Conecta con la naturaleza

Experiencias para disfrutar de vacaciones conscientes y sostenibles

Eva Mimbrero

El verano brinda una estupenda oportunidad para disfrutar de unas vacaciones al aire libre, en pleno contacto con los elementos. Los días de asueto pueden aprovecharse para adentrarse a pie en la naturaleza o sentir la inmensidad del mar a bordo de un velero. También es estimulante implicarse en la defensa del entorno.

Las montañas acogen entre sus valles, ríos y lagos una riqueza natural que permite tanto gozar de impresionantes vistas panorámicas como detenerse en la contemplación de pequeños detalles de suma belleza.

La belleza más genuina de un paisaje se saborea a pie

Si aprendemos a observarla, disfrutarla y quererla, la naturaleza regala mucho más de lo que le damos. Un estudio publicado en la revista Psychological Science, por ejemplo, sugiere que quienes viven cerca de espacios verdes, aunque sean urbanos, tienen mayor sensación de bienestar que quienes no cuentan con parques o jardines a su alrededor.

Pasar las vacaciones caminando por el campo puede convertirse en una magnífica ocasión para potenciar ese diálogo con la madre Tierra. "Conectar con la naturaleza significa prestar atención y disfrutar de los olores, sabores, sonidos, tactos o imágenes que en nuestro día a día, más bien urbano, hemos olvidado", explica Evarist March, botánico y guía naturalista.

Unas sensaciones que han vivido personas como Isabel Vergara, quien hace un par de años se embarcó en la aventura de descubrir algunos de los parajes más bellos y remotos de Noruega solo con sus botas y sus bastones de senderismo. "Este tipo de viajes te permite conocer un lugar pisando el terreno, mientras lo caminas, lo exploras, lo hueles, lo sudas, y así te vas impregnando de su esencia", apunta Isabel, periodista de profesión. "Recuerdo la sensación de alcanzar la cima de una montaña donde había una cascada increíble, oculta por la vegetación y las otras crestas y que, por tanto, no podía verse desde la carretera. Seguimos una senda ascendente de varias horas para poder desayunar en el nacimiento de la cascada. Fue una vivencia inolvidable".

Experiencias como esta nos permiten, según Evarist, conectar con el presente. "Un senderista despierto aprende a estar en el ahora y no en el ayer o el mañana. Eso que tanto escuchamos pero que parece tan difícil de aplicar".

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5 propuestas para visitar espacios naturales valiosos

Recorre las Vías Verdes. Conocer espacios naturales de nuestro país en bicicleta es posible, en buena medida, gracias a la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, que ha convertido líneas ferroviarias en desuso en más de 2.900 km de vías transitables no solo en bicicleta o triciclo, también a pie, en patines o en silla de ruedas. www.viasverdes.com

Conocer las plantas. Naturalwalks propone adentrarse, de la mano del biólogo Evarist March, en los prados en flor de la alta montaña en el Pirineo Catalán o en los hayedos y el paisaje espectacular de la Selva de Irati (Navarra), entre otras excursiones botánicas. www.naturalwalks.com

Parques naturales. Ecowildlife Travel ofrece recorridos para conocer los parques nacionales y naturales de la península Ibérica en una apuesta por el turismo responsable, respetuoso y sostenible. Big Five es su recorrido estrella, un tour de nueve días para avistar especies fascinantes como el lince, el oso ibérico, el lobo, el buitre negro y el águila imperial. www.ecowildlife.es

Entre glaciares. Tierras Polares permite explorar Groenlandia, Noruega, Islandia o Laponia y admirar maravillas de la naturaleza como la aurora boreal o el sol de medianoche, así como pasear por un glaciar o avistar focas y ballenas. www.tierraspolares.es

Observar las aves. Entretierras es una agencia de viajes especializada en rutas turísticas de senderismo y bicicleta por la provincia de Murcia. También organizan rutas ornitológicas para descubrir las aves de la región. www.entretierras.com

Solidaridad con la naturaleza o comunidades del Tercer Mundo

Otra manera de pasar el veranos es implicándose en actividades voluntarias cuyo objetivo es cuidar y aprender del entorno o de comunidades con escasos recursos. Las opciones de voluntariado ambiental son numerosas: labores de conservación de ecosistemas, de vigilancia y prevención de incendios, de reforestación, de limpieza o protección de la flora y la fauna local...

Para aprovechar al máximo la experiencia es imprescindible "escoger el tipo de voluntariado más afín a la personalidad de cada uno", recomienda Alejandra Sarrablo, que rememora con emoción su experiencia en Creta protegiendo a la tortuga marina Caretta caretta. "La noche que vi salir por primera vez a las tortugas del agua, con toda esa paciencia para buscar un lugar seguro donde dejar sus preciados huevos y luego volver exhaustas al mar, no pude contener las lágrimas", explica esta española afincada en Londres. "Tomé mucha más conciencia de lo vulnerables que son las tortugas marinas al impacto humano, y estar en estrecho contacto con la naturaleza me hizo ver lo poco que necesitamos algunas comodidades".

Ceder parte o todo el tiempo de vacaciones a un proyecto medioambiental permite, también, sentirnos útiles y potencia el compromiso social. La convivencia con el resto de voluntarios, además, abre la posibilidad de adquirir nuevos conocimientos y de compartir emociones y experiencias con personas afines a la causa elegida.

