Entrevista a Joaquín Muñoz

"La salud empieza en los pies"

Su método personal de reflejoterapia podal que aúna fisiología y psicología se hizo popular a raíz de los resultados que consiguió en los jugadores del Barça.

Yvette Moya-Angeler

Periosista especializada en salud

Actualizado a 11 de mayo de 2022, 07:00

De Joaquín Muñoz se cuentan historias de curaciones prodigiosas: migrañas persistentes que desaparecen por completo, ciáticas resueltas en pocas sesiones, lesiones musculares que se curan de forma aparentemente inexplicable.

Y sin embargo, lejos de un sabio circunspecto, nos recibe un hombre de voz suave y afable, que mira con respeto e irradia serenidad. Se nota que ama lo que hace.

Dice que en ocasiones él mismo se sorprende de los resultados que obtiene con la reflejoterapia podal, a la que llegó hace 29 años buscando alivio para sus pies maltratados por el deporte y quemados en una travesía de montaña.

Fue al término de esa primera sesión de reflejoterapia, perplejo ante los resultados, cuando decidió dedicarse a ella profesionalmente. Desde entonces, bebiendo de distintas fuentes, ha desarrollado un método personal, basado en gran medida en su capacidad de penetración psicológica para el diagnóstico.

Joaquín Muñoz (Barcelona, 1955) concedió esta entrevista a Cuerpomente en la sede de la Fundación Cruyff, en Barcelona. Él es parte fundamental de este proyecto auspiciado por el exfutbolista y entrenador Johan Cruyff que pretende mejorar la calidad de vida de los niños discapacitados mediante el deporte adaptado y la reflejoterapia podal.

–¿Su relación con Cruyff nace a raíz de una lesión de Hristo Stoichkov?
–Así es, hace doce años. El yerno de Cruyff, el portero Jesús Mariano Angoy, era alumno mío en la época en la que jugaba en el Barça. Me llamaron antes de un partido contra el Madrid para que tratara a Stoichkov, que estaba lesionado. Fui un viernes al hotel de concentración y luego al día siguiente otra vez, justo antes del encuentro. Tras esas dos sesiones, Stoichkov jugó de forma extraordinaria y marcó un gol muy sonado. Luego me volvieron a llamar para una lesión de rodilla de Jordi Cruyff y ya me quedé en el vestuario del Barça, hasta el cese de Johan.

–Lo de Stoichkov fue casi milagroso.
–Fue un éxito de la reflejoterapia, aunque yo puntualizaría que sobre todo de él, porque lo que hace esta terapia es poner en marcha la capacidad de cada persona para regenerarse o ayudarse.

¿Cómo funciona la terapia refleja?

–¿Actúa a nivel psicológico o fisiológico?
–Esencialmente fisiológico. Según la reflexología, en la superficie del pie se identifican todas las estructuras y órganos del cuerpo. Hay unos 219 territorios reflejos básicos y el cuerpo responde a su estimulación. Por otro lado, la eficacia de la reflejoterapia tiene que ver con la relación de cadenas musculares.

–¿En qué sentido?
Al relajar la musculatura del pie se recupera su elasticidad: los puntos de apoyo del cuerpo se normalizan y, con él, todas las cadenas musculares e incluso los trayectos vasculares. $e crea un estado de equilibrio. Porque normalmente adoptamos posturas antiálgidas. Es decir, si nos duele un hombro tendemos a modificar el cuerpo para evitar ese dolor, lo que comporta mayor curvatura dorsal, mayor dificultad respiratoria... con lo cual no oxigenamos de forma adecuada y no dejamos que esa lesión se recupere. Cuando se normalizan todos estos procesos se produce el gran milagro de la reflexología, que es devolverle al cuerpo la capacidad de regenerarse por sí mismo.

–¿Entonces la reflexología podría servir para todo?
–De hecho, lo trata todo: problemas orgánicos, funcionales e incluso estados emocionales o psíquicos. Un estadio de angustia o ansiedad implica un desequilibrio del sistema nervioso y endocrino. Si accedemos a las estructuras u órganos que intervienen en esta reacción química podemos ayudar a alguien a recuperarse. Es probable que persista ese estado emocional pero al menos creamos unas condiciones óptimas para hacer frente a la situación que lo provoca.

