Entrevista a Claudia Ayuso

"Reducir el consumo de carne tiene un gran efecto en el planeta"

Aida García

Sin lugar a dudas, Claudia Ayuso es una de las influencers eco más conocidas en el mundo Instagram. Nosotras hablamos con ella y te descubrimos cómo fueron sus inicios, tanto en la alimentación vegana como en mundo de la redes sociales.

Claudia Ayuso tan solo se deja llevar, y es ese fluir el que la ha llevado a convertir Instagram, YouTube… en su medio de vida. Desde ahí, hace de altavoz de un estilo de vida que tiene como finalidad “tratar de infligir el menor daño posible al planeta, la personas y los animales”.

–Llevas nueve años en las redes sociales, ¿en algún momento pensaste que se iban a convertir en tu medio de vida?
–Cuando hace más de 10 empecé a escribir en mi blog o cuando empecé a subir vídeos a YouTube en 2010, Internet no era lo que es hoy, así que ni en mis mejores sueños podía haberme imaginado a dónde iba a llegar todo esto, y creo que nadie puede predecir qué será de ello en otros 10 años.

Es lo bonito de la vida, siempre estamos intentando planear cuáles serán nuestros próximos movimientos, dónde queremos estar en cinco años, cuáles son nuestros objetivos, pero la realidad es que está fuera de nuestro control. Y es cuando surfeas la ola y disfrutas de lo que haces que terminas en lugares que te roban la respiración.

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–¿A qué crees que se debe tu éxito?
–Últimamente la palabra éxito me resulta un tanto confusa, porque lo que para mí es exitoso puede ser algo totalmente distinto a ojos de otra persona. Para mí, tener el espacio y la libertad de contar las historias que quiero contar me hace tremendamente feliz.

El trabajo duro y el tener valor para aceptar oportunidades cuando se presentan han sido claves que me han llevado a donde estoy ahora.

–Basta echarles un ojo para ver que han evolucionado contigo, ¿cuándo decidiste que ibas a usarlas para difundir tu estilo de vida?
–Empecé haciendo contenido de maquillaje y moda porque eso era lo que había visto en YouTube y lo único que pensaba que se podía hacer. Después descubrí los videoblogs y no dudé ni un segundo en que quería cambiar el contenido que hacía. Pero unos años después se me quedó corto, notaba que ni mi plataforma ni mi contenido estaban creciendo conmigo y dejé de crear vídeos durante bastante tiempo mientras escribía mi libro Flammae.

La verdad es que no sé cómo empezó, siempre me ha gustado la mecánica de las redes, pero encuentro difícil dibujar los límites entre la parte de mi vida que quiero mantener en privado y aquello con lo que estoy cómoda compartiendo, así que supongo que llegué al término medio de compartir “mi estilo de vida” cuando mis seguidores empezaron a preguntarme sobre mi dieta vegana, qué cosas hago para tener un menor impacto medioambiental, etc. Pero mi pasión verdadera está en escribir y hacer documentales, ya sean piezas cortas o algo más largo.

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–Hablando de tu dieta vegana y de tu compromiso medioambiental… ¿Cuál fue el primer paso? ¿El cambio en la alimentación, el uso de productos eco...?
–Lo primero que hice fue cambiar mi dieta, la mayor razón fue descubrir el tremendo impacto medioambiental que tiene la industria cárnica y lo absolutamente en desacuerdo que estoy con las prácticas de la misma. Una cosa llevó a la otra y, de repente, me vi descubriendo y destapando cosas sobre las que no tenía ni idea.


–Greenpeace ha solicitado tu colaboración, ¿cómo ha sido esa experiencia?
–Es todo un honor trabajar con organizaciones tan establecidas como Greenpeace, y haciendo lo que más me gusta que es presentar documentales. La experiencia fue fenomenal y todos quedamos súper contentos con los resultados.

–"El día que me hice vegana estaba en la piscina a punto de pedir pizza...", escribes en tus redes. ¿Cómo fue ese día en el que decidiste dejar de tomar alimentos de origen animal?
–Una de las cosas más curiosas al principio fue darme cuenta de lo introducidos que están los productos animales en nuestra dieta y lo desconectados que estamos de lo que realmente son, como en la anécdota de la pizza.

Desde mi punto de vista, creo que en las casas y los colegios se tendría que hablar del origen de nuestro alimentos y de cómo la ternera es un bebé vaca, que es el animal que ves pastando. Aunque parezca una tontería, muchos niños, o incluso adultos, no entienden la conexión. Pero no solo con la carne, sino con los vegetales también. ¿De dónde viene el arroz que estamos comiendo? ¿Es de plantaciones en las que explotan a los agricultores o plantaciones en las que se les paga el salario justo? Creo que nuestra relación con la comida sería muy diferente.

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–¿Ha sido un proceso fácil?
–Lo pospuse durante mucho tiempo, porque no quería ser una carga para mis amigos y familiares cuando fuese a comer a sus casas, pero lo cierto es que la mayor carga era la que estaba teniendo en mí misma el ir en contra de mis ideales.

Lo que sí me gustaría decirle a alguien que lo encuentre difícil es que algo es mejor que nada, y que reducir nuestro consumo de carne o comprar menos fast fashion y optar por cosas de segunda mano tiene un gran efecto en nuestro planeta y manda un mensaje muy claro a la industria. Y, con el tiempo, si se ven cómodos pueden ir dando más pasos. Nadie es mejor o peor por hacer una transición en un día o tres años.


