Entrevista al Dr. Juan Antonio Madrid

"La alteración de los ritmos biológicos es un riesgo para la salud"

Montse Cano

El doctor Juan Antonio Madrid está a la vanguardia de la investigación en cronobiología, una ciencia que ofrece una visión más rica, más completa, de la salud y la enfermedad.

Juan Antonio Madrid lleva a la práctica en su propia vida lo que ha descubierto investigando los relojes que marcan el ritmo en nuestro cuerpo. Y está convencido de que la cronobiología puede mejorar la medicina y la salud de las personas, algo que ya está haciendo a través de Murcia Kronohealth, empresa dedicada a la "asesoría circadiana".

Madrid es catedrático de Fisiología de la Universidad de Murcia (UMU), investigador principal del Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria (IMIB) y del CIBERFES (Centro de Investigación Biomédica en Red Fragilidad y Envejecimiento Saludable).

Los tratamientos médicos pueden mejorar con la incorporación de la cronobiología

–¿Cómo nos ha afectado el confinamiento y el cambio de hábitos y horarios que ha supuesto esta situación?
–La cuarentena, obligada por el Covid-19, ha impactado en todos los hábitos de nuestras vidas, alterando de una forma importante el sueño y los ritmos biológicos. Así, durante el confinamiento encontramos una mayor irregularidad en los horarios, retraso en el momento de ir a dormir, siestas más largas, sueño superficial y fragmentado, pesadillas intensas y vívidas, despertares en mitad de la noche, etc. En cierto sentido es bastante lógico que se produzcan todos estos problemas. Por un lado, el miedo al contagio, a la pérdida de trabajo o de ingresos son de por sí razones suficientes para explicar muchas alteraciones de sueño asociadas a la ansiedad y estrés. Además, existen otras causas ligadas al cambio de hábitos de vida que han alterado profundamente nuestro reloj biológico. La pérdida de contactos sociales, de horarios de trabajo, poca exposición a la luz natural en la calle y menos actividad física hace que el reloj biológico deje de recibir las señales que lo ponían en hora cada día y que su desajuste aumente con el tiempo de confinamiento.

–El desajuste del reloj interno, ¿qué enfermedades y malestares habituales puede causar? ¿Alguna grave a largo plazo?
–Por cronodisrupción entendemos la alteración del orden temporal interno entre los diferentes ritmos de nuestro cuerpo (cada función se ha de activar en el momento más apropiado) y también el desajuste entre nuestro tiempo interno (marcado por el reloj biológico) y el ambiental (ciclo de luz-oscuridad) o el social (horarios socialmente aceptados de trabajo, colegio, comidas, etc.).
Estudios epidemiológicos muestran que la cronodisrupción es un factor de riesgo asociado al agravamiento o aceleración de múltiples patologías entre las que se encuentran el deterioro de la memoria, la depresión, enfermedad cardiovascular diabetes, obesidad, envejecimiento acelerado, cáncer, infertilidad e insomnio, entre otras muchas. Los efectos de la cronodisrupción son acumulativos, por lo que el tiempo en el que nos mantenemos en esa situación debería ser el menor posible.

–Hay crisis de salud que ocurren con más frecuencia en determinada franja horaria: infartos por la mañana, fiebre alta o asma por la noche... ¿Por qué sucede esto?
–Los cronobiólogos vemos al organismo como un sistema dinámico que cambia en su funcionamiento a lo largo de las horas del día y de los meses del año. Así, hemos de considerar que nuestra bioquímica, fisiología y comportamiento no son los mismos a las ocho de la mañana que a las ocho de la noche. Es por ello, que las manifestaciones de las enfermedades son diferentes a lo largo del ciclo diario. Muchas personas son conscientes de que la fiebre disminuye a primeras horas de la mañana y aumenta al anochecer, lo que es un fiel reflejo de un aumento de la amplitud del ritmo natural de temperatura, o que las crisis de asma empeoran por la noche, como consecuencia del cambio en la reactividad bronquial a los alérgenos. Del mismo modo existe también un ritmo en los infartos producido por el aumento, en el momento del despertar, de la presión arterial, de las hormonas de estrés y de los factores que favorecen la coagulación. Además de los síntomas de muchas enfermedades, los efectos de los fármacos, vacunas, valores de las analíticas sanguíneas, pruebas funcionales e, incluso, el metabolismo de los alimentos también dependen del momento del día.

