"Las Personas Altamente Sensibles tienen un superpoder que deben cuidar y nutrir"

¿Tienes un olfato fino y oyes un mínimo ruido? ¿Observas sutilezas que pasan desapercibidas para la mayoría. Quizá seas una persona PAS. Meritxell Garcia, autora de "La fuerza de ser altamente sensible" nos cuenta cómo cuidar este don y aprender del poder creativo.

Meritxell Garcia
@Umami Brands

Meritxell García descubrió por casualidad que era una Persona Altamente Sensible (PAS). Las Personas Altamente Sensibles tienen un cableado neurológico distinto que les hace percibir más información a través de los sentidos que el resto de la gente, y muchas veces este alud de estímulos hace que se saturen.

A partir de ese momento su vida cambió por completo y empezó a investigar sobre el PAS. "De este camino surgió mi primer libro El arte de la empatía, aprende del poder de tu sensibilidad y empecé mi trayectoria en la vida literaria acompañando a otras personas en su camino de descubrir la alta sensibilidad y desarrollar su habilidad empática", nos explica. Ahora acaba de publicar La fuerza de ser altamente sensible (Grijalbo), un libro que invita a las personas a descubrir si son PAS y a aprender de su poder creativo.

–¿Qué porcentaje de personas de las que nos están leyendo son altamente sensibles y no lo saben?
–Las Personas Altamente Sensibles (PAS) son un 30% de la población, se dice pronto pero 3 de cada 10 personas son PAS. O eres una de ellas o hay alguien cercano a ti que lo es. Hay mucho desconocimiento sobre el rasgo de la personalidad y eso hace que muchas personas que son altamente sensibles no lo sepan y no hayan oído hablar nunca del rasgo.

–¿Cómo te diste cuenta tú de que eras una persona altamente sensible?
–Me di cuenta por casualidad al estudiar coaching integrativo en Nueva York había en el temario un apartado de personas altamente sensibles, cómo eran y los rasgos. Algo resonó dentro de mí, pero no fui verdaderamente consciente hasta que conocí a una compañera de coaching, Susana, quien me explicó que ella era PAS. Eternamente agradecida a Su, con su experiencia, empecé a atar cabos sobre mi infancia y experiencias pasadas que confirmaban mis sospechas: era una persona altamente sensible.

Descubrirlo dio a mi vida un giro inesperado, como PAS extrovertida (curiosa y buena buscadora de sensaciones cuando hay algo que me ronda la cabeza) quería averiguar e investigar sin cesar.

Ahí empezó toda mi investigación sobre la empatía, la alta sensibilidad y las personas altamente sensibles en busca de conocerme mejor y herramientas para gestionar mis emociones.

–¿Y a dónde te llevaron esas investigaciones? ¿Ha descubierto la neurociencia por qué ocurre el PAS?
–A día de hoy tenemos diferentes estudios de Bianca Acevedo, Elaine Aron y Michael Pluess entre otros que nos dicen que hay un 30% de personas que son altamente sensibles, que las PAS recibimos un 10% más de información a través de los sentidos y tenemos unas neuronas espejo –las encargadas de captar el estado emocional de otras personas– más activadas que nos llevan a empatizar más fácilmente con los demás.

La naturaleza es muy sabia. Se han encontrado individuos altamente sensibles en más de 100 especies de animales, no es un rasgo de la personalidad exclusivo de los seres humanos ni mucho menos.

Los estudios parecen indicar que las PAS reaccionan al entorno y a los estímulos sensoriales de forma distinta a los neurotípicos. Tendemos a observar y analizar antes de actuar y tenemos una respuesta a los estímulos generalmente más lenta debido al procesamiento profundo de la información.

Es una forma de la naturaleza de asegurarse que habrá unos individuos en la especie que no se dejarán llevar por el impulso y un primer análisis, sino que al observar y tomarse su tiempo analizarán y verán las sutilezas y encontraran otro camino distinto.

