Entrevista a Fina Sanz

"En el amor lo ideal no existe. Existe lo real."

Sira Robles

Psicoterapeuta, sexóloga, pedagoga y doctora en Psicología, acaba de publicar La pareja, un proyecto de amor: ejercicios para la realidad de las parejas.

Fina Sanz creó la Terapia de Reencuentro tras una amplia carrera de práctica clínica y un trabajo de investigación de varias décadas. Psicoterapeuta, sexóloga, pedagoga y Doctora en Psicología, aboga por un desarrollo integral de la persona que se sostenga sobre el autoconocimiento, los vínculos para la convivencia y la promoción del buen trato.

Autora de numerosos libros, entre los que encontramos Los vínculos amorosos, acaba de publicar La pareja, un proyecto de amor (Editorial Kairós), donde se apoya en su reflexión sobre la naturaleza de las relaciones amorosas para proponer una serie de ejercicios que permiten a profesionales y a cualquier otra persona desarrollar recursos para abordar tanto los conflictos como las experiencias positivas que se dan en las parejas desde una mejor comprensión, reflexiva y recíproca, de sus miembros.

Entrevista con Fina Sanz

–El título de tu libro es muy sugerente: La pareja, un proyecto de amor. ¿Requiere mucho trabajo el amor?
–Cuando hablo de proyecto de amor, no me refiero al amor romántico, sino a lo que definí en el libro de El buentrato: un proyecto de amor es una concreción del buentrato, de nuestra energía amorosa, tanto para nuestro bienestar, como para el bienestar de quienes nos rodean. Y en este caso, también podemos concretarlo en el espacio de pareja.

Todas las personas tenemos una capacidad de amar, de buentrato, que genera placer, alegría y sentido a nuestra vida y a nuestras relaciones, donde vamos cambiando, concretando, tanto personalmente, como también con nuestra pareja, sintiendo que nuestra relación es amorosa, gozosa y nos facilita el desarrollo personal y mutuo.

"Hay temas que se hablan y otros que prefieren obviarse"

–Hablas de la necesidad de establecer un contrato de pareja o acuerdo negociado. Es fácil pensar en qué temas debemos tratar en ese contrato (tipo de relación, objetivos comunes…) pero, ¿qué cuestiones solemos dejarnos fuera de ese contrato que pueden acabar por terminar con la relación?
–Para hacer un contrato de pareja, primero tienes que hacer tu propio contrato: ¿qué es lo que quieres y no quieres en una relación de pareja? ¿Qué sería para ti negociable e innegociable para establecer ese contrato? Por ejemplo, no es lo mismo que a una persona le guste el fútbol y a otra no, que una persona quiera una estructura de pareja sexualmente abierta y la otra quiera una pareja cerrada.

Algo que no se toca en los contratos de pareja porque parece poco romántico es el dinero, el cómo queremos manejarnos la economía, si queremos pareja abierta o cerrada, cómo organizarnos el trabajo profesional y el de la casa, el cuidado de los hijos/as, qué espacio-tiempo nos gustaría compartir, etc. Hay temas que se hablan y otros que prefieren obviarse por si nos impide mantener la relación; pero más pronto o más tarde salen a la luz y si no los tratamos, entramos en conflicto.

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–Hablar sobre un acuerdo nos hace pensar en un contrato estático. ¿Pueden cambiar los acuerdos en una relación? ¿Entonces, qué ocurre?
–Cuando establecemos un contrato de pareja, puede mantenerse durante un tiempo, más o menos largo, pero puede irse modificando, porque puede cambiar nuestra vida, nuestras circunstancias, nuestra manera de ver las cosas o situarnos. En esos caso, hay que renegociar, proponer cambios y llegar a acuerdos.

–¿Podemos llegar a formar una pareja tal como la que idealmente imaginamos?
–Una cosa es lo ideal y otra lo real. Evidentemente, tenemos fantasías, podemos darnos cuenta de qué nos seduciría de otra persona a todos los niveles. Pero es una fantasía. Lo ideal no existe, existe lo real.

