Entrevista a Francine Shapiro

"Debemos cuidarnos unos a otros"

A partir de su experiencia con pensamientos dolorosos esta investigadora diseñó el método EMDR para el reprocesamiento del trauma mediante movimientos oculares.

Begoña Odriozola

Psicóloga

Francine Shapiro habla de manera rápida y vivaz, casi arrolladora. Quienes la conocen saben que es difícil abstraerse a su carisma: "Es como si hablase con todo su cuerpo a la vez, como si pensamiento y palabra fuesen al unísono".

Francisca García, presidenta de la Asociación EMDR-España, añade: "Es una mujer que mira de frente, que no se anda por las ramas. Y si bien posee una fuerza mental apabullante, sabe también ser entrañable y cercana".

Francine Shapiro había pasado por un rosario de terapias alternativas en su lucha contra el cáncer que padecía. Fue en la primavera de 1987, mientras paseaba por la orilla de un pequeño lago, cuando descubrió que sus pensamientos dolorosos se desvanecían al mover espontáneamente sus ojos de un lado a otro.

Y este fue el punto de partida del EMDR, su hoy famoso método para liberar a las personas de sus experiencias traumáticas, que volcó en su libro EMDR: una terapia revolucionaria para superar la ansiedad, el estrés y los traumas (Kairós).

Un método para reprocesar las emociones fundado, paradójicamente, por alguien cuyo héroe hasta entonces, según nos confiesa, había sido Spock de Star Trek, que consideraba las emociones como una amenaza y que ahora, casada y sin hijos, vive en California entregada a la investigación, enseñanza y práctica clínica.

–¿Cómo cambió su vida el EMDR? Después de ese paseo se convirtió en la cabeza visible de una gran organización dedicada al trabajo clínico y a la investigación. ¿Cómo se vive esto desde lo personal?
–Todos hemos tenido la experiencia de contemplar la magnitud del sufrimiento que afecta a los seres humanos; la cantidad de gente que está sufriendo sin fin. Para mí, saber que somos capaces de ofrecer algo para aliviar ese sufrimiento es maravilloso. Esto es lo que siento, que durante estos veinte años ha sido un privilegio encontrar a tantas personas que se han entrenado en EMDR y que están motivadas no solo para trabajar en sus consultas sino también para trasladarse a los lugares donde se vive una tragedia, después de una catástrofe por ejemplo, o en las zonas de conflicto bélico, y colaboran con los programas de asistencia humanitaria que hemos creado. Siento que todos estamos conectados de algún modo y que debemos cuidarnos los unos a los otros. Esta idea siempre ha formado parte de mí. Me siento muy feliz de haber sido capaz de encontrar un modo de vivirla.

EMDR: ¿En qué consiste y cómo funciona?

–¿Puede describirnos brevemente qué es el EMDR?
–El EMDR (Desensibilizacíón y Reprocesamiento a través de Movimientos Oculares) es un enfoque psicoterapéutico para identificar la raíz de los problemas. Se considera que las causas de un malestar psicológico tienen que ver con las experiencias vitales, con los recuerdos que están almacenados en el cerebro, a menudo desde la infancia, y que incluyen sentimientos y creencias acerca de uno mismo. Si alguien, a partir de alguna circunstancia por ejemplo, se quedó paralizado en su infancia, ahora, de adulto, sigue sintiéndose así cuando algo desencadena esos sentimientos y creencias que, de algún modo, quedaron asociados. El terapeuta EMDR va a buscar los recuerdos o las causas de los problemas con objeto de que puedan ser procesados.

–¿Pero y si alguien no logra conocer la causa de sus problemas, si no surge el recuerdo, si no se logra poner palabras al malestar...?
–El terapeuta está entrenado para ayudar a la persona a identificar esos recuerdos. Es cierto que, muy a menudo, la persona no tiene idea de qué, en su historia, es responsable del problema. Para ello, el terapeuta hace preguntas o muestra algunos ejercicios mentales. Concentrarse en algo que sucede en el presente, por ejemplo, puede ser un buen modo de identificar qué tipo de cosas sucedieron en el pasado.

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–¿ Y si el trauma se produce antes de los dos años, cuando no tenemos recuerdos...?
–Los recuerdos se almacenan en forma sensorial desde la más tierna edad. Quienes piensan que pueden tratar a los niños menores de dos años de cualquier manera pensando que no van a acordarse de ello están muy, pero que muy equivocados. Las vivencias se almacenan en el cerebro aunque no puedan ser verbalizadas o el cerebro no esté desarrollado del todo para formar una imagen con ello.

