"Está demostrado que las personas bondadosas son más felices"

Este psicoterapeuta parte de la base de que las personas somos buenas por naturaleza y que en esa característica se apoya nuestra supervivencia como especie.

Piero Ferrucci

La bondad puede parecer una cualidad en horas bajas, especialmente en un mundo lleno de violencia... Sin embargo, la vida cotidiana está repleta de pequeños gestos de bondad, gestos que no son noticia, pero que dan sentido a nuestras vidas, e incluso las hacen posibles.

Piero Ferrucci aborda este tema en su libro, El poder de la bondad, publicado por Urano.

Este discípulo de Roberto Assagioli (el fundador de la teoría de la psicosíntesis) incorpora conceptos espirituales a la psicoterapia.

Ferrucci editó un libro con conferencias de Aldous Huxley (The Human Situation) y junto a Laura Huxley realizó la obra: Gracia inevitable. Creatividad, éxtasis e iluminación, las nuevas fronteras de la psicología.

En este libro plantea que el ser humano es bondadoso por naturaleza y que si nuestra evolución ha prosperado no ha sido por las luchas de supervivencia, sino especialmente gracias a esta cualidad.

Piero Ferruci vive con su mujer y sus hijos en la campiña italiana, cerca de Florencia, y muy amablemente nos concedió esta entrevista. Le entrevistamos en su estudio junto a la plaza Garibaldi, en la ciudad toscana de Fiesole (Italia)

La parte práctica de la bondad

–¿Por qué considera la bondad una actitud rentable?
–Porque permite ahorrar mucha energía, que de otro modo se pierde con sospechas, preocupaciones, resentimiento, manipulaciones o una actitud defensiva. Al eliminar lo superfluo, la bondad nos permite gozar de simplemente ser. Está demostrado que las personas bondadosas son más felices, más sanas, más longevas y tienen mayor autoestima. Naturalmente, la bondad es una actitud válida de por sí, pero también es bueno recordar que de ella se derivan muchas otras ventajas colaterales, como una salud mejor, un mayor éxito y un mayor rendimiento en general.

–¿La bondad sería una forma de sabiduría práctica?
–En mi libro hablo de la bondad desde dieciocho puntos de vista distintos. La describo como calor, capacidad para perdonar, gratitud, paciencia, honestidad... Indudablemente, algunas de estas cualidades pueden describirse como sabiduría práctica. Quizá lo podamos entender mejor si consideramos el resultado que tienen las actitudes opuestas a la bondad, como el atropello y la prepotencia. En lo inmediato tal vez pueden dar algún resultado, pero a la larga crean muchas adversidades, por lo cual no implican verdadera sabiduría. Lo mismo puede decirse sobre la guerra, que es un modo obtuso e ineficaz de afrontar los problemas de la gente. En realidad es muy sencillo: cuando somos amables y nos abrimos a los demás nos sentimos mejor, mientras que si cultivamos pensamientos hostiles o arrastramos resentimientos nuestro estado general empeora.

–¿Cómo distinguir la bondad del sentimentalismo?
–La bondad vive de sentimientos pero no es solo sentimiento, Sin inteligencia y comprensión no se va muy lejos. Todos conocemos personas llenas de sentimiento que nos han querido ayudar alguna vez, pero que lo han hecho de manera torpe, invadiendo nuestro mundo. La verdadera bondad es capaz de comprender al otro, de ponerse en su lugar, de prever sus reacciones y de mirar más lejos.

–Afirma que desarrollar la paciencia, la honestidad, el contacto humano, la humildad, la confianza, la lealtad... nos permite conectar con nuestra verdadera esencia: ¿Qué significa exactamente?
–No se lo podría explicar con precisión, ya que se trata de sensaciones subjetivas, que varían de un individuo a otro. En general, significa que cuando practicamos estas cualidades tenemos la posibilidad de sentirnos más en contacto con nosotros mismos. Entonces ya no vivimos tanto en la periferia de nuestro verdadero centro, ni nos sentimos tan alienados y extraños. Por tanto, tenemos más probabilidades de sentir que la vida vale la pena de ser vivida.