De modo que, dentro de nuestro modelo ideal, hemos de contemplar lo que para nosotros es aceptable (o no), es negociable (o no). Sin ser una persona “perfecta”–que no existe–, básicamente nos seduce toda una serie de características que nos parecen importantes o imprescindibles para compartir y para hacer un proyecto de pareja gozoso, amoroso y bientratante.

"La infancia influye en nuestro vínculo de pareja"

–¿Influye el tipo de familia en el que hemos crecido en el tipo de vínculo que establecemos con nuestra pareja?
–Evidentemente nuestra historia influye en el tipo de vínculo que queremos o establecemos con nuestra pareja. Siempre digo que hay que trabajar en tres dimensiones: social, relacional y personal. ¿Qué propuesta nos hace la sociedad, cómo nos construimos, qué creencias, valores y comportamiento nos dicen que tenemos que tener para ser queridas/os? Y eso se reproduce a través de los agentes sociales –familia, escuela, medios de comunicación, etc.-a través de los cuales aprendemos –sobre todo inconcientemente-valores, creencias, comportamientos o modelos de pareja y de vínculos que vemos en nuestras figuras familiares; si bien, en algún momento, podemos hacer una crisis de lo vivido e interiorizado y plantearnos otro modelo distinto.

–En esta línea, sugieres que nuestros guiones de vida influyen en los problemas de pareja...
–Nacemos en una sociedad, con una serie de valores, creencias... que se transmiten a través de los agentes sociales. Y uno de esos agentes sociales, muy importante es la familia, donde creamos nuestros primeros vínculos, construimos nuestra identidad con los consiguientes valores, roles, etc. que aprendemos, interiorizamos y reproducimos, construyendo, de manera inconsciente, nuestro guión de vida; vemos el mundo con ese guión, nos percibimos de determinada manera, y en base a todo ello nos vinculamos de una forma u otra.

Evidentemente, nuestros guiones de vida influyen también en nuestro vínculo de pareja: por qué me seduce esa persona, qué es lo que me atrae de ella, cómo me coloco en la relación, qué tiene que ver conmigo, etc. De ahí que, cuando en algún momento, a lo largo de nuestra vida, cambiamos nuestro guión, hay que recontratar de nuevo la relación de pareja, porque podemos tener otra visión de las cosas. Y si no se recontrata, si no se cambian algunos aspectos, fácilmente la pareja se rompe, porque nuestra percepción de las cosas es otra.

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–En contraposición, hablas sobre la importancia de la familia afectiva. ¿Qué papel tienen estas relaciones dentro de una pareja?
–La familia biológica es aquella en la que naces: esa madre, padre, hermanos, familia extensa…Es la familia que con la que te ha tocado vivir, a veces se establecen vínculos fáciles, otras veces dificultosos, difíciles, duros…

Pero al margen de tu familia biológica, con la que puedes tener mayor o menor afinidad, puedes crearte a lo largo de toda tu vida, una familia afectiva, esas personas que quieres que formen parte de tu vida, de tu espacio personal, con las que sientes un vínculo especial, a las que quieres y te quieren, hay amistad, confianza … Se va estableciendo desde el colegio, en la universidad, en el trabajo, a través de actividades. A lo largo el tiempo, algunas se van perdiendo, otras se mantienen, surgen otras nuevas.

También algunos miembros de la familia biológica –con quienes hay más vínculo afectivo, más confianza, amistad…-podemos considerarlos de nuestra familia afectiva. Y, por supuesto, si tenemos pareja, debería ser parte de nuestra familia afectiva.

La familia afectiva que vamos construyendo forma parte de nuestro espacio personal, que podemos compartir también en nuestro espacio de pareja.

Uno de los errores que a veces se cometen, es que a veces, al construir una pareja se abandona a la familia afectiva, y si luego se rompe la pareja se encuentran con el vacío de las amistades que decidieron perder.

"El amor requiere tiempo de acercamiento"

–Haces una reflexión interesante sobre las diferencias entre amar desde la libertad o desde la necesidad. ¿Dirías que es habitual que la gente se empareje porque no sabe vivir sola?
–Siempre trabajo con la gente para que cree su espacio personal, su proyecto de vida, que esté bien consigo misma/o, y su vida tenga sentido. Por lo tanto, cuando se ama a otra persona con la que constituyes una pareja y quieres hacer un proyecto de amor, has de hacerlo desde la libertad.

