¿Boicoteas tu dieta y tiras la toalla fácilmente? Las causas psicológicas del boicot a uno mismo

Pensamientos derrotistas, papeles de víctima, conformismo, desesperanza... Tras esas actitudes se esconde una estrategia cómoda y rentable pero autodestructiva: el autoboicot. Te explicamos cómo controlar esa tendencia para conseguir cambiar tus hábitos.

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¿No consigues terminar una dieta? ¿Eres incapaz de instaurar el hábito de hacer deporte? A veces es el principal obstáculo para conseguir lo que nos proponemos somos nosotros mismos. Por un lado deseamos mejorar pero por otro no estamos dispuestos a asumir nuevas maneras de vivir.

Como quien se propone hacer ejercicio físico porque quiere estar en forma y, cuando lo está consiguiendo, abandona. O quien se predispone a hacer dieta pero abandona a la primera de cambio. En ambos casos se produce un boicot a uno mismo o autoboicot.

El autoboicot puede tener diversos orígenes, como exigencias poco adecuadas, miedos o una autoestima baja. También puede responder a una actitud cómoda que prefiere no asumir ningún cambio. Llegará a ser autodestructivo si dejamos que el pesimismo y la autocompasión nos impidan reaccionar. ¿Cómo superar el autoboicot para conseguir nuestro objetivo de hacer dieta?

¿Qué es el boicot a uno mismo al hacer dieta?

El autoboicot es una tendencia negativa, generalmente inconsciente e involuntaria, que impide hacer verdaderos cambios y causa mucha frustración.

Deseamos disfrutar de nuestros logros pero sin darnos cuenta algo hacemos equivocado y acabamos fracasando.

En mayor o menor medida todas las personas se autoboicotean en algún momento. Esta tendencia destructiva puede atribuirse a una faceta de ellas mismas que les va poniendo palos en las ruedas.

Esa voz interna puede llevar a adoptar una actitud pesimista y destruir la ilusión y la esperanza de que las cosas cambien. También puede generar frases o pensamientos como "esto no es para mí" o "nunca lo lograré", minando la seguridad y la autoestima.

Por qué fracasamos una y otra vez al hacer dieta

El autoboicot fomenta el papel de víctima pasiva ante una realidad que parece demasiado difícil de afrontar. Esto lleva a conformarse con la derrota y a compadecerse de uno mismo.

Esa voz interior es desagradable y por consiguiente se reprime. Pero eso no impide que siga actuando en la sombra, favoreciendo los tropiezos y amargando la existencia.

Es preferible dejar que hable esa parte escondida para desenmascarar sus movimientos. Escuchar lo que piensa lo que siente sin asustarse puede ayudar a comprender sus motivaciones.

Mirar el autoboicot a la cara, reconociéndolo, es la mejor manera de contrarrestarlo. Si descubrimos qué quiere decirnos realmente ese enemigo interno, quizá podamos neutralizarlo y encontrar alternativas de acción diferentes.

Las causas psicológicas del boicot a nosotros mismos

Al justificar la pasividad o la frustración repetidamente nos estamos autoboicoteando. Nos decimos que estamos demasiado cansados o desmotivados, y que ya lo haremos más adelante. ¿Qué nos lleva a adoptar esta aptitud?

Haber tenido unos padres muy exigentes

En estos casos es muy probable que nos esté dominando una parte infantil desbordada por las exigencias de los padres. La persona ha interiorizado unos mandatos familiares que ya no son vigentes -como "deberías levantarte temprano" o "tendrías que ser bueno"- y se defiende de ellos con cualquier pretexto.

Habría que evaluar consciente y objetivamente cuáles de estas órdenes ya no sirven y descartarlas. Es preferible quedarse solo con aquellos imperativos que nos sean útiles y responsabilizarse de ellos.

Tener miedo al fracaso

Se ha observado que algunas personas sufren ansiedad cuando se van acercando al éxito y acaban fallando en el último momento. Esta forma de autoboicot puede responder a un miedo a la responsabilidad ante el triunfo.