–¿En algún momento o situación te has sentido (o te sientes) presionada para que dejaras a un lado estas creencias?
–Sí, por supuesto, siempre hay gente que hace bromas constantes o que cuestiona nuestras decisiones y, a la larga, esos comentarios pueden hacer mella. Y, no voy mentir, en ocasiones yo también me cuestiono ciertos límites que existen en el veganismo. Pero esto es una discusión para un artículo entero. La base de mis decisiones está en tratar de infligir el menor daño posible en todo lo que me rodea: planeta, personas, animales.

Esa es la base de mi filosofía y la brújula que guía mis decisiones.

–Existe la creencia de que llenar la cesta de la compra con productos respetuosos con el planeta es caro, ¿qué les dirías a quienes piensan así?
–El problema es que el precio de las cosas ha sido distorsionado. Lo que pagamos por un tomate o una camiseta no refleja el coste real del producto y las condiciones en las que ha sido producido no se comunican.

El otro problema es que es difícil consumir al ritmo al que estamos acostumbrados y pagar el precio real de algo producido respetando derechos y los estándares de sanidad, etc. Dicho esto, existen alternativas no perfectas pero con menor impacto, ofertas, trucos como comprar a granel en lugar de en cantidades pequeñas, apps para recoger comida gratis que iría a la basura de otro modo… ¡Hay que ser creativos! De nuevo, ¡podemos hablar durante un artículo entero de esto!

–Tienes un vídeo en tu canal de YouTube en el que hablas de qué tener en cuenta a la hora de detectar falsas marcas eco, ¿cuánto tiempo tardabas al principio, cuando no conocías tantas marcas, en hacer la compra?
–Más que una cuestión de tiempo, siento que es una cuestión de conocimiento. Cuando no sabía que los pesticidas químicos no solo envenenan a nuestro planeta y a los animales de la zona, sino que enferman a los agricultores (sobre todo en países más desfavorecidos), era algo que no tenía en cuenta a la hora de comprar.

Por eso siempre hago hincapié en el hecho de que no hay que machacarse si cometemos un error, a veces no tenemos toda la información y, aunque creamos que la tenemos, a veces la alternativa tampoco es perfecta. La información es poder, y cuanto más sepamos sobre cómo funcionan las cosas, mejor fundadas podrán ser nuestras compras y estaremos más seguros del voto que hacemos con nuestro dinero.


–Llevas años viviendo en Londres, ¿podrías explicarnos cómo es tener conciencia eco en esta ciudad?
–Una de las cosas por la que me encanta Londres es por la cantidad de oportunidades que hay, da la sensación de que hay más espacio para crecer y está lleno de nuevas empresas, startups, restaurantes, periodistas, influencers… cuya misión es mejorar el mundo en el que vivimos. Es una ciudad súper enriquecedora en este sentido.

–En este aspecto, ¿encuentras diferencias entre España y Londres?
–España parece que es algo más lenta para introducir este tipo de cambios, pero también tenemos maravillosos productos locales de los que podemos disfrutar -algo que en sí mismo ya es más sostenible- y en los últimos años he visto mucho interés tanto por parte de los ciudadanos como de las empresas por avanzar hacia un mundo más “verde”.

–¿Algún proyecto nuevo en el que estés trabajando y del que nos puedas desvelar algo antes de responder a nuestro mini-test?
–¡Este año está repleto de proyectos! Acabo de lanzar con mi agente y amiga, Marisa Oliver, un intercambio de ropa en el que la gente puede traer las prendas que ya no se ponen de su armario e intercambiarlas por cosas que otra gente ya no usa. Hicimos el primero en Barcelona y la respuesta fue alucinante, así que estamos trabajando en las siguientes ediciones para otras ciudades.

En febrero salió la nueva temporada de mi podcast The Cheeky Revolution, es en inglés y hablo con CEOs, activistas y personas que están transformando el mundo en el que vivimos. ¡Súper interesante y divertido si se me permite decirlo! jajaja

Y, no sé si me meteré en un lío por hablar tan pronto de él, pero ahora en marzo publicamos un libro Carlota Bruna, Connie Isla, Mariana Matija, Mónica Rosquillas, Patricia Ramos y yo, todas mujeres activistas que merece mucho la pena seguir, en el que hablamos de la situación de crisis medioambiental en la que estamos y cómo podemos reaccionar.

Pasamos el mini test a... Claudia Ayuso

  • Plato favorito: Paella de verduras
  • Plato socorrido (el que te salva la hora de la comida cuando no tienes tiempo de cocinar): arroz con verduras. Normalmente salteo cebolla, pimiento, champiñones…, a veces con tomate natural y hago una salsa, otras con salsa de soja, otras con especias.
  • 3 alimentos indispensables en tu dieta: patatas (podría comer solo patatas por el resto de mi vida), tomate y avena (de nuevo, en cualquier de sus formas: al natural, en leche, galletas…)
  • Tu irresistible tentación: ¡cualquier cosa con chocolate!
  • Lo primero que tomas por la mañana: intento que sea un vaso de agua caliente, antes de mi meditación de 20 minutos y después un desayuno que suele ser porridge (un plato inglés a base de avena) y un té Yorkshire (té negro) con un chorrito de leche de avena.
  • Lo último que tomas por la noche: el gran misterio, a veces es la cena (entre las 18h y las 20h), a veces algo dulce algo más tarde, un té…, pero siempre me voy a dormir con un buen vaso de agua. Soy una persona con mucha sed, jajaja.
  • Restaurante preferido: No me hagáis esto… ‘Cookdaily’ en Londres, ‘Tiyoweh, La Quietud’ en Madrid.

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