-¿En qué casos se muestra especialmente efectiva?
-Sobre todo en los que existen trastornos del sistema nervioso. A menudo la reflexología se menosprecia: "no te va a curar pero te va a relajar". Para mí esto es interesantísimo porque el origen de casi todas las dolencias que hoy estamos padeciendo son alteraciones del sistema nervioso. Cada vaso sanguíneo, músculo o estructura de nuestro cuerpo, por insignificante que sea, está inervado por el sistema nervioso. En el momento en que tú consigues mejorar ese sistema nervioso cierras la puerta a múltiples dolencias: procesos de migraña, trastornos digestivos o del aparato reproductor, trastornos respiratorios, tensión muscular...

La eficacia de la reflexología para recuperar el equilibrio

–¿La eficacia de la terapia está garantizada?
–La determina la propia persona. Es decir, uno mismo se da cuenta de si le está beneficiando o no, de si está haciendo frente a una situación me jorque en otras ocasiones o no. La reflexología puede ser útil ante cualquier tipo de problema, incluido el cáncer, ya que puede aliviar sus dolores y molestias. Fíjate que no hablo de curar. No me gusta utilizar el término curar, sino aliviar. La reflexología alivia. Porque en realidad nadie cura a nadie, es tu propio cuerpo el que lo hace con sus mecanismos, y eso hay que tenerlo muy en cuenta. Es fundamental que el cuerpo tenga la energía suficiente para hacer frente a una enfermedad o dolencia que le está haciendo mella. Recluyéndose en casa y reduciendo la movilidad muchas veces uno mismo está creando un estado de enfermedad. Cabría preguntarse si hay enfermedad o hay enfermos. ¿Qué va primero? Es una cuestión interesante para reflexionar. ¿Existe una predisposición de la persona, un estado anímico que favorece la enfermedad? Yo creo que sí.

–Y por lo tanto, cada persona responde de forma diferente a la reflejoterapia...
–Por supuesto. Diferentes personas con la misma dolencia tienen respuestas distintas. Por eso es una técnica que se adapta a cada caso particular: considera qué factores le influyen y cómo va evolucionando. Por otra parte, también pide un cambio de actitud en la persona. Tenemos que pensar que estamos aquí para vivir, no para sufrir.

–A partir de los pies que pasan por su consulta, ¿qué tipo de sociedad se dibuja?
–Una sociedad triste, carente de ilusión, que no ve un futuro: tiene que vivir al día, apurando al máximo todo, con lo cual no deja reservas. Y así difícilmente se puede plantear un futuro. El lema es que hay que quemar la vida: para dos días que tenemos, ¡disfrutémoslos! Y cuando una sociedad pierde la ilusión, pierde la perspectiva de futuro. Esto es lo que deduzco del conjunto de dolencias que veo.

–¿ Cuáles son básicamente?
–Ansiedad, depresión, estrés. La ansiedad y el estrés te pueden desencadenar dolores musculares, acelerar procesos artríticos y artrósicos, ocasionar trastornos del sistema respiratorio, del aparato digestivo... Considero que el origen fundamental de las dolencias está en este desequilibrio emocional. No quiero decir que todo sea emocional, pero es un factor contribuyente. Y si no miremos a nuestro alrededor y observemos cuánta alegría hay.

–¿Y en pocas sesiones se puede cambiar este desequilibrio que parece tan arraigado?
–Sí. Es curioso, muchas personas me dicen: "siento que estoy viviendo de nuevo", "siento que la vida tiene una luz que no había encontrado hasta ahora", "me siento con fuerzas y ganas de tirar adelante"... Te das cuenta de que hay un factor interno, emocional, que cambia y que crea una disposición para superar la dolencia. También hay que destacar que un reflexólogo considera en líneas generales que la enfermedad no es una forma de vida. Hay pacientes que encuentran normal que a cierta edad les duela el cuello o que tengan este problema u otro. Creo que hay que luchar contra eso. El cuerpo es una estructura perfecta, está creada para la salud, no para la enfermedad. No podemos aceptar la enfermedad como una forma de vida. Hay que buscar medios para mejorar la calidad de vida, alopáticos o no, es igual... si lo consiguen, todos son válidos.