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Cómo ajustar tus relojes biológicos para cuidar tu salud

–¿Se tiene en cuenta actualmente la cronobiología en el tratamiento de las enfermedades?
–En general, la cronobiología aún no forma parte de la práctica médica habitual. Su incorporación a la medicina se ha retrasado más de lo deseable por varias razones: se trata de una ciencia joven, con pocos especialistas y que se basa en un cambio del paradigma científico dominante hasta hace poco, el de la constancia o estabilidad de los valores de las variables biológicas como indicador de salud. La cronobiología nos enseña que el cambio rítmico es más saludable que la estabilidad absoluta. Los campos donde más impacto está teniendo actualmente la cronobiología médica son los de medicina interna y cardiología (especialmente por su interés en el diagnóstico y tratamiento de la hipertensión), medicina del sueño, psiquiatría, nutrición y endocrinología, medicina del trabajo, salud y riesgos laborales y medicina deportiva. Sin embargo, al tratarse de una ciencia transversal, todas las especialidades médicas podrán beneficiarse de estos conocimientos en un futuro inmediato.

"Así, la actividad física, la luz y la comida durante el día y el sueño, la oscuridad y el ayuno durante la noche potencian este reloj. Pero para ponerlo en hora y sincronizarlo al ciclo natural de día-noche, debemos aumentar la regularidad de nuestros hábitos".

–¿Cómo podemos cuidar ese sistema circadiano, tan desconocido para la mayoría de las personas?
–El público en general no sabe cómo cuidar de un sistema del cual apenas conoce nada. Para simplificar el sistema circadiano, imaginemos que tenemos un reloj interno (como el reloj de pared de los abuelos) al que hay que dar cuerda cada pocos días, que hay que poner en hora diariamente porque se retrasa y que hemos de mantener engrasado para que no se atasque su maquinaria. A nuestro reloj biológico se le engrasa y se le da cuerda mediante el aumento del contraste entre lo que es propio del día y lo que debemos hacer por la noche. Así, la actividad física, la luz y la comida durante el día y el sueño, la oscuridad y el ayuno durante la noche potencian este reloj. Pero para ponerlo en hora y sincronizarlo al ciclo natural de día-noche, debemos aumentar la regularidad de nuestros hábitos. Regularidad en el horario de despertar y dormir, en los horarios de comidas, de actividad física y de contactos sociales. En el caso de que tengamos que avanzar nuestro reloj biológico, porque de forma natural tengamos tendencia a retrasar horarios (como ocurre en los cronotipos vespertinos o búhos), todas estas actividades conviene potenciarlas en la primera mitad del día, cuanto antes mejor. Mientras que si queremos retrasar nuestro reloj interno (cronotipos matutinos extremos o alondras), hemos de desplazar estas actividades hacia la tarde.

–¿Por qué las pantallas electrónicas, a las que estamos conectados hasta minutos antes de ir a dormir, alteran nuestro reloj interno?
–Durante millones de años la noche ha sido oscura, como mucho se veía interrumpida algunos días al mes por la tenue luz de la Luna. Todos los relojes biológicos, además de luz durante el día, necesitan el contrapunto de la oscuridad durante la noche para funcionar correctamente. Las pantallas de los dispositivos electrónicos, que usamos habitualmente antes de dormir, inciden negativamente en nuestros ritmos y sueño a través de tres mecanismos: en primer lugar, la luz que emiten engaña al reloj biológico (especialmente cuando esta es rica en espectro azulado) informándole de que aún es de día y no ha llegado el momento de dormir; en segundo lugar, inhiben la melatonina, la hormona de la oscuridad, que entre otras muchas funciones nos ayuda a dormir y a reparar nuestro cuerpo y; en tercer lugar, activan la mente, que necesita de un periodo de una o dos horas de desconexión y apaciguamiento antes de abrir la puerta al sueño.

–En su vida personal, ¿qué hábitos específicos ha incorporado y que le han servido de especial utilidad para mejorar su salud?
–Tras muchos años estudiando los relojes biológicos, primero aprendiendo lo que ocurría cuando estos se rompían, más tarde interesándome en cómo podía repararlos, me he convertido en un relojero biológico y, lógicamente, por propio interés he probado muchas de las estrategias que se han mostrado saludables desde el punto de vista del sistema circadiano. Un sistema circadiano saludable es aquel cuyos relojes dan la hora con regularidad, que sus señales son potentes y diferencian claramente los momentos del día, que están sincronizados al ciclo ambiental natural y que no entran en conflicto con el tiempo laboral y el tiempo socialmente aceptado.

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Objetivo: horarios más acordes a nuestros ritmos biológicos

Personalmente considero que hay que cuidar cuatro aspectos en relación con el bienestar y la salud: alimentación, actividad física, actividad y actitud mental y el sueño y ritmos biológicos. En mi caso particular, comienzo el día con una sesión de estiramientos y ejercicios de equilibrio y fuerza poco intensos y siempre que el tiempo lo permite en una terraza con la luz natural del amanecer. Para completar mi ración diaria de ejercicio físico, la mayoría de los días procuro desplazarme al trabajo en bicicleta. Así recibo un aporte extra de luz e incorporo actividad aeróbica. Los fines de semana y algún que otro día este ejercicio lo intercambio por unos 30-40 min de carrera. Por la tarde, cuando acaba el trabajo, suelo practicar yoga o una sesión de mindfulnes. La cena la suelo hacer temprano y muy ligera dejando más de 12 horas de ayuno durante la noche. Desconecto de información estresante y utilizo luz cálida y de baja intensidad dos o tres horas antes de dormir, y me gusta tener momentos de silencio cada día. Como hábitos aún por mejorar he de confesar que paso demasiadas horas seguidas sentado, trabajando ante una pantalla, y que a veces, no consigo desconectar de las investigaciones que estamos llevando a cabo, llegándome a obsesionar excesivamente con ellas.

