Supermentes

Altas capacidades... para lo que ellos quieran

Esther Secanilla

No podemos meter en un mismo saco e imponer exigencias a todos los niños con un coeficiente intelectual alto. Dejemos que exploren sus intereses por sí mismos.

Un chico me insistía en consulta hace algunos años:

No soy un superdotado. De hecho, si me dan a escoger, no quiero serlo, ni lo seré nunca.

En casa soy el segundo hijo de la familia. Somos dos hermanos, los dos varones y, desde bien pequeño, me han puesto esa etiqueta. Con cinco años ya era más listo que el zoquete de mi hermano mayor. Con nueve años tenía conocimientos para ir a la universidad. Con esa edad, cuando los doctores no tenían ninguna duda, se me puso oficialmente la etiqueta de superdotado, aunque la llevaba desde mucho antes.

Por suerte, mis padres no quisieron dejar que con esa corta edad se marchitara mi futuro, algo que a día de hoy les agradezco mucho. Con la etiqueta oficial, todo cambió. Lo que más odiaba eran las visitas a los doctores: psicólogos, analistas... Todos con un gran título enmarcado en la pared, cuanto más grande mejor. Los odiaba a muerte. Y a mis padres también.

“En la escuela era cada día peor. El aburrimiento era máximo, era como ir al cine y que cada día pusieran la misma película".

Los compañeroseran duros conmigo, me hacían pequeñas ‘putadas’. No sabía hacerme respetar ni defender, algo que años más tarde mi hermano me enseñaría a hacer. Las malas notas llegaron, dedicaba las horas a hacer el payaso con uno y con el otro, intentando llamar la atención de las chicas de clase, siempre sin éxito.

Artículo relacionado

empezar escuela

¡Mi hijo no quiere ir al cole!

Ser muy inteligente puede convertirse en una incómoda etiqueta

No todos mis pacientes con altas capacidades opinaban igual.

  • A un niño le gustaba ser “así, tan listo”, porque su papá lo quería más.
  • Otra niña, a la que se avanzó un curso en primaria, decía que estaba contenta porque era “mejor que las otras niñas”, y sus padres opinaban lo mismo, elogiando constantemente sus “avances” ante ella, su familia y las familias del colegio.
  • Otros niños no opinaron frente a mí porque sus familias decidieron no hacer nada al considerar que sus hijos no necesitaban que nadie interviniera.

No todas las situaciones son idénticas. No en todos los casos las personas se comportan del mismo modo.

Existe la tendencia de querer caracterizar a las personas de altas capacidades, pretender dar una lista de "aptitudes" para definir cómo son, cómo se comportan, lo que hacen y qué cabe esperar. ¡Y a veces estas “características” se tornan mitos!

Nada más necesario que mirar la red u hojear algunos materiales escritos y lo encontraréis en abundancia. Sí es cierto que hay una serie de rasgos de comportamientos, de actitudes que podrían ser similares en niños que poseen superdotación, precocidad o talento. Ahora bien, ¡ojo!, si lo que se pretende es hacer una lista de características comunes determinista, incurriremos en el peligro de etiquetar, y la etiqueta puede ser nefasta si la intención es más aislar que promocionar. Encontramos tanta variabilidad en los niños y adolescentes de altas capacidades como en el resto de la población.

Todo niño debe poder explorar sus habilidades y sus intereses

Un niño superdotado no es, simplemente, parte de una escala. Que en un test obtenga un coeficiente intelectual (CI) mayor de 130 no significa que sea superdotado y ya está.

Un niño es vida. Y la vida es energía, la vida es un proceso creativo. El niño es, ante todo, un ser humano. En consecuencia, su capacidad de adaptación debe ser respetada, gestionada, enriquecida y aprovechada por los que le rodeamos.

Artículo relacionado

Esther-secanilla3

"Los niños y niñas con altas capacidades a menudo sienten que no encajan en el mundo"

Los adultos simplemente debemos mirar su quehacer, acompañar y reforzar sus talentos, sus habilidades, su inteligencia. El niño necesita herramientas precisas que le lleven a su bienestar de forma global.

Pero los niños y las niñas de altas capacidades, esas supermentes, reciben expectativas por todas partes –familias, maestros, iguales–, positivas y negativas. Muchas veces se encuentran con caminos trazados por los adultos.

No podemos meter en un mismo saco a todos los niños que tienen un coeficiente intelectual alto y exigirles que, por ser listos, se conviertan en eminencias.

Como tienen altas capacidades, deben seguir una abundante formación durante su vida, hacer una, dos o tres carreras universitarias, y después unos cuantos másteres (y si son en inglés, mejor). Como ellos pueden porque son tan inteligentes, adelante, hay que darles más y más y deben responder más y mejor. Eso dicen consciente o inconscientemente los adultos.

El infante, que en definitiva ama a sus referentes y sobre todo no los quiere defraudar, entra en un juego de lealtades familiares y a veces no tiene elección, sigue de joven ese camino trazado, previamente diseñado por otras personas.

Artículo relacionado

altas capacidades

Altas Capacidades: la cara oculta de la inteligencia

A veces todo va bien, pero otras muchas el niño se colapsa y abandona, acarreando esa mirada de incomprensión de su entorno. Y sucede que ese joven no ha tenido oportunidades para estar en él y con él, para reflexionar sobre su verdadero proyecto de vida. ¡Si ese proyecto de vida es seguir ese camino, estupendo, adelante! Pero si responde a las expectativas de otros, ¿no sería más sano permitirle decidir por sí mismo?

Y ¿dónde quedan sus emociones?, ¿se han tenido presentes en algún momento?

En definitiva, es su vida, y quien debe responsabilizarse únicamente es él o ella. Pero para eso se les debería brindar escenarios donde se ofrecieran posibilidades de tomar decisiones, de escoger, de estar solos, de equivocarse, de errar, de fracasar, de sentir su cuerpo, de conectar con sus emociones y por tanto de emocionarse, de amarse y de amar, de sentir angustia y placer, de responsabilizarse de todo ello, de caer para poderse levantar y conseguir por el camino pequeños éxitos propios que, en definitiva, son los más valiosos.

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de cuerpomente?