Estas personas suelen creer que una vez han alcanzado una meta todo será mucho más difícil. Piensan que tendrán que cumplir unas expectativas muy altas que ellos mismos se autoimponen. Quien ha observado este funcionamiento en sí mismo debería centrarse en el momento presente y disminuir su nivel de exigencia.

Un fenómeno parecido es el conocido como "tirar la toalla" o dejarse vencer. Está muy documentado entre los deportistas que pierden estrepitosamente después de sufrir un revés inesperado. Van ganando con holgura pero de pronto una mala jugada corta su racha.

A raíz de esta experiencia se desaniman y pierden el control de la situación. No pueden digerir la rabia y el miedo al fracaso que ha desencadenado el fallo y esas emociones les hacen perder la ventaja ante el rival.

Quien haya vivido situaciones de ese tipo debe aprender a reconocer estas emociones y a afrontarlas.

Una baja autoestima

Una baja autoestima es otra causa frecuente de autoboicot. Pensar que no nos merecemos ser felices conduce inexorablemente a eludir el éxito. En estos casos es preciso enriquecer la percepción que se tiene de uno mismo.

A veces resulta necesario sanar la situación en que nos sentimos heridos y nos encerramos en nosotros mismos. Se trata de aprender a tomar lo bueno que depara la vida. Cada vez que sintamos que avanzamos en nuestro camino de mejora personal, tenemos que agradecérselo a la vida y disfrutarlo.

Una autoestima alta frena el autoboicot y atrae la felicidad. Los pensamientos y actitudes negativas forman un círculo vicioso en el que el fracaso es una constante.

Miedo al cambio

El autoboicot en definitiva nos exime de la responsabilidad de cambiar. Cambiar suele dar un miedo enorme y, aunque los beneficios sean atractivos, no se está dispuesto a pagar su precio.

Si escuchamos atentamente la voz de cualquier intento de autoboicot detrás es frecuente encontrar miedos, como por ejemplo miedo a lo desconocido, miedo a desprenderse de lo viejo o miedo tanto al fracaso como al éxito.

Cómo dejar de sabotearnos y conseguir hacer dieta

El miedo es una emoción que tiene la intención positiva de protegernos de los peligros pero puede resultar paralizante. Para superar estos temores es preciso detenerse y recoger toda la información posible sobre el tipo de situación que nos genera esta emoción.

Puede ser de gran ayuda hablar con personas de confianza sobre nuestras sensaciones. También será de gran utilidad todo aquello que ayude a generar nuevas perspectivas acerca de lo que nos preocupa y de lo que nos alivie de la inquietud.

1. Analizar qué supone ponerse a dieta

No cambiar es un escudo contra el miedo a lo nuevo y desconocido. El autoboicot nos mantiene lejos de los riesgos puesto que de alguna manera está al servicio de nuestra comodidad.

Quien desea realizar un cambio tiene que renunciar o sacrificar ciertas cosas. Siempre que se quieran realizar cambios: es esencial ser muy conscientes de todo aquello a lo que no se desea renunciar bajo ningún concepto.

Saber que no se está dispuesto a prescindir de ciertos platos, por ejemplo, puede ahorrar muchos intentos frustrados de ponerse a dieta. Se trata de conocer los límites personales y abrigar expectativas realistas.

No hay que olvidar plantearse seriamente qué somos capaces de poner en el asador para alcanzar esa meta que tanto se anhela. También es básico reflexionar sobre las consecuencias que puede tener cambiar.

Supongamos que una persona que quiere hacer ejercicio regularmente es a la vez fumadora. Así, cuando empieza a estar en forma se le hace patente la necesidad de dejar de fumar. Pero en el fondo no está dispuesta a abandonar el tabaco porque fumar le alivia del estrés que sufre en su trabajo.

Con ello, un objetivo aparentemente positivo, como hacer ejercicio, resulta tener consecuencias "negativas". Será necesario abordar por tanto el tema del estrés laboral y la adicción a la nicotina antes de plantearse hacer ejercicio.

2. Formular los objetivos de hacer dieta claramente

Para estrechar el cerco al autoboicot es básico formular correctamente el objetivo que se desea perseguir.

Primero hay que formular el objetivo en positivo. En vez de decir: "no quiero sentirme pesado", que es una frase negativa, se dirá, por ejemplo: "quiero estar en forma". La frase en positivo genera una imagen positiva en el cerebro que llama inconscientemente al cambio.