Si amamos desde la necesidad - porque no puedo ni quiero estar sola/o-, creamos relaciones de dependencia. Pero cuando el vínculo se establece desde la libertad, favorecemos relaciones de igualdad, de equidad, donde podemos hablar, negociar para estar bien, sabiendo que puedo estar bien contigo y sin ti; pero decido estar contigo, porque nos sentimos muy bien conjuntamente y queremos establecer un proyecto de pareja, un proyecto de amor que nos permite desarrollarnos personal y mutuamente y gozamos de ese proceso.

–En una sociedad marcada por el consumo, el amor parece que se ha mercantilizado incluso con el fast love del Tinder y eso dificulta el poder estar solos. La presión social del soltero –para dejar de serlo– es grande…
–Considero que los vínculos requieren tiempo para construirse, tanto los amistosos como los de pareja. Creo que es un error conocer a una persona y en 15 días o un mes ponerse a vivir juntos. Se requiere un tiempo para conocerse –no solo ideológicamente, sino también emocionalmente-, sentirse, entenderse, escuchar nuestros diferentes proyectos de vida, ver las coincidencias o no…

Hoy por hoy, todo se hace muy rápido para tener relaciones sexuales, para tener pareja…Me parece un error

Querer tener pareja tiene que ser un proyecto conjunto; hace falta más tiempo de acercamiento, para que no sea una seducción sin más sentido que la atracción física o algunos aspectos que pueden parecer interesantes desde la imagen que queremos dar, para darnos cuenta de cómo es realmente la otra persona, y si es lo que queremos.

–¿Qué es más prescindible en una pareja, la sexualidad o la amistad?
–Creo que los dos aspectos son importantes en una relación de pareja: la sexualidad porque es también una forma de comunicación, de sentirnos bien, de compartir, de goce. Y por supuesto la amistad.

No concibo una relación de pareja sin que haya una profunda amistad; si no, es alguien con quien convives pero no hay un buen vínculo.

Hay parejas que viven juntas, se quieren y por alguna razón no mantienen relaciones sexuales, quizás por un rechazo a la sexualidad, al propio cuerpo, por miedo al placer…En esos casos, lo llamaría pareja espiritual: se quieren mucho, conviven bien, pero falta otro elemento importante en la relación de pareja que es, la comunicación sexual.

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"El porno que tanto ven ahora los jóvenes normaliza las relaciones de violencia"

–En tu libro hablas sobre cómo en los años 80, cuando tú participabas ya en muchos programas de educación sexual, todavía se condenaba a autores por editar libros sobre pedagogía sexual. Costó mucho que la educación sexual llegase a las aulas. Sin embargo, sugieres que sigue haciendo falta educación afectivo-sexual… ¿Por qué es tan importante?
–La educación afectivo-sexual no son solo lecciones de anatomía o fisiología sexual –también importantes-, sino el aprender a cómo relacionarnos afectivamente, cómo crear vínculos saludables, respetuosos, con los compañeros y compañeras, con las amistades, con la gente que se quiere, con quienes nos comunicamos, cuáles son los procesos emocionales que vivimos y cómo manejárnoslos para no hacernos daño ni dañar a otras personas, cómo situarnos en los conflictos, cómo aprender a escucharnos, etc.

Esta educación afectivo-sexual nos enseña también a aprender a conocer nuestro cuerpo –que tiene capacidad de emocionarse, de sentirse bien…–, que hay que bientratarlo, que nuestra sexualidad forma parte de nuestro cuerpo, de nuestra vida, que nos pertenece y que, llegado el momento, decidiremos si queremos compartirla, cómo, cuándo y con quien. Y que dentro de nuestra vida afectivo-sexual, el buentrato ha de estar presente en todas nuestras actividades personal y relacionalmente.

