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Cómo afectan las nuevas tecnologías al funcionamiento del cerebro

Cada vez más jóvenes presenentan adicciones relacionadas con las nuevas tecnologías. Éstas pueden provocar cambios en el cerebro y afectar a la salud mental. Conviene prevenirlas y detectarlas para actuar a tiempo.

Las adicciones afectan al comportamiento de las personas que las sufren, pero también tienen un impacto importante en el funcionamiento del cerebro, sobre todo, en el sistema límbico que controla las emociones y los impulsos primarios.

Según la última Encuesta sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias en España (ESTUDES 2016-2017) –publicada por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social–, cerca del 21% de los estudiantes entre 14 y 18 años ya tienen un uso compulsivo de Internet y el 6,4% realiza apuestas y consume juegos de azar online.

Una preocupación creciente

En los últimos meses distintos expertos y padres de familia han mostrado preocupación por el desarrollo de adicciones a las nuevas tecnologías (móviles, tabletas, pantallas, redes sociales, entre otros).

La coordinadora terapéutica de Triora Alicante, Montse Martínez, explica las características de este tipo de adicciones: “Estamos viendo que este tipo de comportamiento adictivo se desarrolla de forma similar al de la ingesta de sustancias tóxicas porque el uso excesivo de videojuegos o aparatos electrónicos hace que se sobre estimule la segregación de dopamina".

Según la experta, la segregación de dopamina se da tanto por la estimulación visual que supone el uso de estos aparatos como por la gratificación que se obtiene, por ejemplo, con los me gusta en las redes sociales. "Todo ello supone que se active el circuito de recompensa inmediata cerebral”, explica Martínez.

Las consecuencias en el cerebro de la adicción tecnológica

Aunque existen auto test para detectar síntomas de adicción, Montse Martínez explica que existen varias señales que pueden alertarnos de que una persona presenta un comportamiento adictivo frente a las nuevas tecnologías y que en buena parte están causados por los cambios que producen en el cerebro.

1. Búsqueda constante del placer

Las adicciones interfieren con el proceso natural del cerebro, alterando los centros de recompensa y de castigo.

Al estimular el centro de recompensa, el cerebro libera más dopamina –y otras hormonas relacionadas con el bienestar– y a su vez, la falta de ese estímulo provoca una sensación de malestar en la persona y la necesidad de repetir el consumo o el comportamiento.

“Al igual que las drogas, los comportamientos adictivos con videojuegos o pantallas producen una euforia intensa y mayor liberación de hormonas de recompensa, que las que normalmente se generan con las actividades diarias", comenta la experta.

Esto hace que el cerebro genere una sensación placentera, y que desee repetir esas sensaciones; ahí es cuando empieza el mecanismo de la adicción.

2. Cambio de intereses

Una vez que la adicción se ha desarrollado en el cerebro, causa gran cantidad de cambios en su anatomía, entre otras cosas, remodelando circuitos neuronales para dar el máximo valor a las sustancias tóxicas frente a otros intereses como la salud, el trabajo, la familia o la vida misma.

3. Alteración de la conducta

Al afectar al funcionamiento normal del sistema nervioso central se producen efectos que distorsionan la percepción y cambian la conducta alterando nuestras capacidades, modificando la manera de pensar, de percibir, funcionar, relacionarse y enfrentarse a situaciones de la realidad.

“En este sentido, el sistema o centro de recompensa que se activa y nos genera placer con actividades diarias como comer, beber o incluso tener sexo, es usurpado por las drogas, el alcohol o el comportamiento adictivo, que tienen un efecto directo sobre los sistemas que nos regulan (homeostático) y nos brindan placer (hedónico).

Estos sistemas cambian su función, además, reducen su capacidad de estimulación, por eso, la persona adicta tiende a aumentar la dosis para obtener los mismos efectos”, señala la terapeuta.

4. Sensación creciente de ansiedad

Martínez agrega que a todo esto hay que sumarle una intensa sensación de ansiedad provocada por la sobreexcitación del sistema hedónico, que está generada por un aumento de la actividad de la amígdala. Por esta razón, la persona necesita consumir no sólo para sentir placer sino, fundamentalmente, para frenar la ansiedad.

Cómo prevenir una adicción

“La prevención es fundamental para evitar la adicción, ya que se implementan iniciativas que intentan modificar la mejora de la formación integral y la calidad de vida de los individuos, fomentando el autocontrol individual y la resistencia ante las drogas”, explica Martínez.

La experta de Triora recomienda una serie de medidas preventivas en tres ejes de la vida diaria: familiar, escolar y comunitario.

  • En el eje familiar, señala que hay que mejorar el funcionamiento de la familia, potenciando las relaciones personales y la comunicación abierta, para generar conciencia sobre los efectos de una adicción.
  • En la vida escolar, Martínez resalta el rol de los profesores como agentes preventivos, “en Triora damos mucha importancia al ámbito escolar, por ello, organizamos charlas en los colegios donde nuestros expertos explican las repercusiones de la adicción y cómo evitarla”.
  • De la misma manera, es importante que en la comunidad sea un tema que se trate, con la guía de expertos, donde se deberían apostar por acciones de prevención y por la promoción específica de la educación para el tiempo libre.

Finalmente, la terapeuta recomienda buscar asistencia profesional en caso de detectar los primeros síntomas de alteraciones o trastornos por uso excesivo de dispositivos tecnológicos, como pueden ser, cambios de comportamiento o pérdida de interés en actividades diarias.

Más Información en www.triora.es

Montse Martínez, Coordinadora terapéutica de Triora Alicante

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