Entrevista a Arantza Muñoz

"Necesitamos dejar de estigmatizar las emociones y lo humano de existir"

Aida García

Arantza Muñoz es dietista integrativa y sabe que la comida tiene un gran componente emocional en nuestras vidas. Para ella el peso no es importante, su principal objetivo es ayudarte a cambiar tus hábitos alimentarios, así que ¡olvídate de la báscula!

Natural, sin prejuicios, así es como se muestra Arantza en sus redes sociales, y quizá es por eso que son miles las personas que deciden seguirla. En su cuenta de Instagram no solo encontraréis consejos sobre alimentación, sino que también descubriréis las inquietudes y la experiencias personales de esta mujer a quien la vida ha llevado a convertirse en especialista en alimentación vegetariana y vegana.

–Dietista integrativa, vegana…, es evidente que la alimentación juega un papel importante en tu vida. ¿Cuándo empezó tu interés por este mundo?
–Lo cierto es que fue una serie de situaciones aleatorias las que me llevaron a donde me encuentro ahora. Empecé estudiando un ciclo formativo de dietética, pero como curso puente. Yo lo que quería era entrar en la facultad de enfermería y medicina, pero al no haber hecho el bachillerato, esta era la única vía de acceso.

Una de las primeras preguntas que le hice a la profesora era si se podía ser vegetariano sin morir. Ella me respondió que sí y yo di el paso al vegetarianismo. A partir de ahí, y según cursaba la formación, me fui enamorando de la profesión, así que se me antojaba perfecto poder contribuir a un mundo vegano con un trabajo que empezaba a amar.

–Llevas años aconsejando nutricionalmente a otras personas, ¿has visto una evolución en sus hábitos alimentarios?
–Por supuesto. Ha evolucionado muchísimo. Es apasionante y muy bonito encontrarte con personas que atendiste hace años y darte cuenta cómo el impacto de tu trabajo y de su motivación se ve reflejado en su forma de relacionarse con la comida, con la salud y consigo mismos.

–Que a pesar de la información las personas llevan dietas poco saludables es evidente. Con tu experiencia, ¿cuál/les dirías que son las causas?
–El factor emocional suele ser uno de los principales motivos por los que la gente recurre a productos menos saludables -en ocasiones, incluso nocivos-.

La comida tiene un gran componente emocional en nuestras vidas desde que nacemos. Se nos ha ofrecido como consuelo, como premio o como castigo.

El hecho de que, además, tengamos un estilo de vida estresante y muchas veces insatisfactorio, añade más leña al fuego. Y la industria alimentaria tampoco es tonta: elabora productos -y hace muchas investigaciones para ello- que están pensados para que no solo nos gusten, sino que nos encanten, y los escojamos por encima de otras presentaciones y marcas.

Así que imagina la situación: poco tiempo, gran oferta de productos hiperpalatables, una vida insatisfactoria y pocos recursos de gestión emocional.

Jóvenes interesados por las dietas veganas

–Sin embargo, al mismo tiempo, cada vez más personas dejan de comer productos de origen animal, especialmente entre los jóvenes. ¿Por qué crees que lo hacen: moda, conciencia o filosofía de vida?
–Los motivos son muy variados, pero destaca el motivo de la consciencia medioambiental, la justicia social, la empatía animal… Somos la primera generación que puede permitirse reflexionar sobre vidas ajenas y sobre el impacto de nuestras acciones.

Las redes sociales y la labor divulgativa de infinidad de personas ayuda a expandir el mensaje, y cada vez hay menos veto a determinados temas que antes se consideraban conflictivos.

También viajamos más, y eso ayuda a la apertura mental, a enriquecernos y a crecer con opiniones y puntos de vista distintos a los de nuestro entorno más inmediato: familia, amigos, lugar de origen…

–¿Qué fue lo que te llevó a convertirte en vegana?
–En mi caso fue por empatía con los animales no humanos. Por supuesto que soy consciente de que llevar un estilo de vida vegano también impacta muy positivamente en mi salud y en el planeta, pero siendo completamente honesta, no fue mi motivación, lo fue ser justa con el resto de animales con los que convivo en este mundo. Si no quiero que hagan daño a mi gato, ¿por qué iba a querer o dejar que se lo hagan a un ternero?