–¿Nos pones un ejemplo en la naturaleza?
–Sí. Esto se ve muy fácil en un estudio sobre los peces perca sol. Los científicos se dieron cuenta de que había dos tipos de peces: los tímidos y los atrevidos. Los tímidos tardaban en acostumbrarse a las condiciones del entorno controlado del estudio y quedaban más rezagados que los peces atrevidos, que se sentían cómodos en el ambiente. Se forzó a que en el recinto en el que estaban hubiera escasez de alimentos.

Los peces tímidos observaban la situación y conocían muy bien el entorno, se percataban de que debían buscar una opción alternativa y eran de los primeros en nadar a aguas abiertas en busca de alimento. La observación, pausa y conocimiento del entorno de los peces tímidos –aunque habían tenido una actitud de observación y no acción en un principio– les hizo coger un atajo que los peces atrevidos no vieron. Las PAS somos los peces tímidos.

–Sin embargo, dices que aunque la sensibilidad es un don, es una fuerza que se nos puede ir de las manos. ¿A qué problemas se enfrenta una persona altamente sensible en su día a día?
–La sensibilidad es un don y ese don yace en la fuerza que mueve esta percepción sensorial e intensa de la realidad. Tener una percepción sensorial fina no es ni bueno ni malo, depende del estímulo concreto. Este don es un gran privilegio cuando viene la primavera y nos permite distinguir los olores de las flores, y no es tan agradable cuando pasa el camión de la basura. En cuanto a la sensibilidad emocional, la felicidad en todo su esplendor es una gran sensación, y cuando experimentamos una decepción la tristeza puede invadirnos de la misma forma.

Cada PAS tiene un sentido más desarrollado que otro y pueden molestarle ruidos, olores, sabores o texturas. La reactividad emocional sin herramientas de gestión puede llevarnos a una montaña rusa emocional, pasar de la risa al llanto fácilmente. El procesamiento profundo alimenta a un crítico interno destructivo que nos machaca por dentro sino trabajamos nuestra auto empatía y autoestima.

La empatía es otra de las características que pueden jugar a favor de nuestro don conectando profundamente con los demás o en nuestra contra si nos olvidamos de nuestras necesidades para complacer a los demás.

–Entonces, ¿una persona altamente sensible debería elegir especialmente bien a las personas con las que se rodea?
–PAS y no PAS deberíamos ser selectivos a la hora de pasar tiempo con personas. Las personas vitamina de las que habla Marian Rojas son en esencia personas con quienes nos sentimos bien e intercambiamos oxitocina, que es la hormona de la empatía. Las personas que elijamos deben aportarnos algo a nuestra vida y forjar con ellas relaciones saludables de dar y recibir.

Todos hemos tenido alguna vez una interacción o un amigo/a que nos hace más mal que bien, ya sea por su personalidad, porque drena nuestra energía o porque no conectamos a nivel profundo.

Debemos dejarnos sentir si las personas que nos rodean suman a nuestra experiencia de vida, las recibimos con una sonrisa o son de las que dejamos pasar los whatsapps hasta que no hay más remedio que contestar.

–¿Y cómo puede aprovechar a su favor sus dones una persona altamente sensible?
–En la fuerza de ser altamente sensible viajamos al mundo de la creatividad. La sensibilidad y la creatividad están unidas: a más estímulos sensoriales más información percibida. ¿Y qué hacemos con esta información? Podemos generar pensamientos intrusivos, ansiedad y dar vueltas sin parar a las cosas o podemos hacer conexiones creativas, materializar opciones que hemos imaginado y buscar maneras distintas de llevar a cabo lo que nos proponemos desde el juego.

La creatividad es como una navaja suiza. En el momento que la tienes en la mano por primera vez no entiendes muy bien que son todos esos cachivaches extraños pero, una vez te vas familiarizando con ella, cada vez ves más utilidades y opciones con sus herramientas. A través de ejercicios prácticos de creatividad cultivamos el hábito necesario para que la creatividad entre en nuestra vida cotidiana y juegue a favor de la sensibilidad.

–¿Todo el mundo puede sacar provecho de la creatividad?
–Sin lugar a dudas. Como seres humanos estamos cableados para la creatividad. Es un talento natural que ha hecho avanzar al ser humano. Antes de que se construyera una mesa, se inventara la wifi o la ropa que llevas puesta alguien tuvo que crearlo e inventado primero en su cabeza.