El objetivo también tiene que ser específico, como por ejemplo: "quiero adelgazar 4 hilos y ser capaz de subir las escaleras de mi casa sin cansarme". Detallar lo que se desea ayudará a avanzar con precisión y efectividad.

También es necesario ser realistas al concretar un objetivo. Si éste es demasiado grande, como adelgazar 10 kilos en un mes, probablemente no sea factible ni saludable. Pero si no es lo bastante ambicioso tampoco nos sentiremos motivados.

Todo cambio requiere voluntad y esfuerzo. Por esto también hay que procurar plantearse el objetivo en un momento en que se tengan la energía y el tiempo necesarios.

Por consiguiente, los momentos de mucho estrés o de ánimo bajo no son los ideales para empezar un proceso de cambio. Es necesario estar preparados para afrontar los obstáculos que puedan surgir y mantener la disciplina para lograr lo que se desea.

3. Tomar las riendas del cambio

Otro recurso para conjurar el autoboicot consiste en conectarse con el sabio interior, una parte de nosotros que sabe lo que nos conviene y elige los caminos más fecundos y constructivos.

Seguro que puedes recordar algún momento de tu vida en el que sentías muy claramente cuál era la dirección más adecuada. Son situaciones en las que tenemos una gran predisposición a decidir sobre aspectos importantes e iniciar cambios relevantes.

En esas circunstancias está activada la intuición, una sabiduría inconsciente que no se deja engañar por nada. Llamar a este sabio interior cuando nos sintamos desorientados es una buena manera de mantener el autoboicot a raya.

A menudo se echa la culpa de los fracasos a circunstancias o personajes externos, sobre los que apenas se puede influir, y en cambio se olvida por completo el "enemigo" interno.

Es más fácil atribuir la frustración a factores de fuera porque así se elude cualquier responsabilidad. Pero vale la pena mirar hacia dentro si el fracaso se ha convertido en una constante. Quizá con una determinada actitud se está atrayendo esa "mala suerte" que tanto se repite.

La ayuda de alguna persona especializada en acompañar los procesos internos, como un terapeuta o un coach, puede ser útil a la hora de darse cuenta y superar el problema.

5 estrategias para hacer dieta sin caer en el autoboicot

  1. Conéctate a tu amigo interno. Valorarse y creer profundamente que nos merecemos ser felices es básico para lograr nuestros propósitos, Una parte de nosotros conoce perfectamente a un nivel intuitivo lo que mejor nos conviene. Hay que conectar con este sabio interior y dejarse guiar por él en las decisiones,
  2. Plantéate mejoras globales. Si los cambios que se plantean implican renuncias de las que no se quiere ser consciente las dificultades aumentarán. Por muy positivo que sea un objetivo de mejora, hay que tener presentes todas sus contrapartidas y estar dispuesto a asumirlas.
  3. Supera los miedos. Conviene identificar el miedo que yace bajo las conductas autodestructivas y nos impide mejorar. Es básico conocer con todo detalle lo que nos acobarda y buscar recursos que ayuden a estar más tranquilo,
  4. Sin rebeliones soterradas. Arrastramos desde la infancia exigencias asociadas a la palabra "deberías" que han dejado de tener sentido. Estos mandatos nos hacen estar a la defensiva y consumen muchas energías. Es preferible eliminar tales imperativos, a los que la persona se rebela soterradamente, y crear objetivos de los que desee responsabilizarse.
  5. Imagina tu futuro en positivo. Al definir un objetivo conviene hacerlo en positivo. Di, por ejemplo: "deseo adelgazar para ganar salud" , y evita frases y pensamientos formulados en negativo como: "no quiero seguir teniendo sobrepeso y sentirme mal". Las imágenes que ofreces al cerebro lo orientan hacia el objetivo deseado.

Libros sobre cambio y desarrollo personal

  • La felicidad a tu alcance; Salvador Carrión. Ed. Corona Borealis
  • Pequeños grandes cambios; Bill O'Hanlon. Ed. Paidós
  • El hombre autorrealizado; Abraham Maslow. Ed. Kairós

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