El valor de lo vulnerable

Cómo convertir tu fragilidad en fortaleza

¿Qué nos hace frágiles? Tal vez esa debilidad no sea una razón para avergonzarse, sino la clave de nuestra fuerza. Solo hay que aprender a sacarle partido.

Nace un niño: lo cuidamos al máximo. No sabemos cómo va a ser de mayor, pero nos despierta un gran amor y le prodigamos todo el cariño y el mimo. ¿Por qué lo hacemos?

Su extrema vulnerabilidad y pureza nos conmueven, unidas a la cercanía del recién nacido a algo singular. Preservamos la vida y en esto coincidimos con nuestros amigos los animales.

Los seres humanos, además, solemos sentir amor y empatía hacia cosas delicadas e indefensas. Expresamos así nuestra sensibilidad, que nos humaniza y nos habla de la atención que lo frágil despierta en nosotros.

La fragilidad de la vida se expresa en su misma provisionalidad; de instante en instante y por todas partes aparece y desaparece el aroma de la flor, la abeja que la liba y poliniza, el sabor de las cerezas, o el de un suflé que pronto dejará de serlo, la primera semilla que brota en un campo de lava, la ecografía del bebé.

Y aunque crezcamos, seguimos siendo frágiles: San Pablo decía que llevamos un tesoro de gracia en vasos de barro.

Chuang Tzu recuerda que "la vida no es otra cosa que polvo que se nos ha adherido", y que es mejor no entregarse a las cosas, porque de lo contrario "entrarán en ti y te encontrarás con que no tienes sitio para ti mismo".

El poeta Machado recuerda que todo pasa, y que a la vez todo queda; y en Oriente buscan la estela de lo inmortal: "Los hombres no alcanzan la inmortalidad porque destruyen lo que hay en sí mismos de invisible. Son incapaces de conseguir que su cuerpo material se una con lo real. Por eso mueren."

Por qué conectar con la fragilidad

A veces la fragilidad del otro puede despertar hondos sentimientos en la pareja; se dice que el verdadero amor surge al comprender y aceptar esa debilidad.

Somos frágiles y está bien reconocerlo. Todos tenemos unas limitaciones y debilidades físicas, emocionales, mentales. Las llevamos como buenamente podemos, pero a menudo queremos disfrazarlas, lo cual depara una amplia suerte de estrategias vitales y hasta de tipos de carácter o de personalidad.

La pérdida hace a su vez que nos encontremos con la fragilidad. Nos conmueve el dolor de los demás, de los seres queridos, o el dolor que podamos padecer.

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Afrontar las pérdidas en la vida: ¿cómo hacerlo bien?

¿Qué significan, para la Naturaleza y el Universo? Seguramente, solo un cambio de horizontes y posibilidades.

¿Por qué, entonces, nuestro sentimiento es tan intenso ante sucesos que nos recuerdan la fragilidad? Quizá porque lo frágil nos ayuda a recuperar la atención y las preguntas sobre el porqué de todo esto.

Admitir la vulnerabilidad evita muchos conflictos

La fragilidad del enamoramiento habla de su misión de introducirnos al amor verdadero y superar las trampas del deseo.

El deseo es fugaz, ¿el amor es frágil? Más que frágil, el amor con mayúsculas posee su propio orden, así que solo habría que seguirlo sin despistarse.

Si hay amor, hay esperanzas de vivir una verdadera fraternidad y ecuanimidad, una verdadera familia, la verdadera paz.

Si se pierde el amor, se intensificarán los obstáculos y el sufrimiento; la vida se convertirá en supervivencia y los demás se percibirán como enemigos, no importan los conocimientos, la educación ni las comodidades materiales que se tengan.

La base de toda práctica espiritual es el amor. Con amor todo está bien; amar a los demás, responder sin violencia, la práctica de la compasión, el perdón, prender incienso... son ingredientes que ayudan a llevar mejor las situaciones más conflictivas.

La sobreprotección refleja nuestros miedos y es un reconocimiento de nuestra fragilidad.

Aceptar el miedo como un ingrediente más que nos acompaña durante esta vida ayuda a trabajarse mejor por dentro. Admitir la vulnerabilidad evita muchos conflictos.

La muerte nos recuerda nuestra debilidad

Se diría que nuestras vidas se enriquecen, o parecen tener más sentido cada vez que, conscientemente, "morimos". Nuestros cuerpos nos señalan límites; el discurrir de la vida nos sugiere provisionalidad.

