos y vías de conocimiento, y empecé a estudiar distintas disciplinas, chamanismo, meditación…

¿Seguía una religión? ¿Es posible ser espiritual sin profesar una?
Con los años he ido integrando cada vez más el judaísmo, la religión de mi familia, a mi vida, pero creo que es posible ser espiritual sin profesar una religión. Sin embargo, la espiritualidad es uno de esos caminos que sin ningún tipo de asistencia o guía pueden resultar mucho más difíciles de seguir.

Es vital emprender la búsqueda con madurez psicológica, porque el despertar de la conciencia es el proceso más complejo de la vida humana.

Con los avances científicos actuales, que cada vez dan más respuestas a preguntas que antes respondía la religión, ¿tiene sentido ser espiritual?
No es una cuestión de tener sentido, utilidad, sino de que alguien o algo ponga palabras a las necesidades internas que uno tiene. Y creo que todo el mundo tiene la necesidad de buscar respuestas. Los avances científicos son fabulosos porque dan validez a muchas de las cosas que los místicos y las tradiciones siempre han dicho.

¿Es imposible no ser espiritual?
Hay personas que no se fían de lo espiritual, lo rechazan. Yo creo que eso se debe a que se les ha presentado como un problema: quizá se han criado en creencias que hablan de la maldad de las personas, del pecado original… por eso en mis libros hablo de las opciones que existen, de la posibilidad de escoger.

Quizá esta cerrazón se deba también a que en el camino espiritual hay engaño y falsedad…
Mucha gente empieza su búsqueda espiritual con ingenuidad. Hay una gran diferencia entre leer y practicar la espiritualidad, y a veces las personas entran con una mezcla de motivaciones confusas y una necesidad y deseo reales. Es importante desarrollar el criterio para llevar una vida espiritual con inteligencia.

La gente hoy quiere soluciones rápidas, ¿verdad?
Sí, pero en la búsqueda de la espiritualidad no hay atajos. La verdad cuesta. Se pueden tener experiencias muy intensas muy rápidamente, pero mantenerse, seguir avanzando, cuesta.

¿No le resulta un poco triste que existan abusos precisamente en este mundo?
El despertar de la conciencia es el proceso más complejo de la vida humana. Y, como cualquier aprendizaje, requiere mucho trabajo. Yo veo natural que un reto tan difícil como este –quién soy, cuál es el objetivo de mi vida, cómo la conduzco con éxito– sea complicado.

La suya fue una búsqueda larga, con muchos contratiempos…
Sí, pero tenga en cuenta que no ha acabado, porque las posibilidades de crecimiento e integración personal son interminables. Yo seguiré buscando hasta el día que me muera.

¿Y cuál es su premisa para iniciarse en el camino espiritual sin demasiados contratiempos?
Lo primero, emprender la búsqueda con madurez psicológica. Si a esto se le une la meditación, el yoga... estas disciplinas se entrelazan muy bien porque la psicología apoya a la persona a lo largo de sus distintos niveles de despertar. De hecho, veo la psicología como una tradición espiritual emergente en Occidente, que puede ayudar al individuo no solo cuando tiene problemas sino también cuando está bien.

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