–Usted no es partidario del cambio de horario estacional impuesto en toda Europa. En pleno confinamiento, tuvimos que realizar el de primavera. ¿Por qué no sería positivo y con cuál deberíamos quedarnos desde el punto de vista de la cronobiología?
–Con el tema del cambio horario y la hora oficial en España hay posturas enfrentadas y no es fácil contentar a todo el mundo, incluso utilizando razones puramente científicas. Hay que diferenciar dos temas que a menudo se confunden, el del cambio horario y el de la hora oficial de nuestro país. El cambio horario de otoño nos acerca al horario solar (durante el periodo de horario de invierno solo nos falta una hora para estar en el huso horario que nos corresponde) y nos regala una hora de sueño, pero a la vez nos quita una hora de luz por la tarde pasándola a la mañana. Esto favorece un ligero aumento en el tiempo dedicado al sueño. En cambio, el horario de primavera nos aleja del horario solar natural (en dos horas), nos quita una hora de sueño y nos da una hora extra de luz por la tarde. Este cambio se asocia, durante un cierto tiempo, a una menor duración del sueño. Tras cada uno de los cambios, muchas personas sienten que su sueño y sus ritmos se alteran durante unos días llegando incluso a extenderse el problema durante unas semanas. Recientemente, la Sociedad Europea de Sueño y Ritmos Biológicos, en un documento de consenso acordó que los efectos negativos del cambio horario no justificaban su mantenimiento en la actualidad. Ahora bien, una vez eliminado el cambio horario, cada país deberá decidir con qué horario se queda durante todo el año. En España, las diferentes simulaciones que hemos realizado, en diferentes ciudades y teniendo en cuenta el cronotipo de la mayoría de la población, arrojan como resultado que el horario de invierno, mantenido todo el año, podría ser más saludable que el de verano. En este sentido, los estudios preliminares que estamos realizando comparando los ritmos y sueño de ciudades transfronterizas entre España y Portugal (recordemos que los dos países difieren en una hora oficial), muestran una mejor salud en los ritmos y sueño en Portugal. Portugal tiene una hora oficial más ajustada a la hora solar que España, que sigue compartiendo el mismo horario que otros países de Centroeuropa, situados mucho más al este.

"Comencemos con un 'conócete a ti mismo', en este caso observa como duermes y cómo son tus ritmos. De este modo es más fácil desarrollar la motivación precisa para cambiar los hábitos poco saludables."

–Usted lidera un grupo de investigación sobre Cronobiología dentro del CIBERFES. En ese grupo desarrollan estrategias y nuevas tecnologías para prevenir la cronodisrupción. ¿Qué novedades tecnológicas han conseguido implementar y con qué utilidades?
–Nuestro grupo trabaja en tres líneas principales orientadas a la detección y tratamiento de la cronodisrupción. Hemos desarrollado dispositivos elctrónicos que miden múltiples variables corporales y ambientales (temperatura, posición, actividad física, sonido, luz, humedad...) a lo largo de una semana. Uno de ellos, el reloj Kronowise, se coloca en la muñeca; mientras que el otro, el dispositivo Kronobed, registra ritmos y sueño, incluido el ronquido, colocándose en la cama sin contacto directo con la persona. Cada dispositivo genera millones de datos que se procesan automáticamente mediante herramientas basadas en big data e inteligencia artificial. Así estamos avanzando en la detección precoz de patologías y en el diagnóstico de alteraciones de sueño. A partir de la información de los miles de sujetos estudiados hemos podido identificar los hábitos circadianos saludables e implementar estrategias que permiten revertir la cronodisrupción. Para ello comenzamos con "conócete a ti mismo", en este caso observa como duermes y cómo son tus ritmos. De este modo es más fácil desarrollar la motivación precisa para cambiar los hábitos poco saludables. Para ayudar a ello, en el reloj Kronowise se pueden fijar objetivos cronobiológicos personalizados y consensuados con el paciente, relacionados con la exposición a la luz y realización de actividad física en detereminados momentos del día. La persona, en todo momento, puede conocer el grado del cumplimiento de sus objetivos, lo que le incentiva a cambiar y mejorar sus hábitos. Además estamos estamos trabajando en el desarrollo de la telemedicina del sueño, tanto para su uso por profesionales médicos como para particulares.

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