La ciencia tras la reflexología

–¿La reflexología se basa en las medicinas orientales?
–En su origen se creía que sí pero los datos más claros provienen del antiguo Egipto, o sea de Oriente Próximo en todo caso. Curiosamente, porque el padre de la medicina moderna, Hipócrates, se formó en Egipto. La técnica, de todos modos, ha ido evolucionando. La reflexología no considera el aspecto energético, como en las tradiciones orientales, sino fundamentalmente la fisiología: cómo estamos constituidos, cómo responde el cuerpo a determinados estímulos.

–Pero en algunos aspectos podrían parecerse. Por ejemplo, las vías neuromusculares o neurovasculares, ¿coinciden con los meridianos de la medicina tradicional china?
–En realidad, globalmente no existen diferencias. El cuerpo es el mismo en todas partes y las herramientas que se utilizan para solventar sus alteraciones convergen en un momento u otro, son idénticas. Por ejemplo, para la medicina occidental el sistema endocrino está constituido por siete glándulas. Y la medicina oriental habla de siete chakras, curiosamente situados en el mismo sitio. Llámalo de una manera o de otra, interprétalo como quieras, se trata de una misma realidad.

–¿Un punto reflejo en el pie podría equivaler a un punto energético?
–Si se entiende por energía la fuerza que tiene el sistema nervioso, sí. Un impulso nervioso es energía. De hecho, todo es energía. Y además esa energía está en constante transformación. Relacionarla exclusivamente con un meridiano de acupuntura, bueno, puede ser. Pero también podemos relacionarla con una vía vascular, que de igual modo transmite la energía de la sangre.

–¿Y cómo se desbloquea esa energía? ¿Basta con presionar en el punto preciso?
–Sí, creamos estímulos que se transmiten a lo largo de todo el cuerpo. Y conseguimos que, simplificando la explicación, se active el riego sanguíneo, con lo cual si hay algún bloqueo en su trayecto, pueden llegar a desbloquearlo...

Las aplicaciones de la reflejoterapia: de la migraña a la parálisis cerebral

–¿De qué se hablaría en términos científicos?
–De procesos de vasoconstricción. Un ejemplo muy claro es la migraña. Generalmente la provoca un espasmo o contracción en la arteria carótida, por un exceso de adrenalina en la sangre originado a su vez por la glándula suprarrenal. La vasoconstricción aumenta la presión sanguínea hacia el cerebro. Esa presión es la que origina la migraña. De hecho, las personas que la sufren hablan de que notan como un zumbido, "bum bum", que es la presión de la sangre a través del vaso contraído. La reflexología trata un proceso migrañoso reduciendo los niveles de adrenalina en la sangre, a través del sudor o la orina. En consecuencia, la vasoconstricción se reduce, se normaliza el riego sanguíneo y desaparece el dolor de cabeza.

–Pero ¿se puede evitar que vuelva esa migraña? Porque su causa última, la que ha originado la descarga de adrenalina, no desaparece.
–Para eso hay que tratar el aspecto emocional. A un buen reflexólogo se le reconoce por la que forma en que interroga al usuario (prefiero emplear este término en vez de paciente o cliente) y por la sinergia que se origina entre ellos. Yo creo que, si sabes escucharla, es la persona la que que te dice qué tiene y cómo has de tratarla.

–Pero a veces no sabemos lo que nos pasa.
–Como profesional tienes que dirigir la entrevista, ayudarle a indagar cuál puede ser el origen de su dolencia, porque nadie mejor que él sabe cómo se siente. Y sobre todo tienes que escucharle, darle tiempo para que se explaye. Yo no creo que las personas no sepan explicarse, sino que hay que saberlas escuchar.

