Confianza

6 claves para confiar en nosotros mismos (y en los demás)

Rosa Rabbani

Confiar viene de fe, fe en la vida, en las personas y en uno mismo. Es una fuente inagotable de fuerzas que liberan esperanza, seguridad y optimismo y, por lo tanto, alegría y bienestar. Sin ella, la vida personal languidece y la social, se resiente.

Todas y cada una de nuestras relaciones, desde las más significativas hasta las más nimias, están basadas en la confianza. En nuestra relación de pareja, en la educación de nuestros hijos, en las transacciones comerciales que llevamos a cabo, en los vínculos de amistad, en el entorno del trabajo, en el asociacionismo –tanto en la comunidad, como en la ciudad o el barrio–, en la administración pública... El asunto central es siempre una cuestión de confianza.

En el éxito de cualquier empresa, proyecto o grupo juega un papel crucial la fuerza de la unión de sus miembros; y esta es, sin duda, producto de la confianza.

La clave para generar sentido de confianza en uno mismo y en los demás es el desarrollo de una identidad personal sana. Esta se empieza a forjar desde la primera infancia con la participación directa y activa de las personas de nuestro entorno, mediante las formas comunicativas que usan para dirigirse a nosotros.

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Pero la confianza es un camino que hay que recorrer de por vida. Una una vez superados los periodos de formación iniciales en la vida y llegados a la edad adulta, muchas personas descubren sus inseguridades y una gran dificultad para confiar en los demás, poniendo de este modo en serio peligro los proyectos vitales que tengan o puedan desarrollar a lo largo de su vida.

Por qué forjar confianza

El reflejo de la confianza se observa tanto en los asuntos privados como en las cosas comunes que a todos nos afectan. Y pese a que el trayecto más importante debemos recorrerlo durante la tierna infancia, después se nos presentan frecuentes retos, que debemos tomar como momentos propicios para el cultivo de esta cualidad fundamental que es la confianza.

El déficit de confianza es el responsable de la toma de innumerables decisiones erróneas y, por lo tanto, el causante de la mayoría de nuestros desastres vitales. Constituye, de este modo, la principal fuente del maltrato al que nos solemos someter a nosotros mismos, al imputarnos el demérito de no saber ser mejores.

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¡Cultiva la confianza y entrégate a lo que viene!

Un claro ejemplo de ello son nuestras elecciones de pareja, en las que nuestra intuición y sentido común ya nos alertan, muchas veces, de que esa relación no es la que nos conviene; pero he aquí que nuestro aciago crítico interior se empeña en advertirnos de que no encontraremos nada mejor para nosotros.

La incredulidad solo puede generar una cosa: temor y malestar, dudas e insatisfacción. La inquietud que nos produce nos reprime y no nos deja actuar; dificulta la toma de decisiones, bloquea las iniciativas, colapsa la acción y paraliza nuestras vidas. la confianza, por el contrario, constituye una fuente inagotable de fuerzas misteriosas que liberan esperanza, seguridad y optimismo, y, por lo tanto, alegría y bienestar

Cómo recuperar (y generar) confianza

  • Define claramente tus valores. Actuar según le dictan a cada uno los valores y principios más profundos que inspiran su vida es una fuente inagotable de confianza en uno mismo y en los demás. Procura, pues, tener claros cuáles son las pautas y los valores que rigen tu vida. ¡Sé de los que pueden dar una descripción resumida y clara de sus principios!
  • Actúa siempre con honradez. Cumple con los compromisos que has adquirido contigo mismo y con los demás. En el caso de encontrarte con alguna dificultad, algo siempre imprevisible, lo más razonable es avisar con tiempo y renegociar, si cabe, los términos del acuerdo que no has podido cumplir.
  • Practica la veracidad y la sinceridad. Sé coherente. Porque si lo que dices difiere de lo que crees, no te convertirás en alguien digno de tener la confianza de los demás. No faltes a la verdad porque eso es algo que corrompe las bases de cualquier relación que puedas mantener, sea del tipo que sea.

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7 hábitos para ganar confianza en ti misma

  • Reconoce tus propios éxitos. Observa y acepta al crítico que tienes dentro, pero no te dejes llevar por sus apreciaciones sin más. Valora siempre lo que haces. Esta actitud aumentará tu energía y te estimulará para continuar introduciendo los cambios y las mejoras que necesitas en tu vida.
  • Aprende a decir que no. Dar una respuesta afirmativa y después faltar a tu palabra es una actitud destructora de la confianza y, además, tiene como consecuencia que los otros tengan dudas sobre ti.
  • Piensa y actúa a medio y largo plazo. Para explicarlo, una pequeña anécdota. En una de mis últimas adquisiciones de libros en una famosa empresa online, le di al botón de comprar, y me llegó un aviso al ordenador: “Warning! Ya ha comprado este libro antes. ¿Quiere volver a comprarlo?”. Perdieron ese dinero, pero ganaron mi confianza como cliente…

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