Cine y conciencia

Un documental denuncia la esclavitud infantil en la industria del chocolate

Ana Montes

Se estrena 'The Chocolate Case', que plantea el desafío que supone conseguir un cacao libre de trabajo infantil cuando el mundo lo creía libre de culpa.

Cada producto de nuestra comida tiene detrás una historia que no siempre es transparente. El cacao arrastra una historia de esclavitud infantil que todos contribuimos a financiar, aunque a veces no seamos conscientes de ello. Y no lo somos porque no conocemos cómo funciona la cadena.

Nos lo cuentan en The Chocolate Case, un documental que se estrena este 25 de octubre en España, en la V edición del festival de cine documental Another Way Film Festival de Madrid.

The Chocolate Case

En 2004 unos periodistas alemanes destaparon que marcas como Bounty, Mars, Twix o After Eight utilizan aniños en las plantaciones de cacao. Aunque este escándalo fue muy sonado, según la última investigación de la Universidad de Tulane, observador internacional en esta cuestión, afortunadamente el chocolate libre de esclavitud ha aumentado a día de hoy con respecto a hace diez años (y no necesariamente bajo el sello Fair Trade).

¿De qué somos culpables cuando consumimos chocolate?

Esa pregunta se la hizo un grupo de periodistas de investigación holandeses partiendo del libro Black Book World Brand. En aquel libro, Klaus Werner-Lobo denunciaba a las marcas de la agroindustria que cometían algún tipo de fraude usando trabajo esclavo.

La esclavitud fue abolida hace mucho tiempo por constituir un acto criminal, pero hoy continúa...

"Todo el sistema forma parte de esta explotación. Pero el mundo no quiere cambiar", cuenta el autor de Black Book World Brand en The Chocolate Case. La cinta denuncia la explotación a la que se somete a niños a partir de los 6 años en distintos países del este de África, con Costa de Marfil como capital mundial de esta práctica.

Para llevar esta interesante historia a la opinión pública, Teun Van de Keuken, el líder del equipo de investigación de CIA, un programa de la televisión alemana, eligió autodenunciarse por haber comido chocolate esclavo. Pero para ser procesado debía demostrar que lo consumió en el país donde se había cultivado, así que se trasladó a Burkina Faso.

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Menores forzados, golpeados y asesinados

Allí, Teun recogió testimonios de jóvenes que trabajaron forzados en explotaciones de cacao durante años. El trabajo infantil era la principal mano de obra. En una plantación había hasta 500 menores.

Le relataron las palizas frecuentes que recibían, comían una sola vez al día y poco, trabajaban siempre gratis, y los insurgentes desaparecían misteriosamente de un día a otro, pero siempre había otros chavales con quienes sustituirlos.

Sospechaban que eran asesinados porque las quejas eran sucedidas de disparos. Este escándalo salió en todos los medios de comunicación, pero la industria alemana del chocolate intentó lavar su imagen minimizando la esclavitud infantil como "solo un incidente, porque no se puede regular todo lo que ocurre en las plantaciones".

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Tony´s Chocolonely, pioneros en el chocolate honesto

En 2005, Teun y su grupo, empezaron a ejercer presión para erradicar la esclavitud en el cacao aprovechando el estreno en cines de Charlie y la fábrica de chocolate, cuyo principal patrocinador fue Nestlé.

Se fijaron como objetivo lanzar al mercado un chocolate honesto anunciándolo como tal. Pero como no podían garantizarlo en toda la cadena de productores ajenos, decidieron hacer una empresa social y crear su propia marca de chocolate limpio free slavery ("sin esclavitud"), al que llamaron Tony´s Chocolonely.

Esta tableta, creada para cambiar conciencias, fue un éxito de ventas en Holanda entre los consumidores conscientes durante años e inauguró el nicho de esta categoría de chocolate honesto y justo que luego otras marcas han seguido.

Pero conseguir esta materia prima libre de esclavitud fue todo un reto que les hizo descubrir que el comercio de cacao se mueve en un territorio lleno de irregularidades entre productores y elaboradores. No se libran ni siquiera grandes multinacionales como Nestlé, que en The Chocolate Case reconoció usar trabajo infantil. Y es que ni el sello Fair Trade garantiza la ética al 100% en este delicioso producto.

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