Entrevista a Siri Hustvedt

"Hay impulsos que están muy relacionados con nuestro ser más interior"

Eva Millet

Desde su experiencia como paciente y lecturas sobre neurociencia, Hustvedt escribe sobre la mente y sus mecanismos. Quedan muchos interrogantes abiertos.

Siri Hustvedt, Premio Princesa de Asturias de las Letras es autora, entre otras obras, de Recuerdos del futuro, Todo cuanto amé y Elegía para un americano (Anagrama). Nacida hace 65 años en Minnesota, casada con el también escritor Paul Auster, se doctoró en literatura inglesa y, desde muy joven, se interesó por la escuela inglesa de psicoanálisis.

Hablamos con ella en relación a sus investigaciones neurocientíficas y su experiencia con el psicoanálisis, y de cómo se reflejan en La mujer temblorosa o la historia de mis nervios (Anagrama), que narra la búsqueda de una explicación para unos males que no parecen tener una causa física.

Mientras hablaba en público sobre su padre, fallecido dos años antes, la escritora y ensayista comenzó a temblar. Su voz se mantenía serena pero su cuerpo se sacudía de forma incontrolable, como sometida a descargas eléctricas. Hubo más ataques, para los que no parecía haber origen.

- Su libro es la lúcida crónica de su búsqueda de un diagnóstico.
- La primera vez que temblé fue en un homenaje a mi padre, fallecido dos años antes, en la universidad donde fue profesor, frente a sus amigos y colegas. Estoy convencida de que la emoción generada por ese momento desencadenó los ataques, pero no está claro que fuera la relación con mi padre en sí la que los generara.

- ¿Tenían un vínculo muy fuerte?
- Adoraba a mi padre. Era reservado, a la antigua usanza, pero mucho más involucrado que otros padres de su generación. Fue una relación muy estrecha. Su muerte, aunque previsible porque era mayor y estaba enfermo, fue más difícil de integrar de lo que podía imaginar.

- Las fobias pueden ser una respuesta al miedo a la muerte. ¿Cree que le ocurrió esto?
- Lo curioso de mi caso es que el consenso general–y he hablado con muchos psiquiatras y neurólogos– es que mis temblores no eran ni de pánico ni de fobia. En un ataque de pánico sientes que te estás muriendo, te asustas… Yo nunca me asusté.

- Esta obra refleja sus amplios conocimientos sobre la mente…
- He estado documentándome para este libro durante 35 años. Lo escribí en pocos meses porque todos los datos estaban en mi cabeza. Honestamente, no creo que nadie pueda sufrir mis síntomas y escribir en tan poco tiempo un libro así. He leído sobre estos temas durante años y cuando sufrí los ataques ya estaba involucrada en la neurociencia, en grupos de trabajo, iba a conferencias, daba talleres literarios en psiquiátricos…

Artículo relacionado

donde esta mente cerebro

Buscando el lugar de la mente

- ¿Qué le resulta más sorprendente de la mente humana?
- Siempre me ha fascinado entender cómo las ideas inconscientes actúan en nosotros. Sé que es algo muy freudiano, y relacionado con la medicina del siglo XIX, pero aún no sabemos cómo actúan estos pensamientos a nivel fisiológico.

- Tras su ataque, empezó a buscar respuestas. ¿Por qué su primera vía fue la explicación biológica?
- Primero pensé que sufría un desorden “de conversión” (que antes se conocía como histeria). Había algo en la muerte de mi padre, en mi historia, que se estaba convirtiendo en un ataque… Pero esa teoría fue desacreditada. Entonces fui a un psiquiatra que me dio una medicación que no funcionó, y luego acudí a un psicoanalista, al que sigo viendo.

Me fascina entender cómo actúan sobre nosotros los pensamientos inconscientes, pero todavía no sabemos cómo nos afectan a nivel fisiológico.

- Es curioso que no hubiese recurrido antes a un psicoanalista.
- Creo que es porque me asustaba lo que podría encontrar y porque nunca sentí que estuviera lo bastante mal… Y es interesante porque, aunque pensé que los temblores se aliviarían con un tratamiento psicológico, mi psicoanalista me dijo que para curar mi sintomatología primero tenía que ir al neurólogo. El consenso entre los doctores es que mis temblores son algo neurológico, lo que no significa que haya un detonante emocional. Están más conectados con mis migrañas crónicas, con un episodio de fiebres altísimas que sufrí de bebé. Y, como les sucede a muchos pacientes, parece que mis problemas neurológicos crónicos han migrado hacia estos temblores.

- Habla de su hipersensibilidad, incluso la visión del azul de un lago le resultó insoportable. ¿Hay algo positivo de esta situación?
- Por supuesto. No me cambiaría por nadie, no cambiaría nada: no me gustaría librarme de mis migrañas ni de mis temblores. Son parte de mi historia. no intento tener otra vida. Para superar la posibilidad de que ocurran otra vez, me medico (antes de hablar en público, por ejemplo). Pero he aprendido a vivir con esta nueva parte de mí, esta mujer temblorosa es parte de mi realidad.

Artículo relacionado

personas altamente sensibles

Personas altamente sensibles: ¿qué les hace diferentes?

- ¿Cree que envejecer hace a las personas menos sensibles?
- En mi caso, no lo creo. Lo que sí hace (y es justo decirlo) es darte más perspectivas y un mayor distanciamiento de tu historia a partir de parámetros intelectuales, de pensamientos. Son herramientas que los niños no tienen. Por eso tenemos que cuidar mucho a nuestros niños: todo es nuevo para ellos y su experiencia es inmediata, no está mediatizada por el lenguaje y el razonamiento.

- Sí, todo es un drama para ellos…
- Esa intensidad es conmovedora. Los niños son el centro de su mundo, siempre. Llegar a adulto significa reconocer que ya no eres el centro y que las cosas no están colocadas como tú quieres.

- ¿Cree que el cuerpo y la mente son una unidad?
- Sí. Para mí, la diferencia entre soma y psique es artificial, somos una cosa, no dos. Lo que no sabemos es cómo funciona, cómo los pensamientos son también neuronas. Por ejemplo, si recuerdo un pasaje de un libro de George Elliot, hay rutas, dinámicas neuronales que funcionan cuando pienso en Elliot. Pero, cómo se relaciona el contenido de este pasaje con la actividad neuronal, no lo sabemos. Cómo influyen los matices más sutiles del lenguaje, de la cultura… tampoco entendemos aún cómo los pensamientos e ideas afectan a nuestros cuerpos.

- ¿Y cómo podría comprenderse algo tan abstracto?
- Creo que nos falta un vocabulario para entender el sistema como algo que funciona como un todo. Eso no significa que solo tengamos que hablar de neuronas, de neuroquímicos y de partes del cerebro. Para englobar toda la vida necesitamos un modelo de expresión más amplio y diferente.

- ¿Por eso se interesó tan pronto por la literatura? ¿Quería poner palabras a esos sentimientos?
- Desde muy pequeña me sentí atraída por los libros y los poemas, pero también por el dibujo. ¡Dibujaba obsesivamente! ¿De dónde viene eso? no lo sé exactamente, creo que hay impulsos que están conectados a nuestro ser más interior. Gran parte de mi idea de “hogar” es vivir en los libros, sin ellos no me reconocería.

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de cuerpomente?