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–¿Cuántos años tenías? ¿Recuerdas qué te dijo tu familia cuando les explicaste que no ibas a comer más productos de origen animal?
Di el paso a una alimentación vegetariana a los 20 años, y la verdad es que en mi casa no daban un duro por mí. Normal, me costaba mucho comer variado, y mucho menos verduras. Me declaraba completamente carnívora en cuanto a comida -se me hace raro decirlo ahora, pero es la verdad-.

Recuerdo que, durante los tres días posteriores a que anunciase mi intención de dejar de comer carne, mi madre cocinó mi plato favorito: pechuga de pollo rebozada, y la dejó encima de la encimera de la cocina esperando a que cogiese.

Sin embargo, cuando a los 23 años me hice vegana, no les sorprendió, aunque sí hubo discrepancias en la familia. Aun así, con paciencia y mucha asertividad he conseguido que se respete mi decisión e incluso que la tengan en cuenta en las comidas familiares.

–¿Cómo cambió tu vida?
–La verdad es que ya casi no recuerdo no ser vegana/vegetariana. De pronto sentí que todo tenía sentido. Una alineación mente-cuerpo-corazón. Sentí casi de forma automática una conexión más fuerte con los animales. Y tuve la enorme suerte de que este cambio de estilo de vida, me haya traído grandes amistades, conexiones, oportunidades y salud.

Dieta vegana y delgadez

No son pocos quienes asocian vegetariano y vegano con delgadez, ¿qué les dirías?
–Normalmente, las personas que hacen esa clase de asociaciones suelen ser aquellas que desconocen en qué consiste una alimentación vegana y que siguen pensando que la palabra dieta solo se usa para definir regímenes o pautas restrictivas, hipocalóricas. La palabra dieta, según uno de los significados que le atribuye la Real Academia Española, define un "conjunto de sustancias que regularmente se ingieren como alimento".

Una alimentación vegana incluye alimentos con mayor y menor densidad calórica y nutricional, exactamente igual que ocurre con una alimentación occidental tradicional. Por lo tanto, una persona vegana puede llevar una dieta hipercalórica, hiperprotéica.

Tampoco hay que olvidar que el peso o la corpulencia no solo se ve condicionado por lo que ingerimos, sino que también le influye la genética, la medicación o la actividad física.

Ser vegano solo indica que no se ingieren alimentos de origen animal, pero no especifica con qué frecuencia ni en qué cantidad se consumen los alimentos que sí se toman, así como el impacto que estos tienen en la vida de la persona.

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¡No tengas miedo a la dieta vegana! Pero hazla bien

–Por cierto, en tu consulta la pesa no es un elemento protagonista…
Cierto, porque el peso nos da una información muy superficial de la persona.

Vivimos en una sociedad "pesocentrista", en la que tendemos a darle toda la importancia a este indicador, al mismo tiempo que se la restamos a muchos otros factores que pueden afectar positiva o negativamente a nuestra salud.

Además, trabajo con personas que han estado a dieta toda su vida, que han visitado distintos médicos, dietistas, nutricionistas… obcecados con el peso que no lograron ayudarles, así que ¿por qué iba a hacerlo yo? Es necesario romper con algunos enfoques antiguos.

De todas maneras, mi prioridad, al igual que la suya, es la salud de quienes acuden a mi consulta y por eso valoro su energía, su vitalidad, la calidad de su sueño, sus digestiones, la disminución del dolor en el caso de que lo hubiese, la agilidad, la resistencia en el deporte…

Se me hace raro pensar en acudir a una dietista y que tu evolución no la determines tú, sino no una báscula. Ahí está la clave del enfoque integrativo. Eliminar el estigma del peso nos permite trabajar más activamente en nuestra salud.

Naturalidad en redes sociales: ¿es posible?

