"Conocerse ayuda a curarse"

Las terapias naturales ayudan en la rehabilitación de la drogadicción

ABD emplea terapias naturales en la rehabilitación de las drogodependencias. Hablamos con profesionales, voluntarios y pacientes implicados en este proyecto.

Jordi Urpí
Jordi Urpí

Periodista, Dj y gestor cultural

Un caluroso mediodía de verano me acerco a uno de los tres CAS (Centros de Atención y Seguimiento) de drogodependencias que gestiona en Barcelona la oenegé ABD (Asociación Bienestar y Desarrollo si se traducen sus siglas al castellano).

Tengo una cita con algunos de los profesionales, voluntarios y pacientes implicados en este proyecto, que complementa el tratamiento médico de la drogodependencia con talleres terapéuticos.

Este servicio, de titularidad pública, diseña programas personalizados de apoyo a personas que presentan un consumo abusivo o dependiente del alcohol y otras drogas. Pero la inclusión de terapias naturales le confiere un aire singular. Y esa diferencia se percibe nada más entrar. Las instalaciones transmiten un ambiente agradable, relajado, que diluye la tensión que los pacientes deben afrontar.

Más allá del tratamiento médico, aquí tienen mucha importancia las relaciones humanas.

Aunque el movimiento del sol nos obligará a cambiar de ubicación, organizamos un círculo en la terraza para preguntar, explicar, mirar, escuchar, contrastar... Mientras discurre la charla, los pacientes entran y salen del taller de reiki, que cuenta, como tantas otras actividades, con la colaboración de voluntarios.

El punto fuerte de las terapias alternativas: la conexión interior

Sonia Usán (coordinadora del taller de actividades del CAS de Sants), Ernest Guirao (voluntario), Cris de la Cruz (psicólogo del CAS de Sarrià) y Merche Lázaro (voluntaria de reflexología y enfermera) conversan con nosotros.

–En la superación de una adicción, ¿las terapias alternativas ofrecen algo que la medicina alopática no proporciona?

Sonia: –La experiencia nos dice que el tratamiento médico llega hasta un punto, sobre todo físico; estas otras técnicas y terapias naturales, en cambio, permiten al paciente conectar consigo mismo y con su autoestima, con sus dificultades y sus potencialidades. Sobre todo se trata de concienciar más al paciente de quién es, de ayudarle para que alcance el conocimiento de sí mismo desde un nivel mucho más profundo.

Cris: –El paciente entra aquí con problemáticas muy duras, y en algunos casos con un consumo activo de sustancias. El objetivo de estas actividades es ir transformando en positiva esa carga negativa. Cada una de estas técnicas toca unos puntos en concreto, pero el proceso en conjunto es el que ha conseguido que ellos puedan mejorar. El cambio, en la mayoría de casos, resulta espectacular.

Sonia: –Siempre les digo lo mismo: vosotros tenéis que decidir qué queréis hacer, hacia dónde queréis ir. Porque las técnicas, por sí solas, no hacen milagros. Si el paciente se niega a cambiar, no conseguirá nada. Solo empezará a salir del pozo si, a medida que se le enseña y se le acompaña, conecta con sus capacidades positivas y decide cambiar.

Artículo relacionado

Paisaje relajante

Toda persona puede curarse a sí misma

La importancia del acompañamiento y la confianza

–Acompañamiento y confianza parecen palabras básicas de vuestro planteamiento. ¿Es más importante el proceso que el resultado?

Sonia: –Sin duda. Porque la mayoría de las veces, durante el proceso, cambia el objetivo que inicialmente se marcó el paciente. Siempre son ellos quienes marcan ese primer objetivo. Pero como trabajamos para que aparezcan nuevas motivaciones y descubran sus capacidades, ellos mismos se plantean otros retos, que en ocasiones quieren conseguir inmediatamente...

