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¿Por qué nos salen callos en los pies?

Son tan habituales que no les damos importancia. Pero cuesta muy poco evitarlo y tratarlos.

Cuántas veces sentimos una leve molestia en un pie y lo dejamos estar pensando que se nos pasará cuando nos descalcemos. Es un error que cometemos sin darnos cuenta de que estamos favoreciendo que nos salgan callos. Los callos son zonas de la piel más gruesas y duras, cerosas, secas o escamosas, como protuberancias que se muestran sensibles o que incluso duelen. Se trata de una patología común pero es fácil evitar su aparición: resulta tan sencillo como cuidar nuestros pies y saber escucharlos.

Causas de los callos en los pies

Encontrar las razones de que se formen los callos es sencillo, ya que en la mayoría de los casos depende de unos malos hábitos y de la falta de cuidados.

Por ejemplo, usar un zapato muy estrecho en la punta hace que los dedos se compriman más de lo necesario. Con el paso del tiempo y el roce constante acaba formándose una capa endurecida: es la manera en que la piel se protege de esa rozadura constante.

Con un zapato de tacón o uno holgado, también puede pasar lo mismo. En el primer caso porque lo estamos forzando a una postura poco natural, y en el segundo caso porque el pie puede ir resbalando y frotándose contra el zapato.

No utilizar calcetines es otra causa común que propicia la aparición de callos en los pies. La fricción directa con el calzado acaba por causar una pequeña herida que se convierte, de nuevo, en esa capa gruesa de piel que actúa como una defensa en la zona dolorida. A ello debemos sumar la falta de hidratación.

Además, también hay patologías del pie que aumentan la posibilidad de sufrir callos, como los juanetes, el dedo del pie en forma de garra y otras condiciones que generan deformidades en la zona.

Cómo eliminar los callos de los pies

Lo primero que debemos tener en cuenta es que es preferible no recurrir a los remedios caseros. Se trata de una afección que, aunque común y en principio sin peligro, no deja de ser una alteración de nuestra piel. Hay que tratarla de manera adecuada.

Existen protectores de dedos que ayudan a evitar el roce del callo con el zapato, y reducen de esta forma el dolor en la zona. Aun así, es importante tratar el origen del problema. Entre los diversos productos que se venden en las farmacias se encuentra el tratamiento para los callos de Scholl. Es adecuado para callos duros o blandos encima de los dedos de los pies, pero no debe aplicarse en callos neurovasculares ni tampoco en pacientes con diabetes o problemas circulatorios (en este caso hay que consultar previamente al médico).

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Cumple con la normativa de productos sanitarios.

Consejos para prevenir los callos en los pies

Para evitar que nos aparezcan callos es importante cuidar la higiene. Conviene dedicar a los pies el mismo tiempo que a otras partes del cuerpo, además de lavarlos con productos adecuados y secarlos bien.

La hidratación es otro factor que tener en cuenta, ya que la sequedad favorece la aparición de callos. Usa cremas formuladas para los pies, que contengan ingredientes específicos para esa zona del cuerpo, como la urea, el ácido salicílico o el ácido láctico.

Por supuesto, también es fundamental utilizar un calzado adecuado. Parece una obviedad pero la experiencia demuestra que no siempre lo hacemos. Se trata de usar el sentido común y llevar unos zapatos que resulten perfectos tanto para nuestra anatomía como para nuestras necesidades.

En última instancia, se puede recurrir a productos de ortopedia, como plantillas, taloneras o separadores de dedos, que evitan posturas forzadas y, por lo tanto, la aparición de los temidos callos.

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