¿Por qué cuesta tanto la bondad?

–Si estas cualidades son las qué nos aportan mayor paz, ¿por qué es tan difícil integrarlas en la propia vida?
–Nadie es perfecto. Todos hemos padecido traumas, injusticias, frustraciones... Todos tenemos límites y dificultades, y la vida está llena de problemas e incertidumbres. A veces atravesamos duras pruebas. Además, nuestra psique contiene muchos elementos irracionales e infantiles. Los hábitos adquiridos suelen ser difíciles de deshacer. En este escenario no es fácil adecuarse a los propios ideales, de hecho muchas veces, esto puede resolverse en una derrota.

Es necesario sobre todo reconocer la propia sombra, es decir esa parte nuestra que no tiene ningunas ganas de cambiar, e incluso sabotea cada intento que hagamos. Esta parte oscura de uno mismo no debe ser reprimida, sino por el contrario integrada en nuestra vida, porque moviliza muchas energías vitales que pueden ser puestas a nuestro servicio. En segundo lugar, los propósitos no bastan, hace falta usar la técnica adecuada, La psicosíntesis, que es el método que practico, ofrece muchas técnicas útiles, pero hay muchos otros métodos eficaces.

–¿Por qué tienen algunas personas tanto miedo a abrirse a los demás?
–Porque han sido heridas y no quieren que se repita aquel sufrimiento.

–¿Cómo se puede curar ese miedo?
–Primero hace falta curar de algún modo las heridas. Pero cuidado: abrirse a los demás no debe transformarse en una exigencia. Algunas personas son más tímidas e introvertidas y prefieren seguir viviendo así. Vivimos en un mundo que empuja a la extroversión, y con frecuencia obliga a que las personas dejen de lado sus propios sentimientos. Ser reservado no es una conducta patológica. Cada uno debe poder elegir el estilo que prefiere.

"La verdadera bondad es capaz de comprender al otro, de prever sus reacciones y de mirar lejos".

¿Son las personas bondadosas por naturaleza?

–¿Cómo se expresa la bondad en la relación con uno mismo?
–La bondad hacia uno mismo es el punto de partida. Sin esla premisa es imposible ser verdaderamente gentiles con los demás, porque en el fondo permanecerá un poso de resentimiento, frustración o insatisfacción, Resulta muy útil preguntarse: ¿realmente me estoy cuidando a mí mismo? Es común que haya cierta reticencia a quererse a uno mismo: nos sentimos culpables, nos parece que somos demasiado indulgentes, tenemos miedo de quitar tiempo a los demás... Pero solo si estamos bien de salud, si satisfacemos en cierta medida nuestras necesidades, si nos damos tiempo y espacio para seguir nuestros sueños y nuestras pasiones, solo entonces estaremos listos para ser realmente bondadosos con los otros. Solo entonces seremos capaces de amar.

–¿Qué se gana ayudando a otra persona?
–Nada. O por lo menos la mejor manera de ser bondadosos es no esperar nada a cambio. Ayudar simplemente porque es justo y bello ser así. Las ventajas son muchas de todos modos, como dije antes, pero esto no debe ser la motivación principal. La bondad interesada deja de ser bondad.

–¿Qué diferencia la bondad verdadera de las personas que no saben decir "no" o defender sus intereses?
–Las personas que no saben decir "no" suelen mostrarse cansadas y agotadas, o reprimen la rabia hasta que un día explota, o si no suelen estar descontentas e insatisfechas. Todo esto tiene poco que ver con la verdadera bondad. Las personas que son realmente bondadosas lo son porque quieren ser así, y encuentran placentero el hecho de serlo. No son aquellas personas que nos hacen un favor sin ganas, que pasan tiempo con nosotros mientras quisieran estar en otra parte, que hacen valer su ayuda...