Cris: –A menudo los pacientes llegan al centro con un consumo activo que no se ven capaces de abandonar. Al cabo de seis meses, cuando más o menos ya tienen esa sustancia bajo control, de repente quieren eliminar hasta el tabaco y, de golpe, entrar en una vida totalmente sana. Entonces tenemos que decirles aquello de "vísteme despacio que tengo prisa". El proceso lleva su tiempo, pero ayuda mucho que ellos sean ambiciosos con sus objetivos.

Ernest: –Crecemos a través de la educación. Una persona puede valorar que si no abandona la adicción eso repercutirá en su vida y entonces acepta curarse con pastillas (un agente externo). Pero también puede realizar un proceso que le permita conocer por qué le duele aquí o allá, por qué ha llegado a esa situación (acción interna). El resultado puede ser distinto, porque con esa segunda vía el paciente aprende más que si se limita a tomar un remedio paliativo.

Merche: –Por eso tenemos que tener confianza en el ser humano y en comunicarnos, que significa hablar pero también escuchar. Cuando nos cerramos, nos aislamos. Cuando hay diálogo, todos somos iguales y todos nos ayudamos. Los talleres, con lo que conllevan también de disciplina y responsabilidad, capacitan a estas personas y hacen que se sientan útiles. Eso es importante para quienes han sufrido una adicción.

Artículo relacionado

Hombre en las alturas

La meditación puede romper el círculo vicioso de la adicción

La relación entre pacientes, profesionales y voluntarios

–¿Cómo se organiza la relación entre profesionales, voluntarios y pacientes?

Sonia: –La clave es ser profesional dentro de tu papel. En el taller de actividades es difícil que no aparezcan vínculos de proximidad, sobre todo entre voluntarios y pacientes. Los profesionales tal vez tenemos más herramientas y capacidad para marcar los límites, a pesar de que nos relacionamos de forma muy directa con los pacientes.

–¿Esa proximidad es necesaria o puede ser perjudicial?

Sonia: –Depende de la persona y del momento. Hay pacientes que la necesitan porque llegan desde entornos muy desestructurados y el centro sustituye a la familia. Sin renunciar a la humanidad, hay que poner límites para que el paciente no se confunda. No estamos en un centro cívico, haciendo unas actividades de ocio, sino en un centro terapéutico, donde se sigue un tratamiento y, al mismo tiempo, se aprende disciplina, horarios, responsabilidad...

–¿Qué papel desempeñan los voluntarios en el proceso?

Ernest: –Como voluntario, tú realizas una aportación de conocimiento, de tiempo y de amor. Ser voluntario no significa ser un profesional más del centro, pero sí tienes que comportarte de forma profesional. Porque si adoptas otro papel, si pierdes los límites, no haces bien tu tarea.

Merche: –Los voluntarios permiten realizar actividades que de otra forma no se llevarían a cabo. Sí, tú te comprometes y no te pagan. Pero lo que recibes no se puede medir con dinero. Porque cuando te transmiten lo que representa para ellos lo que tú les entregas, tienes una enorme inyección de motivación.

Sonia: –Por supuesto, siempre te llevas algo a cambio. Si no fuera así, nadie haría voluntariado. Y los profesionales también recibimos mucho de los pacientes y es maravilloso.

"Pero hay que mantener cierto control porque lo primero es la mejora del paciente, no nuestra realización personal. Una cosa ha de llevar a la otra, no al revés."

–¿Qué cambios genera en vosotros, como profesionales o voluntarios, la acción social?

Ernest: –Se pueden hacer muchas cosas buenas con muy poco. A veces basta con la atención activa hacia una persona que se encuentra mal. Escucharla, tocarla y acompañarla en su malestar es suficiente. Y es algo que nos podemos dar los unos a los otros de forma altruista. Solo se necesita la voluntad de hacerlo.