El EMDR tiene vías para que las memorias tempranas puedan ser procesadas y ayuda a centrarse en varias cosas diferentes que permiten acceder a ellas.

–¿Cuáles son las diferencias entre EMDR e hipnosis?
–En la hipnosis el clínico coloca a la persona en distintas situaciones y la sugestiona indicándole cómo puede sentir, qué hacer o en qué pensar. Con EMDR nos centramos en diferentes experiencias del pasado y ayudamos a activar el propio sistema de procesamiento de la información para que sea el cerebro de la persona el que realice su propio trabajo. Es decir, ayudamos a que surja aquello que deba surgir; en EMDR no es apropiado ofrecer sugestiones.

–Pero a veces se afirma que los terapeutas EMDR trabajan con las personas más vulnerables a la sugestión...
–Al contrario. De los experimentos que se han hecho con hipnosis, por ejemplo, analizando los porcentajes de éxito en función de la sugestionabilidad, se ha hallado que este método era tanto más efectivo cuanto más sugestionable era la persona. En EMDR, en cambio, se ha visto que, en tres sesiones, desaparecen los síntomas del trastorno por estrés postraumático en el 90% de los casos. Esto supera en mucho el porcentaje de personas sugestionables.

–¿El EMDR funciona para todo el mundo?
–No funciona en el caso de que la persona no esté dispuesta a permanecer en contacto con sus sentimientos, no quiera aprender técnicas que puedan ayudarle o padezca determinados problemas físicos. Las enfermedades basadas exclusivamente en un desequilibrio químico deben ser abordadas con fármacos. El EMDR es útil para problemas que derivan de vivencias. El terapeuta analiza los diferentes diagnósticos, problemas o experiencias vitales de la persona y trata de entender cómo todo ello está impidiendo que sea feliz. Por ejemplo, un niño tiene un diagnóstico de trastorno por déficit de atención por una causa orgánica y recibe medicación apropiada para ello. Pero aun así, seguro que este niño habrá sufrido distintas humillaciones o sentimientos que habrán interferido en su capacidad de aprendizaje, lo que puede empeorar su pronóstico. Es ahí donde el EMDR puede ayudar a reprocesar las vivencias que están haciendo que las cosas vayan peor.

"El EMDR permite al cerebro centrarse en un recuerdo doloroso y permanecer calmado ante él a fin de asimilarlo."

–Los terapeutas EMDR hablan de procesamiento espontáneo. ¿De qué se trata?
–Bueno, el cerebro es sabio en cuanto a otorgar sentido al mundo que nos rodea. Hay experimentos que muestran cómo el cuerpo y nuestra mente reaccionan para trabajar, para luchar, para huir... Nos suceden experiencias diversas; quizá hemos tenido que pelear con alguien del trabajo; nuestro cuerpo reacciona, nos enfadamos o nos entristecemos. Nuestro cerebro empieza a decirnos esto o aquello; pensamos en lo que ha sucedido; nos entristecemos; nos vamos a dar un paseo, y luego volvemos a pensar en ello; lo hablamos con alguien; nos vamos a dormir; soñamos con esa situación; nos levantamos por la mañana y ya no nos sentimos tan tristes porque este procesamiento espontáneo ha tenido lugar. Durante el día también hemos tenido otras experiencias positivas... El cerebro tiene, por sí mismo, la capacidad de procesar la información sobre las experiencias corrientes y ordenarlas para que tengan sentido para nosotros.

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–Otras veces, algo se queda bloqueado...
–Sí, es posible que una experiencia sobrepase la capacidad del cerebro para procesar la información. Simplemente se queda almacenada en el cerebro tal como fue incorporada. Si alguien vive un grave accidente puede que su cerebro se vea sobrepasado por la magnitud de esa circunstancia y no sea capaz de procesarla. Quizá está tratando de dormir y en medio de la noche tiene pesadillas... Esto es señal de que el cerebro está tratando sin éxito de procesar la vivencia. En estos casos, el EMDR ayuda al cerebro a ir más lejos de lo que él ha podido llegar de forma natural, ayudando a centrarse en un recuerdo particular y a permanecer calmado ante él para que la elaboración pueda tener lugar.

Sueños, pesadilllas y recuerdos: el procesamiento de las experiencias

–Si el procesamiento con EMDR es el mismo que se produce espontáneamente durante la fase de sueño REM, ¿por qué seguimos con los mismos traumas por la mañana?
-En multitud de ocasiones algo nos ha trastornado, nos vamos a dormir y nos levantamos renovados. Pero cuando algo ha quedado bloqueado en las experiencias primeras, en la infancia, que es muy perturbador, que no ha sido procesado... pues tampoco será procesado en el presente. Se trata de algo que ha superado la capacidad del cerebro para asimilarlo espontáneamente.