–¿A qué cree que se debe el espectacular aumento de enfermedades como la depresión o la ansiedad?
–Es difícil responder en pocas palabras. Sobre el aumento general de la depresión y la ansiedad existen opiniones discordantes: algunos piensan que siempre han existido en la misma medida, otros en cambio piensan que están en aumento. Yo soy de los que piensan que aumentan día a día, y una de las razones es que en la vida agitada y convulsionada actual hay menos calor humano, y sobre todo menos sentido de pertenencia. La sensación de pertenecer a una comunidad es mucho más débil, y cuando este soporte falta, nos sentimos más frágiles. Los valores a los que el mundo de hoy da mayor importancia son otros: la eficiencia, la productividad, la velocidad... Pareciera que nos encontramos ante un enfriamiento global de los sentimientos.

–Afirma que cultivar las cualidades que forman parte de la bondad puede cambiar nuestra vida. ¿En qué sentido le ha cambiado a usted seguir este camino?
–No sé si soy bondadoso, pero lo intento. En algunas de las cualidades que forman parte de la bondad me siento más fuerte, en otras menos. Seguir este camino ha cambiado mi vida, la ha vuelto mucho más rica, más plena y mucho más divertida. Una vida sin calor, sin amor, sería una pesadilla.

–En este momento en que las relaciones son cada vez más impersonales, en que prima el individualismo e impera la violencia, ¿qué papel juega la bondad?
–A pesar de lo que he dicho sobre el enfriamiento global de los sentimientos, no soy pesimista. Es más, pienso que la bondad está mucho más difundida que la violencia y la prepotencia. Después de todo, el mundo va adelante porque nos ayudamos los unos a los otros. Cada día se realizan innumerables actos de bondad que no aparecen en las primeras páginas de los periódicos. La violencia y la guerra son más noticia, porque provocan sensacionalismo. Un pequeño acto de bondad, una sonrisa, una palabra de ayuda, un sentimiento de amistad, un acto de solidaridad, son mucho menos llamativos. Pero el mundo avanza gracias a todo esto. Estoy convencido de que la bondad forma parte de la naturaleza humana. Ciertamente la lucha por la supervivencianos ha vuelto a veces duros y despiadados. Pero si hemos llegado a ser humanos en el curso de la evolución es porque hemos desarrollado capacidades como la empatía, el afecto, la participación en la vida de los otros, etc. Sin estas capacidades no lo habríamos logrado nunca. La bondad no es una novedad. Sin embargo hoy es más necesaria que nunca. Y seguramente puede ser el mejor remedio para muchos de nuestros males.

–¿Qué le diría a alguien que no se siente bondadoso?
–Ciertamente no intentaría cambiarle. Si no se siente benévolo, tendrá sus motivos. Si me pidiese ayuda, intentaría que buscara los motivos acerca de sus sentimientos sobre no sentirse bondadoso. La ayudaría a ver cómo la hostilidad, la rabia y la prepotencia son modos de ser muy incómodos, porque conllevan culpa, sospechas y miedo.

–¿Cuál sería la regla de oro o la clave para actuar con bondad ante cualquier situación?
–No hay reglas generales, cada situación es distinta. A veces puede ayudar el ponerse en el lugar de los demás y preguntarse cómo se sienten. Otras veces puede servir el ponerse en contacto con el propio corazón. En otros casos aún, conviene preguntarse cuál es la contribución que la situación en cuestión está requiriendo de nosotros.

Libros de Piero Ferrucci en castellano

  • El poder de la bondad. Ed. Urano
  • Nuestros maestros los niños. Ed. Salamandra
  • Psicosíntesis. Ed. Sirio
  • Gracia inevitable. Creatividad, éxtasis e iluminación, las nuevas fronteras de la psicología. Ed. Los Libros del Comienzo

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