–Vivimos en la sociedad donde las redes sociales se utilizan para mostrar lo que está establecido como bello y feliz. Sin embargo, tú muestras naturalidad, incluso se te puede ver llorar en algún story, ¿fue realmente una decisión o simplemente surgió?
Cuando asisto a charlas de marketing o algún amigo quiere darme consejos sobre cómo gestionar las redes sociales, siempre me río y me siento insegura al mismo tiempo. Que si tenga todo la misma letra, que si siga una estética, que si cuelgue los post a las horas clave, que si cuida el engagement…. ¡Madre, mía!

Eso no va conmigo. Siempre he necesitado hacer las cosas a mi modo, por lo que casi el 95% del contenido de mi cuenta es espontáneo, incluidos los posts del feed, que escribo según me viene la inspiración para algo.

–¿Cuál es la finalidad?
–Llorar en stories o hablar de lo que sea es mi forma de mantenerme fiel a mí misma y de compartir un camino honesto con las personas que forman parte de mi comunidad.

Lloro todos los días de mi vida, es una herramienta de gestión de estrés muy eficaz y sana para mí, ¿por qué no iba a llorar en stories si me nace?

Necesitamos dejar de estigmatizar la vulnerabilidad, las emociones y lo humano de existir. Si buscas la típica cuenta comercial y cuqui en redes sobre nutrición, no te pases por mi perfil, no entro en esa caja.

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Menos ego y más abrirnos a los demás

–¿Dónde está la línea que separa la Arantza nutricionista a la Arantza que está casada, ama los gatos…?
¿Te soy sincera? No existe. Lo he intentado, pero no soy capaz ni quiero serlo.

No quiero ponerme límites ni encasillarme. Es muy respetable que otros profesionales lo hagan, pero yo soy muchas cosas, y todas ellas válidas. Puedo hacerlo, pero no quiero separarlas por obligación, solo lo haré a mi antojo y según mis necesidades (privacidad, espacio…).

–¿No te asusta estar demasiado expuesta?
Antes sí, ahora a ratos. Todos hemos hecho algo de lo que nos avergonzamos, de lo que nos arrepentimos, y estar expuesta aumenta las posibilidades de que esos miedos afloren con motivo.

Sin embargo, he hecho un trabajo personal de aceptarme incluso en aquellos momentos en los que hubiese querido hacer las cosas de otro modo.

También es importante recalcar que esta exposición es voluntaria y controlada por mí. Es decir, nadie me obliga a hacer lo que hago ni cómo lo hago. Además, tengo la suerte de que la comunidad que hay en mi Instagram es, en general, muy amable y humana.

–Los comentarios en las redes a veces pueden ser muy crueles. Seguro que lo has vivido, ¿te afecta? ¿Cómo lo gestionas?
–En general he aprendido, que cuando hablamos de alguien o le decimos algo a alguien, casi siempre hablamos de nosotros: de nuestros miedos, de nuestras inseguridades, de aquello que para nosotros es importante...

Cuando alguien quiere herirme, está hablando de él mismo. Por supuesto que me afecta, pero aprendo a no tomármelo como algo personal.

Si he cometido un error, puedes decírmelo amablemente y con la intención de que ambos crezcamos de este momento. Si solo quieres herirme, no deseas aprender, buscas devolver el dolor que sientes, ahí es cuando entiendo que no es algo personal.

–Y ya para acabar, ¿cómo te ves de aquí 10 años?
–La verdad es que espero estar viviendo en un mundo más compasivo, vegano y consciente.

Pasamos el minitest a... Arantza Muñoz

  • Plato favorito: tortilla de patatas vegana de mi marido
  • Plato socorrido (el que te salva la hora de la comida cuando no tienes tiempo de cocinar): seitán a la plancha con brócoli al vapor y cebolla en polvo
  • 3 alimentos indispensables en tu dieta: brócoli, tofu, garbanzos
  • Tu irresistible tentación: dónut relleno de nutella (vegano, obviamente)
  • Lo primero que tomas por la mañana: agua
  • Lo último que tomas por la noche: agua
  • Restaurante preferido: Flax and Kale Passage, en Barcelona, y La tía Carlota, en Madrid.

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