–¿La forma del pie puede ayudar a definir el perfil psicológico de la persona?
–La reflexología considera once tipos de pies, asociados a unas tendencias patológicas. Un pie cavo, con mucho puente, es característico de personas muy nerviosas, con facilidad para exaltarse. Un pie plano suele corresponder a personas con problemas de intestinos: de evacuación, bajo vientre, urinarios... Un pie equino, que apoya la parte anterior, está asociado a problemas respiratorios y nerviosos. Y un pie talo, el que apoya la parte posterior, corno Charlot, suele tener su punto débil en los órganos reproductores, el bajo vientre, los intestinos.

–¿Existe un pie ideal?
–Cualquier pie que no origine molestias al andar es un pie sano. Si tú estás bien no tienes por qué notar ningún punto de dolor.

–Si está claro que un problema en el organismo se refleja en el pie, ¿también puede ocurrir al revés?
–Sí, por supuesto. Un calzado inadecuado puede llegar a ocasionar alteraciones orgánicas, como un dolor de cabeza desencadenado por tensión cervical. Se nota al ver a una mujer caminando con tacones de aguja: no tiene estabilidad, está creando tensiones musculares, ya sea a nivel lumbar, dorsal o cervical, para mantenerse encima del "andamio". Si sabemos que la columna vertebral es el habitáculo de la médula, elemento fundamental del sistema nervioso, esa tensión muscular puede bloquear el impulso nervioso y terminar afectando orgánicamente.

–Los problemas de los niños discapacitados deben de ser muy distintos...
–En la Fundación Cruyff estamos tratando a niños con todo tipo de síndromes (de Rett, de Down... ), hiperactividad, parálisis cerebrales, politraumatismos, etc. En España no se había hecho nunca reflexología para discapacitados de forma tan significativa. El objetivo es mejorar la calidad de vida ele estos niños que en la actualidad están desarrollando algún tipo de deporte adaptado. Porque están padeciendo angustia y ansiedad, son conscientes de que son diferentes, y esto les crea un estado de alerta generalizada, hasta el punto de que pueden sufrir problemas por una bajada de defensas. Formamos también a los padres para que tengan conocimientos de reflejoterapia y puedan atenuar problemas puntuales.

¿Cómo es un tratamiento de reflexología?

–Con unas nociones mínimas, ¿se pueden aliviar algunas dolencias?
–Pequeñas molestias, sí. Se puede considerar una terapia «ele botiquín» para un dolor de cabeza, nerviosismo...

–¿Hay que ser muy hábil con las manos?
–La profesionalidad de un masaje está en el cariño que le pones. La intención, la voluntad, el deseo de ayudar es lo que ha de prevalecer. Además, es importante comunicarse mediante el tacto. El masaje ha de dar la sensación de que envuelve.

"Si sabes hacer un buen masaje, sabes hacer taichi, porque es lo mismo, buscas la armonía del movimiento."

–¿Un masaje reflexológico es placentero o doloroso?
–Sobre todo agradable. Algunas zonas reflejas pueden molestar o doler en relación con la dolencia que el usuario padece, pero el masaje tiene que alcanzar como máximo el umbral de dolor, sin superarlo .

–¿Cómo se desarrolla un tratamiento?
–Las sesiones no duran más de treinta minutos. El tratamiento depende de la dolencia: puede oscilar entre un mínimo de cuatro sesiones y un máximo de diez para obtener algún resultado. Si en el transcurso de las cuatro primeras sesiones no se observan cambios positivos, probablemente la terapia no es eficiente para la persona. De hecho, entre la primera y la cuarta sesión ya hay un cambio, algo que indica que vas por el buen camino. Y el profesional tiene que ser honesto.

–¿En una primera sesión se dan reacciones inmediatos?
–Las llamadas reacciones deseadas se originan en la primera sesión: sudor, temblores, crisis emocionales (reír o a llorar sin razón)... son formas de descargar tensión in controladas. Y lo más evidente es que la persona se pone de pie y se siente distinta. Eso ya en la primera sesión.

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