Niños en cuarentena

Juego libre para sanar sus emociones

Cristina Romero

Es vital para los niños elaborar su dolor a través del juego libre. El juego libre les permite asimilar una situación como la actual donde su libertad de movimiento se ha visto drásticamente interrumpida.

Un niño o niña no juega “conscientemente” para sanar sus vivencias dolorosas o traumáticas. Sin embargo, al jugar simbólicamente con todo aquello que no supo entender ni procesar de su realidad, lo sana.

Es como si el juego libre le permitiera masticar, una y otra vez, aquello que en otro momento tuvo que tragarse entero (un abandono de sus padres, la muerte de un ser querido, un maltrato físico o psicológico, quizás un abuso sexual o las discusiones familiares), pero también para asimilar una situación como la actual donde su libertad de movimiento se ha visto drásticamente interrumpida con motivo del confinamiento.

La poderosa imaginación infantil es capaz de encontrar en objetos sencillos y cotidianos grandes puertas de salida.

Por eso me encantaría que en este momento especial en que vamos todos a necesitar de grandes dosis de resiliencia, el mundo adulto estuviera muy atento al mundo infantil, para poder permitir, acompañar y sostener su necesario y reparador juego libre.

La infancia necesita jugar siempre, pero ahora más, ya que su realidad –nuestra realidad– es complicada de ser digerida. Para todos. Y no les servirá pasarse el día pegados a una pantalla (a nosotros tampoco). Ni les servirá el llenar su tiempo sin pantallas de deberes escolares. No me cansaré de insistir en la importancia de proteger y cuidar entre todos de estos espacios infantiles de poderosa resiliencia.

Artículo relacionado

Escuela libre

Escuelas donde aprender jugando, a su ritmo

Menos actividades dirigidas, menos pantallas... ¡y más juego libre!

La infancia de todos los tiempos y de todo el planeta dispone de grandes recursos para elaborar a través del juego simbólico aquello que necesita sanar, pero en el momento actual existen grandes inhibidores de esos recursos naturales, con los que cada ser humano venía de serie dotado.

Uno sería el ocupar todo su tiempo libre con actividades organizadas, sin dejarles huecos donde simplemente sumergirse en su rico mundo interior.

El otro gran problema es que esta era tecnológica puede llegar a conquistar demasiado tiempo y espacio en la vida infantil, de tal manera que los niños ya no jueguen con su cuerpo, su psique y los objetos de la realidad… Sino que lamentablemente muchos quedan atrapados tras una pantalla, incluso en edades muy tempranas.

Artículo relacionado

dieta digital salud fisica mental

5 efectos de la adicción a las pantallas

Como especialista en dificultades del lenguaje, he podido comprobar como la exposición precoz y sostenida a las pantallas, antes de los 3 años, conlleva una pobreza en el habla, así como mayores dificultades para tolerar la frustración, aceptar los límites o regular sus emociones.

Las pantallas permiten al mundo adulto tener a los niños quietos y callados, sin demandarnos, durante mucho tiempo, sin la aparente necesidad de estar por ellos… Pero el precio que se paga es muy alto.

La infancia no puede pasar por esta crucial etapa de su historia vital sin jugar directamente con la vida.

Esta sociedad nuestra es capaz de enviar a adultos a sus casas a teletrabajar y a su vez obviar si tienen que estar al cuidado de niños pequeños, cuando eso va a tener un coste afectivo para todos, pero especialmente para nuestros hijos más pequeños.

Cómo fomentar el juego libre como vía de escape durante el encierro

Los adultos no decimos nada porque quedamos atrapados en el agradecimiento a no perder nuestro trabajo en estos momentos tan difíciles, pero me gustaría poner sobre la mesa que la infancia necesita de nuestra presencia real para crecer en equilibrio emocional y también poder seguir jugando simbólicamente.

Cada niño sabe mejor que nadie cómo avanzar en su aventura interior y el adulto que acompaña ese juego, desde la mirada atenta, va un paso por detrás, confiando en que cada niño tiene recursos interiores para esa elaboración… Aunque también, en un momento dado, puede sugerir, sumergido en el juego, alguna idea para seguir adelante en su camino hacia la sanción.

  • A poder ser, ese juego libre necesita de elementos abiertos, de objetos sencillos que no se lo den todo cerrado y prefijado, donde poder cada niño desplegar sus propios procesos sanadores…
  • Una simple caja de cartón puede transformarse en una casa en la que meterse dentro y jugar a salir una y otra vez. O quizás necesiten jugar a que salen de ese espacio seguro a otro peligroso donde está todo lleno de virus o monstruos. Y ojalá que encuentren también los elementos simbólicos, mágicos, necesarios para salir ilesos de esa aventura… ¡Quizás cubrirse con una tela protectora o colocarse un collar mágico!

El protagonista siempre es el niño, siempre, si queremos permitir que pueda al fin desplegar sus alas.

  • Envolverse en una tela les puede servir para arroparse y volver a sentir ese cobijo que anhelan. Y quizás en esta época hostil necesiten de más cojines y objetos blandos y cálidos como las mantas (o les calme el sentir el vaivén de un balanceo suave en un columpio improvisado con una manta y sostenido a cada lado por un adulto…).

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de cuerpomente?