–Quienes realizan un retiro espiritual afirman que suelen tener más sueños, más vívidos e intensos. ¿Cuál sería el significado de ese fenómeno?
-En la mayoría de retiros espirituales, en función del tipo de meditación, la gente suele concentrarse mucho en la vida interior, observándose, concentrándose en sus procesos internos. Y observar estos procesos internos equivale a hacerlo de las conexiones entre las redes de memoria. Cuando esto sucede en un entorno tranquilo y seguro, varias cosas pueden surgir para ser procesadas. Algunas podrán ser procesadas y otras no. Cuando no puedes es cuando tienes estas pesadillas.

–¿Qué significa que alguien apenas tenga recuerdos de su propia infancia?
–Cuando alguien no tiene ningún recuerdo -ni bueno ni malo- empiezo por explorar si existe un trastorno disociativo. Cabe la posibilidad, por ejemplo, de que en una persona que haya vivido algo muy perturbador, se haya provocado un corte que impida que esta información sea accesible a la conciencia. Pero también puede ocurrir, simplemente, que los recuerdos se hayan desvanecido. La pregunta debería ser: ¿cómo estoy viviendo mi vida ahora? Si se es feliz en el presente, si la persona logra sus propósitos, si tiene relaciones sociales y familiares satisfactorias, si ama y es amada, no me preocuparía por si se tienen o no recuerdos. En cambio, si no se es feliz, si existe algún otro síntoma preocupante, el EMDR puede ayudar a encontrar el modo de llenar estos vacíos.

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–Ha hablado de disociación. ¿Podría definirla algo más?
–La disociación implica un corte en las redes de memoria de forma que estas no son fácilmente accesibles. Así, si alguien tiene una disociación extrema, un trastorno disociativo, pueden emerger diferentes personalidades extremas distintas -correspondientes a las distintas redes de memoria-. El tratamiento busca reintegrar y conectar estas redes de memoria que, juntas, representan una vida entera. Cuando se sufre un trastorno por estrés postraumático, por ejemplo, se tiene una red de memoria que, simplemente, no está integrada con el resto de redes. Eso explica los flashbacks, las pesadillas, la ansiedad... Hasta que esto no esté resuelto, se seguirá reaccionando en el presente como si se estuviese reviviendo el pasado.

Detectar la necesidad: reconocer y afrontar los problemas

–¿ Cómo puede un progenitor descubrir que alguna circunstancia ha tenido un importante impacto en un niño?
-En el niño, lo determinante es el cambio. Quizá tiene más rabietas, o se ha vuelto menos comunicativo o, al contrario, se le ve muchísimo más hablador. No hablo de grandes acontecimientos traumáticos; puede tratarse de algo poco obvio para un observador externo. Si el niño tenía una manera de ser y ya no responde de la misma manera... puede pensarse que algo le ha afectado profundamente.

–¿Cuáles serían las claves para educar niños con fortaleza para afrontar las circunstancias adversas de la vida?
–En primer lugar, los padres deben ayudarse a sí mismos. Si uno no sabe manejar su propio malestar, no puede esperar que sus hijos aprendan a hacerlo. Cuando los padres se esfuerzan por ser felices, reconocen que tienen problemas y se enfrentan a ellos, cuando buscan resolver las causas de sus insatisfacciones o dolores, entonces se convierten en un buen modelo de manejo de las perturbaciones o los problemas emocionales. Es muy distinto enfrentarse a un problema que huir de él o negarlo.

"Mostrar al niño qué es lo que a los padres les resulta útil para sentirse mejor, para manejar sus propias emociones (positivas y negativas) me parece la mejor preparación que puedan tener para la vida."

–Y ¿cómo saber que se necesita un terapeuta?
–Cuando en la vida uno se ve abocado a cosas que no desea o tiene emociones que le impiden tener relaciones íntimas, familiares o sociales sanas o interfieren en su trabajo, cuando algo, en suma, impide tener una vida feliz. Un terapeuta es útil incluso cuando alguien se dice a sí mismo: "no debería sentirme así", pero, aunque trate de hacer algo para remediarlo, no lo consigue. En suma, cuando alguien siente que le es muy difícil seguir adelante sin ayuda.

–Recomiéndenos un libro que no sea sobre EMDR...
–El de Jill Bolte Taylor: Un ataque de lucidez: un viaje personal hacia la superación. La autora es una neuroanatomista que experimentó un accidente vascular cerebral. Tardó ocho años en recuperarse. En el libro, describe el funcionamiento de su mente durante la embolia y a lo largo de su recuperación. Considero que es un trabajo magnífico.

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