Este tipo de viajes suele combinar voluntariado con tiempo de ocio. Otro de sus valores añadidos es que facilitan conocer el destino escogido de manera más auténtica, mezclándose con la gente del lugar y sus costumbres. Tarannà (www.taranna.com), una agencia pionera de nuestro país en esta manera de viajar, ofrece la posibilidad, por ejemplo, de contribuir a la reinserción en su medio salvaje de leones que han sido criados en cautividad en Zimbabue o de realizar labores de protección marina en las Seychelles o en México, entre otras posibilidades.

Otra opción para quienes prefieren llevar a cabo labores de voluntariado en un entorno más cercano es informarse de si en su comunidad autónoma existe un programa especial al respecto. Sea cual sea la elección, tal y como remarca Alejandra Sarrablo, "lo bueno es que siempre vuelves a casa llena de experiencias inefables que se quedan contigo para siempre".

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¿Cómo puedo ayudar?

Archipiélago Chinijo. WWF España organiza, de julio a septiembre, estancias de voluntariado de una semana de duración en este conjunto de pequeñas islas al norte de Lanzarote. Los participantes llevan a cabo actividades de concienciación, diagnóstico y evaluación ambiental. www.wwf.es

Voluntariado ornitológico. La protección y el estudio de las aves que habitan los catorce parques nacionales de nuestro país es uno de los objetivos del programa de voluntariado de SEO/Birdlife. www.seo.org

En la selva amazónica. La asociación española Cooperatour organiza viajes de colaboración con la reserva ecológica Chontachaka, situada en el Parque Natural de la Selva del Manu, en Cuzco (Perú). Los voluntarios se involucran en su proyecto de protección de la flora y la fauna amazónicas. www.cooperatour.org

Disfruta de la inmensidad liberadora del mar

Contemplar un cielo estrellado y sin rastro de contaminación lumínica, observar la fluida danza de un banco de peces o sentir la caricia del viento son algunas de las experiencias que pueden vivirse navegando en velero. Pasar unos días a bordo de un velero permite cambiar de punto de vista y observar la costa desde el mar. Supone también una estupenda oportunidad para adaptarse a este nuevo elemento y dejarse fluir.

"Ver el mundo desde el mar me da una perspectiva diferente del paisaje, de la gente y de la vida", comenta Elisenda Puig, enamorada de la navegación desde hace años. "El mar se cuela por todas partes y se impregnan los vestidos, los objetos y los poros de la piel de su sal y su olor", continúa esta profesora de enseñanza secundaria.

Los momentos que pueden vivirse en el mar y que nos conectan con la belleza y armonía de lo natural son muchos. Sentir la inmensidad del océano y el universo en alta mar, o el reflejo de la luna llena que parece iluminar el camino durante la travesía, dejarse sorprender por una pareja de delfines mulares que parecen estar bailando una danza con la proa del barco o contemplar cómo sol y mar se funden durante el atarceder son algunos de ellos.

"La conexión con la naturaleza es total", afirma Miquel Gomila, un menorquín que enseña, a bordo de un velero de 13 metros de eslora, su querida isla y otros paisajes del Mediterráneo temporada a temporada. Para este capitán de yate navegar es una experiencia que, además, permite "sentir cómo te puedes dejar llevar por los elementos en un medio totalmente sostenible".

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El silencio y la vida en el mar facilitan una experiencia introspectiva en un espacio donde las referencias para orientarse están en el cielo (estrellas o GPS) y no en la superficie. Las rutas previamente establecidas pueden modificarse debido a los vientos o al estado del mar, y esto puede ayudar a potenciar nuestra capacidad de adaptación.

Los días de navegación suelen aprovecharse para aprender maniobras básicas como arriar las velas o llevar el timón, siempre bajo la supervisión del patrón. Actividades que invitan a la reflexión y a experimentar el poder de la naturaleza y cómo esta puede ayudarnos a alcanzar nuestras metas si nos adaptamos a ella, y no al revés.

La convivencia en un espacio tan reducido es otra enseñanza que depara el mar. "Este tipo de vacaciones ofrece retos que, aunque a priori parecen incomodidades, después se convierten en situaciones que rápidamente interiorizas y transformas en elementos liberadores: te olvidas de las estrecheces de los camarotes y aprendes a vivir más al aire libre, te olvidas de la ropa y pasas con dos pareos y un bikini, te olvidas de las patas de gallo o la celulitis y aceptas tu cuerpo tal como es en ese momento", explica Elisenda Puig.

Vacaciones sobre y bajo el agua

Travesía hacia las islas. Una propuesta interesante, sobre todo para los más aventureros, es embarcar en la península Ibérica y viajar en velero a un destino cercano como las islas Baleares. Sonamar brinda la opción de partir desde Barcelona. www.sonamar.net

Crucero fluvial. Descubrir la flora y la fauna de la ribera de los ríos desde su cauce es otra alternativa para disfrutar del agua, en esta ocasión dulce. En el Parque Natural Arribes del Duero (Salamanca) se ofrecen rutas guiadas a bordo de un catamarán en las que se avistan aves como el águila real o la cigüeña negra. www.corazondelasarribes.com

Bautismo de buceo. En esta primera inmersión se aprende a respirar bajo el agua y a utilizar el equipo de buceo a poca profundidad y sin riesgos. Es una experiencia que permite comprobar si nos sentimos cómodos o no practicando el submarinismo y que puede abrirnos una nueva vía para disfrutar del mar. La sensación de silencio e ingravidez, únicamente interrumpida por el sonido de la respiración, nos traslada a un espacio de recogimiento e integración en el entorno acuático. www.padi.com

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