Cris: –Yo estudié en un colegio de curas y en un instituto privado. Y cuando estaba en la universidad, con la carrera de psicología, me veía en un gran despacho. Pero luego me estampé con la realidad laboral. Me salió un trabajo en los servicios sociales con adolescentes drogodependientes en una zona de absoluta marginalidad. ¡Imagina! Se me rompieron muchísimos prejuicios: prejuicios que primero tuve que asumir que tenía y que después tuve que tirar. Creo que fue el mejor regalo que la vida me pudo dar. Porque puedes estudiar mucho y tener una excelente formación, pero no vas a ninguna parte si no pones en práctica una faceta humana, una faceta social.

"Cuando veo a alguien que se siente mal, me dan ganas de contagiarle estas ganas de vivir que tengo ahora."

Merche: –Lo que he aprendido como voluntaria es la fuerza de voluntad que podemos tener las personas. También la importancia del amor y de la humanidad, como ha dicho Ernest. Un voluntario sin amor incondicional al prójimo no puede hacer su tarea. Y que nadie piense que hablo en términos religiosos, es sencillamente un valor humano.

Artículo relacionado

Vilmalasara

"De la cocaína y el champán a la meditación consciente"

–¿Y qué cambios se generan en las personas que cuidáis?

Sonia: –En este caso depende de ellos. Aunque tú, como los ves con mucha frecuencia, puedes hacer una retrospectiva y recuerdas cómo llegaron al centro, todo lo que han estado haciendo, cómo se encuentran ahora... Ver esa evolución es muy enriquecedor.

Cris: –Lo más importante es que ellos sean capaces de descubrirse a sí mismos, de ser conscientes de las muchas potencialidades que pueden ir desarrollando. Suelen llegar con un nivel de deterioro muy elevado. Y tan perdidos... Como psicólogo, les planteo pequeños retos con las actividades que luego pueden trasladar a otros ámbitos, como mantener la abstinencia de sustancias o cultivar las relaciones personales, sean familiares o de amistad. Siempre les digo, en la primera visita, que lo que vamos a intentar hacer es una ITV personal.

Artículo relacionado

testimonio-adicciones-droga-llenaba-vacío

"La droga llenaba mi vacío"

Una experiencia pionera con terapias naturales

–¿A qué responde el que utilicéis terapias naturales?

Cris: –Mi planteamiento es que todo vale. No hay por qué cerrarse a nada ni tener un único enfoque. Un psicólogo puede hacer mucho, claro, pero mi psicólogo particular es un buen amigo mío que es cocinero. Así que se puede hacer de todo, puede haber de todo. Cuanto más, mejor. La única pauta es que sea útil y nos ayude.

Sonia: –También hay que pensar que ABD surge de esa necesidad de encontrar herramientas útiles cuando no se tenía nada al alcance de la mano. El germen de la asociación fue trabajar problemas de drogodependencia en un momento delicadísimo, a principios de los años ochenta, y en condiciones muy precarias, cuando era un tema desconocido y que se escondía. Aquellas personas utilizaron cualquier elemento que pudiera suponer una ayuda en el trabajo, siempre desde unas mínimas garantías. Y esa filosofía se ha seguido siempre.

Ernest: –Hay una diferencia muy grande entre los centros gestionados por ABD y los centros estrictamente hospitalarios. En estos últimos hemos encontrado reticencias muy fuertes a combinar la medicina alopática con las terapias naturales. En ABD, además del tratamiento químico sobre el síntoma, se realiza un trabajo humano que alcanza el interior de la persona y la ayuda a recuperar su autonomía.

Cris: –Este trabajo permite que, muchas veces, los pacientes puedan crecer de forma increíble y que puedan tomar decisiones que antes ni se habían planteado. Algunos, incluso, llegan a creer en sí mismos mucho más que antes de su dependencia. Tal vez este punto sea difícil de entender para algunas personas que no hayan vivido estas circunstancias. Pero en una sociedad que, en general, no trabaja para readaptar a los que se quedan al margen, la constancia de estas personas para mejorar su situación es una importante lección de superación.

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de cuerpomente?