Manual de mágia cotidiana

8 pasos para redescubrir lo valioso del día a día

Las maravillas cotidianas son infinitas. Solamente tenemos que tratar de conectar con ellas de nuevo. Estos ejercicios te ayudarán a darte cuenta de lo extraordinario.

Francesc Miralles

Si recuperas la consciencia de los regalos que te aporta la vida diariamente, tu mente estará mejor predispuesta a apreciarlos. De esa forma encontrarás muchos más y aumentarás su poder en tu vida.

Para empezar la transformación, te proponemos estos ocho sencillos pasos.

1. Empieza por la gratitud

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1. Empieza por la gratitud

Al empezar cada jornada, antes de entregarte a las tareas del día, toma conciencia de todo lo bueno que hay en tu vida.

Para ello puedes hacer la siguiente reflexión: “Si tuviera una enfermedad terminal o fuera a pasar el resto de mis días en la cárcel, ¿qué cosas y personas echaría de menos?”. Cada punto en tu respuesta es un motivo de celebración.

 

2. Algo para ti,algo para los demás. 2. Algo para ti, algo para los demás

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2. Algo para ti, algo para los demás

Una agenda que solo conste de obligaciones y compromisos está desprovista de toda magia. Está bien cumplir con lo que se espera de nosotros, pero deberíamos reservarnos un oasis fuera de la rutina.

O, mejor dicho, dos oasis:

  • Primero, reserva un tiempo cada día a una pasión personal (una lectura por placer, practicar arte, salir a pasear sin motivo...).
  • En segundo lugar, proponte realizar una pequeña acción diaria que mejore la vida de alguien.

3. Encuentra lo extraordinario en lo cotidiano

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3. Encuentra lo extraordinario en lo cotidiano

Puedes dirigirte a la oficina con la mirada y los dedos pegados al smartphone, estresándote con la tarea de actualizar las redes sociales, o bien guardar el chisme en el bolsillo y contemplar el mundo que te rodea.

¿Qué lienzo te ofrece hoy el cielo? ¿Cómo están las hojas de los árboles? ¿Quién se ve a través de las ventanas de los edificios de nuestro camino? ¿Hay niños jugando en la calle?

Si devuelves la atención al mundo descubrirás que no tiene nada de común.

4. Haz pausas terapéuticas

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4. Haz pausas terapéuticas

Como decía el novelista Aldous Huxley, a veces el tiempo debe detenerse para no sentir que corremos de un lado a otro sin sentido.

Y tenemos muchas formas a nuestro alcance para obrar esa magia: escucha ese disco que te transporta a otro lugar y otro tiempo, un poco de lectura para evadirte, tómate un café o un té con un buen conversador, despéjate con un paseo, ve al cine entre semana…

Cualquier break, cualquier ruptura de la rutina, es una inversión en felicidad cotidiana.

5. Crea tus propios rituales

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5. Crea tus propios rituales

La celebración hace la magia, así que decide qué ritos quieres introducir en tu semana.

En la cultura alemana está muy asentado el concepto de Stammtisch, que es la costumbre de reunirse semanalmente con un grupo de amigos alrededor de una mesa, normalmente a una misma hora y en un mismo local.

Si no eres muy social, tu ritual puede ser empezar el fin de semana con un baño y el pódcast de tu programa favorito, visitar una librería que te inspire o realizar cualquier otra actividad que te procure placer y que te guste repetir.

6. Aprende algo nuevo

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6. Aprende algo nuevo

Afirma Anna Sólyom en su libro: “Somos criaturas cambiantes que necesitan evolucionar, desarrollar nuevas habilidades y talentos para sentirse vivas”.

Iniciarse en un idioma, practicar un instrumento –aunque creamos estar negados para la música–, acudir a talleres, a conferencias, a clubs de lectura... Cualquier actividad que nos saque de las obligaciones diarias tiene la magia de hacernos crecer mucho más allá de nosotros mismos.

7. Practica el dolce far niente. 7. Practica el 'dolce far niente'

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7. Practica el 'dolce far niente'

En una cultura donde la productividad lo es todo y cada persona es aquello que entrega, la magia puede estar justamente en aprender a no hacer nada, lo cual paradójicamente puede darnos sentimiento de plenitud.

Puedes caminar sin otro objetivo que sentir cómo se mueve cada parte del cuerpo, entregar tu atención a un paisaje o simplemente cerrar los ojos para echar una pequeña siesta reparadora.

8. Rodéate de personas mágicas

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8. Rodéate de personas mágicas

Como bien decía Jim Rohn, “los peores días de aquellos que saben disfrutar de lo que hacen son mejores que los mejores días de aquellos que no saben hacerlo”. Y lo peligroso es que el ánimo y el desánimo se contagian.

Hay compañías que nos descargan totalmente de energía, sumiéndonos en el pesimismo, mientras que otras nos hacen soñar y sacan lo mejor de nosotros.

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