Concentrados

6 trucos prácticos para ganar fuerza de voluntad

Estanislao Bachrach

Para lograr tus objetivos, realizar una tarea complicada o vencer tus malos hábitos necesitas fuerza de voluntad. ¿La ponemos en práctica?

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Alimentar mejor el cerebro

La mayoría de los expertos en nutrición y cerebro recomienda una dieta que permita mantener constantes niveles adecuados de azúcar:

  • Proteínas sin grasas
  • Nueces
  • Judías
  • Fiibras y cereales
  • La mayoría de las frutas y vegetales

Básicamente, comida en su estado natural, sin agregados de grasas, química ni azúcares.

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Dejar de beber refrescos light

Atención cuando bebemos una bebida sin glucosa, como las famosas light o cero. El sabor dulce engaña al cuerpo, que creyendo que le viene un pico grande de azúcar, va a sacar la glucosa de la sangre anticipando el pico de azúcar que está por llegar.

Para prevenir un desagradable coma por azúcar y la rara muerte por una bebida dulce, tengo que bajar el nivel de azúcar que circula en ese momento. Pero este descenso de azúcar te deja un poco débil y raro, haciendo que esas ansias por azúcar aumenten aún más. Pero el azúcar nunca llega (porque es light), entonces te quedas con menos energía y menos autocontrol, mientras que tu cuerpo y tu cerebro se quedan preguntando:

“¿Qué pasó con el azúcar que me prometiste?”

Hay estudios que relacionan a las bebidas light con el aumento de peso, ya que el azúcar que no entró nos deja vulnerables ante las siguientes tentaciones y quizás, como suelo hacer yo, te comes una ensalada con una bebida light pero de postre te pides una mousse de chocolate.

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Disminuir las respiraciones

Una práctica fácil para fortalecer tu fuerza de voluntad es disminuir tu respiración a cuatro o seis respiraciones por minuto. Eso es unos diez a quince segundos por respiración. Mucho más despacio de lo normal, pero no tan difícil de lograr con un poco de práctica y paciencia.

Hacer esto activa tu córtex prefrontal -lo que te permite usar la razón, el análisis lógico-, es decir, pensar mejor, e incrementa la variabilidad del ritmo cardiaco. Cuando lo hagas, recuerda no contener tu respiración, esto incrementaría tu estrés.

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Disfrutar del ejercicio físico

Cuando miramos el interior de cerebros de personas que empiezan a ejercitarse regularmente, vemos un aumento de la materia gris (tus neuronas) y de la materia blanca (lo que aísla y protege tus neuronas para que puedan comunicarse más y mejor).

Entre treinta y cuarenta y cinco minutos por día es un tiempo suficiente. No importa haciendo qué, al cerebro le da lo mismo. Y si te diviertes, mejor.

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Dormir las horas necesarias

Dormir mal también aumenta las posibilidades de perder el control y caer en tentaciones, además de perder el control sobre tus emociones y la atención durante el día. La falta de sueño perjudica el modo en que el cerebro y el cuerpo usan la glucosa, la forma base de energía de las células.

Cuando estás cansado, a tus células se les dificulta absorber la glucosa del flujo sanguíneo. Esto las deja con poca energía, y a ti, exhausto. Tu cuerpo y tu cerebro se desesperan por energía. Pero puede que empieces a reponer la energía con dulces o cafeína.

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Meditar “aunque sea mal”

Esta práctica mejora tus habilidades de voluntad y autocontrol. Reduce tu estrés y le enseña a tu mente cómo actuar frente a distracciones internas como preocupaciones, ansias, deseos y tentaciones externas (sonidos, olores, cosas que ves).

La meditación no trata de eliminar tus pensamientos, sino de aprender a no estar tan perdidos en ellos. Si tus pensamientos se alejan del foco –que podría ser tu respiración o un mantra– durante la meditación, simplemente, vuelves al foco elegido. Incluso si meditas "mal", con el tiempo la práctica se hace más efectiva.

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