–Dices que, como psicoterapeuta, sexóloga y pedagoga nunca habías visto nivel de violencia igual entre iguales y en las escuelas. ¿Hasta qué punto es preocupante la situación?
–Vivimos en una sociedad en donde el maltrato y la violencia está “normalizado”, y en buena parte, invisibilizado. Actualmente los niños ven porno desde los 8 años –incluso desde los 6-. El porno es fundamentalmente violento; también se ven situaciones de discriminación –por ejemplo frente a personas de otras culturas-, ven violencia en las calles, en las redes sociales, etc. e incluso en ocasiones en las familias, etc. Y lo reproducen…

–¿Los jóvenes de hoy no diferencian entre maltrato y buentrato?
–Como ya comenté en mi anterior libro, El buentrato, hemos aprendido a “normalizar” el maltrato, la violencia, de manera visible o sutil –el insulto, la discriminación, la pelea, el golpe, la desvalorización, etc. -, y sin embargo no hemos desarrollado lo opuesto: el buentrato –el amor, el cuidado, el respeto, la escucha mutua, el diálogo sin violencia, etc. -, porque no existe ni esa palabra ni le sabemos dar el contenido.

Eso es de los temas que creo que deberían enseñarse también en la educación, en las escuelas, en las familias…Pero evidentemente, para enseñarlo a los jóvenes, tendríamos también que aprenderlo las personas adultas.

Por otra parte, el porno que tanto ven ahora los jóvenes y niños/as muestran relaciones de violencia “normalizada”.

"Las relaciones de dependencia son habituales"

–¿Cuáles son los principales problemas que afrontan las parejas actuales?
–Hay parejas de todo tipo, pero en general hoy por hoy, muchas parejas buscan una mayor equidad, tener un espacio propio y un espacio compartido con la pareja. Pero para ello se necesita desarrollar el espacio propio –la propia vida, lo que deseo y lo que no, cultivar vínculos amistosos, disfrutar con las propias actividades e intereses, etc. – y desarrollar el espacio compartido de pareja –qué de lo que nos gusta, de nuestro espacio, podemos y queremos compartir; cómo crearnos conjuntamente un espacio de goce y de desarrollo mutuo, etc.-.

Pero algunas personas no saben qué quieren en su vida, no saben crear su espacio personal, y entonces se colocan en relaciones de dependencia. O no saben negociar el espacio compartido y de disfrute, y se aburren.

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Cómo construir relaciones de buen trato

–Explicas en tu libro que un problema de pareja también puede ser con una persona que en realidad no es tu pareja… ¿Qué es la pareja imaginaria y cómo puede solucionarse un problema de pareja en este caso?
–En una pareja, hay un acuerdo, un contrato de pareja: ambas personas queremos estar juntas, desarrollarnos conjuntamente, tener un proyecto común y constituirnos como pareja. Pero en algunos casos, ese acuerdo mutuo no existe: se llevan muy bien, se quieren mucho, tienen excelentes relaciones sexuales, pero no han establecido un acuerdo explícito de querer ser pareja.

Puede ser que una de esas personas sienta que es su pareja y lo establezca así en su imaginario, es su deseo, creando un contrato de pareja con ella, unilateralmente. Mientras que la otra persona no desea establecer una relación propiamente de pareja, sino de amistad, de amantes…

Esa situación puede durar un tiempo, mientras les compense de una u otra forma, pero generalmente, quien vive la pareja imaginaria, en algún momento se da cuenta de que ha de dejar esa fantasía que mantenía, dejar la relación, cerrar esa etapa y abrirse a otra relación en donde pueda constituir una pareja real que desea.

–Finalmente, ¿podemos salir de la situación que tú defines con "laberíntica"? ¿Dónde está la salida?
–A lo largo de la vida vivimos muchas situaciones laberínticas personal y relacionalmente; y también en pareja. Son situaciones confusas, a veces caóticas, muchas veces inesperadas…, que nos generan muchas emociones –miedo, rabia, desconcierto, etc. –; pero en ese proceso que atravesamos hemos de aprender algo, darnos cuenta de algo. Quizás algo que tenemos que cambiar, personal o relacionalmente; o tal vez sentimos que es una etapa que tenemos que cerrar…

Salimos del laberinto cuando tomamos conciencia de qué nos está ocurriendo y tomamos una decisión al respecto, que nos permite de nuevo estar bien, sintiendo que aún en situaciones difíciles, podemos manejar nuestra vida.

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Puedes comprar el libro La pareja, un proyecto de amor (Editorial Kairós) de Fina Sanz aquí.

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