Bucay responde

Fracaso escolar y autoestima, alejar obsesiones y conflictos en el trabajo

Jorge Bucay

Jorge y Demián Bucay dan respuesta a vuestras dudas y conflictos. Esta semana hablamos de cómo los problemas con los estudios afectan a la confianza, evitar los pensamientos obsesivos y cuidar una relación amistosa y profesional al mismo tiempo.

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Problemas con los estudios y confianza

Tengo un hijo de 16 años que está terminando los estudios de secundaria. Cada año le ha supuesto un esfuerzo mayor porque le cuesta concentrarse. Empieza a preocuparse y tengo miedo de que crea que no es capaz de sacar los estudios adelante (a veces se dice a él mismo que es tonto). ¿Cómo puedo ayudarle? ¿Puedo conseguir que tenga más confianza en sí mismo?
Marga (e-mail)

  • Hay que actuar con cuidado. Estimular la confianza de tu hijo repitiéndole “¡Tú puedes!” podría redoblar su frustración: además del malestar que ya tiene, le agregaríamos que estaría decepcionándote. No se trata de convencerlo de que la dificultad no existe ni de que es pura cuestión de voluntad y esfuerzo.
  • Creemos más bien que habría que hablar con él y reconocer el problema. Tal vez el estudio no es lo que mejor se le dé –habrá otros campos en los que se desenvuelva mejor– y esto no lo convierte en “tonto”. Hay distintos tipos de inteligencia y los requisitos académicos a menudo evalúan solo uno de ellos. Eso no quita que terminar la secundaria sea algo importante y necesario, pero quizá tu hijo precisa un poco más de ayuda, dedicación y tiempo. La ayuda puede venir de la familia o de maestros y psicopedagogos.
  • La dedicación tendrá que ponerla él para mejorar su concentración; recurrir a métodos de organización puede resultarle útil. El tiempo extra podría venir por uno de dos caminos (o ambos): más estudio cada día o más años para terminar la escuela. No hay que horrorizarse ante esta posibilidad.

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Obsesiones que no dejan vivir

Caigo con facilidad en pensamientos obsesivos. Me pongo siempre en lo peor. Hace poco me detectaron hipertensión y empecé a imaginarme complicaciones de salud. Por las noches me cuesta conciliar el sueño porque en cuanto me meto en la cama le doy vueltas a todo y me angustio. Necesito algún consejo que me sirva para detener mi cabeza.
Carla (e-mail)

  • Los pensamientos obsesivos no son otra cosa que un intento de controlar aquello que no tiene control (o por lo menos aquello que no depende de nuestra voluntad). No puedes controlar tu tensión arterial a tu gusto... Pensar en lo peor es un intento de atajarlo, de tratar de estar prevenida.
  • Creemos que sería importante comenzar a entrenarte en “soltar el control”. Esto no quiere decir dejar de ir al médico, no tomar las pastillas que te indican o no prestar atención a las restricciones dietéticas, sino que, una vez hecho esto, aún te va a quedar un resto de incertidumbre y tienes que aprender a vivir con ello. Cuanto más intentes controlarlo, peor.
  • Una clave para lidiar con cualquier miedo es prepararse para afrontar la consecuencia temida en lugar de huirla y evitarla. Tendrás que pensar y repasar cuáles son tus recursos para enfrentar algunas de las complicaciones que imaginas. Mientras la perspectiva sea: “Eso sería algo insoportable”, te resultará difícil tener algo de calma. Pero si cuando aparecen las fantasías catastróficas puedes pensar: “Es improbable que eso suceda, pero, en cualquier caso, sé que podré con ello”, estarás más cerca de conseguir la tan ansiada tranquilidad mental.

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Tengo diferencias con mi amiga y socia

Hace un par de años me quedé sin trabajo y monté un negocio con una amiga. Al principio fue difícil, pero ahora las cosas empiezan a funcionar. Sin embargo, muchas veces la comunicación no es fluida entre nosotras. Nos cuesta tomar decisiones porque tenemos a menudo opiniones diferentes y tengo miedo de que eso perjudique nuestro proyecto. ¿Qué puedo hacer para superar esta situación?
Martina (e-mail)

  • Para evitar el fin de vuestra amistad y de la empresa, conviene trabajar la relación entre vosotras. En una sociedad, al igual que en una pareja, existe un proyecto compartido que da sostén a las dos partes. Es lo primero a tener en cuenta: es posible que tengáis diferencias sobre cuál es el mejor camino para llegar a destino, pero las dos compartís un objetivo: que el negocio prospere.
  • Comprenderlo es importante para no enfadaros: las diferencias que puede haber son de criterio, no porque os deseéis el mal mutuamente. Aceptando esa premisa es probable que podáis escucharos mejor.
  • Luego se trataría de hallar, entre las dos, la mejor opción para el proyecto, que seguramente no será la mejor para ninguna en particular. Tenéis que abandonar la idea de imponer el punto de vista a la otra. La mejor solución no se obtiene de elegir entre una opinión y otra, sino que ha de venir de la que podáis construir conjuntamente.

Envíanos tu consulta a mentesana@rba.es y la trataremos en los próximos consultorios.

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