Construimos la vida a base de mientras tantos, esperando que sucedan cosas importantes. La fragilidad nos recuerda la importancia de la atención, y del cuidado que hemos de poner en lo único que de verdad poseemos.

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Cómo desarrollar la atención para ganar consciencia

En el arte, la fragilidad intrínseca de las grandes obras permite compartir por un momento los sutiles sentimientos del autor, sus hallazgos y sus dudas, más allá de los detalles de sus creaciones.

Admirar los vestigios de culturas desaparecidas nos hablará de mundos y esplendores que también acabaron, tan fugaces como los pensamientos. Cada civilización busca una respuesta a los interrogantes que suscita el Universo, pero el misterio permanece intacto. Parece más directo aceptar la propia fragilidad, ya que esas ruinas sugieren con elocuencia la fuerza de las pequeñas cosas.

Tagore decía que "Dios puede cansarse de grandes reinos pero no de pequeñas flores", así que todo parece indicarnos el valor de lo modesto y de lo frágil, que, tras su aparente insignificancia, alberga algo sagrado en su interior.

Afrontar la fragilidad corporal cuando nuestro ciclo vital avanza es una de las pruebas por las que todos hemos de transitar. El transcurso de los años obliga a cambiar el paso a otro más lento o a mantener el equilibrio corporal con cierto esfuerzo.

Los cambios en el sueño, en la masa muscular o en los apetitos parecen sugerir tanto la brevedad de la vida como que la propia vida nos ofrece tiempo de sobra para que podamos expresar algunos rasgos de nosotros mismos.

Los interrogantes sobre el imprevisible futuro son inevitables, por más esfuerzos, acumulación o previsión que hayamos desplegado en otros momentos, quizá más fecundos.

Casi nadie tiene acceso a vislumbrar el mañana ni lo que, más allá, pueda venir a continuación. Por eso el aderezo de la incertidumbre ante lo imprevisible de los acontecimientos no debería alterar nuestro presente, lo único que realmente está a nuestra disposición.

La importancia de vivir el momento presente

La manera con que llevamos este momento presente ya indica lo que podemos esperar de nuestro viaje.

El refrán castellano: "En la cama que te hagas, te acostarás", se enriquece hoy con las observaciones de Mike Dooley: "Los pensamientos se convierten en cosas. ¡Elige los mejores!".

Entre lo más frágil de nuestras vidas tenemos, pues, uno de sus ejes centrales: el momento presente.

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"Vivir en el presente es el gran regalo de la vida"

La transformación de la trama íntima de las cosas y los sucesos podría ser casi inimaginable si siempre pudiéramos vivir de verdad el momento presente, con la conciencia en acción y la mente en reposo. Pero somos un tanto olvidadizos y perezosos, ya que preferimos dejar conectada nuestra mente más mecánica.

Si los zapatos van bien, uno se olvida de los pies. Si el cinturón va bien, uno se olvida de su cintura. Si la mente va bien, el propio entendimiento olvida los asuntos del bien y del mal. Cuando no hay alteración y no se persigue lo exterior, los asuntos propios se organizan adecuadamente.

Empecemos por lo conveniente, no hagamos nada inconveniente (¡y olvidemos la conveniencia de lo conveniente!). Vivamos con más fluidez. Recuperar una mayor armonía con la naturaleza puede ser un primer paso para disfrutar con fluidez de la vida.

Los maestros nos recuerdan que es el vacío lo que da sentido al contenido. Y es la atención y el cuidado de no perder el momento presente lo que ayuda a encontrar verdadera felicidad.

No hay situación que no puedas transformar en ventaja

Cada día, Mike Dooley envía sus "Mensajes del Universo" –firmados por el propio Universo–, a más de cien mil personas.

Esos correos electrónicos contienen, entre guiños y bromas, un mensaje de esperanza. Son textos breves, por ejemplo:

  • "Lo creas o no, si no tuvieras los llamados contratiempos, problemas o retos, no habría forma de que pudieras ser más feliz, más fenomenal y más iluminado (ya, ya lo entiendo: eso de ser más fenomenal te deja de piedra). Mira, no hay situación que no se pueda transformar en una ventaja. Ni enemigo que no pueda ser un amigo. Ni carga que no pueda darte alas (¿No te parece justo?)."
  • "Solo hay una diferencia entre tus mejores momentos y los otros. Tú mismo."

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