Muchas veces asociamos la creatividad a la producción artística y nos equivocamos al pensar que es la única creatividad que existe. La creatividad cotidiana: la que nos inspira para vestirnos por la mañana, la que nos permite innovar una receta, reciclar materiales y crear con ellos, la que busca soluciones a los problemas del día... también es creatividad.

Tomarnos la vida como un juego, con la mirada de un niño, ver opciones en todas partes e imaginar nos permite buscar soluciones allí donde la racionalidad crea problemas. La navaja de suiza de la creatividad viene para quitar la maleza de los límites, las creencias y las profecías autocumplidas.

–Hablas en tu libro de la influencia del entorno en las personas altamente sensibles. ¿Cómo puede afectarnos el entorno laboral, nuestro hogar...?
–La sensibilidad está directamente relacionada con la percepción de sutilezas del entorno. En el ámbito laboral pueden afectarnos los cortos tiempos de entrega de tareas o proyectos, la ansiedad de sentirnos observados o vigilados, tener que hablar delante de un gran grupo de personas o ser víctimas de una comunicación violenta y falta de empatía y respeto hacia la sensibilidad y la neurodiversidad.

En nuestro hogar puede que no entiendan nuestra sensibilidad o por qué vivimos intensamente las palabras y las emociones. Es nuestro trabajo como PAS gestionar la sensibilidad, entendernos mejor y poder expresarnos para que los demás nos entiendan.

Eso no significa que nos deban tratar en algodones sino que el autoconocimiento nos permite estar más conectados con nuestras necesidades, podernos expresar y comunicarnos desde la empatía y dar la importancia necesaria a aquello que nos sucede si somos conscientes de qué nos afecta y por qué. La mayoría de las veces el problema y la solución están dentro de ti.

–¿Y cómo vive una persona PAS una época tan convulsa como la actual?
–Para aquellos que sentimos intensamente las situaciones con una gran carga emocional la pandemia no ha sido fácil. La falta de contacto físico y la distancia han hecho que el lenguaje no verbal exista en toda su extensión en llamadas virtuales solamente.

Las emociones a flor de piel por la incertidumbre han hecho de esta situación un catalizador para mejorar la gestión de la sensibilidad hacia una inteligencia sensorial, una sensibilidad empoderada. La fuerza de ser altamente sensible vive en saber gestionar los estímulos considerados “negativos” y buscar recursos en la creatividad, la gestión emocional y la autorregulación.

La pandemia ha sido una oportunidad también para bajar el ritmo del día a día, revisar las prioridades personales y dedicar el tiempo a aquello que más nos importa.

–¿Cómo puede una persona altamente sensible activar su cerebro racional cuando está inmerso en un estado muy emocional?
–Cuando estamos en un momento de saturación en el que el cerebro racional se ha apagado debemos parar y reubicarnos. Puede que te funcione la meditación, llevar un roll-on de lavanda en el bolso o respirar hondo. Una vez hecha la pausa es importante reubicarse. ¿Cómo? En todo lo que nos pasa tenemos un yo que vive la experiencia (siente, se satura, piensa en bucle, juzga, se culpa y culpabiliza etc..) y un yo que observa de forma objetiva (observa, empatiza, entiende, analiza).

Debemos activar nuestro yo observador es el que nos va a permitir ver la situación de forma objetiva. Ser conscientes de qué podemos hacer diferente y ver las distintas perspectivas de una misma situación. Desde la observación salimos del espacio de víctima y entramos en un espacio de opciones creativas que pueden cubrir las necesidades y los sentimientos que han provocado la saturación.

–¿Qué consejo le darías a alguien que, tras leer esta entrevista, esté pensando que quizá sea una persona altamente sensible?
–Conócete a ti mismo. Tu naturaleza sensible es valiosa y saber cómo funciona tu maquinaria es esencial para encontrar soluciones a los obstáculos del día a día. Haz el test PAS para saber si eres altamente sensible. Piensa que aquello que hoy ves como un problema puede cambiar con información, conocimiento, gestión. Tras esto, tu creatividad y tu sensibilidad brillarán como nunca. Es un superpoder que hay que cuidar y nutrir.

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