Asumir nuestra responsabilidad es abrirnos a la vida

Responsabilizarnos de nuestros sentimientos y de nuestra vida nos abre al presente y nos permite disfrutar del viaje como nunca antes lo habíamos hecho.

Erróneamente, creemos que todo lo que sentimos depende de aquello que ocurre en nuestro entorno: lo que nos dice nuestra familia, lo que pasa en el trabajo, aquello que nos demuestra nuestra pareja… Sin embargo, nuestros sentimientos dependen únicamente de nosotros. Como explica Sergi Torres en el video que puedes ver a continuación, asumir nuestra responsabilidad respecto a nuestros sentimientos nos permite vivir la experiencia vital de una forma que no imaginábamos hasta ahora. Es el camino para abrirnos al presente.

SENTIR TODO SIN RECHAZAR NADA

Cuando empezamos a vivir nuestra vida bajo el prisma del presente, cuando empezamos a estar cada vez más presentes en nuestra vida, esto se traduce al final en una bienvenida a todo lo que sucede a nuestro alrededor, incluso a todo lo que sucede desde dentro de nuestro ámbito personal: emociones, pensamientos, recuerdos…

Nos convertimos en una especie de lugar en el que todo llega para cruzarnos, en lugar de rechazarlo. Fíjate cuántas veces en un solo día rechazamos o nos quejamos o no queremos sentir una cosa, o no queremos pensar según qué pensamientos recurrentes. No nos damos cuenta de que a través del rechazo lo que hacemos es impedir que se transforme, que vaya más allá de cómo está siendo. Por lo tanto, asumir la responsabilidad de nuestra vida es una asignatura que aún está pendiente en la mayoría de seres humanos.

LO QUE SIENTES DEPENDE DE TI

Llevamos muchos miles de años viviendo y experimentándonos, y aún sufrimos por cómo sentimos, qué sentimos o qué sucede afuera. Un ejemplo: pensamos que lo que sentimos es debido a lo que nos dice esa persona o a lo que nos ha recordado, pero en realidad tiene que ver con un mecanismo de decisión interno. Imagínate que yo estoy aquí sentado hablando tranquilamente, pero debajo de la silla hay una serpiente muy venenosa. De repente alguien me advierte del peligro. Entonces, cuando yo miro debajo de la silla y veo la serpiente empiezo a sentir cosas muy distintas a las que sentía antes.

Creo que lo que siento es debido a la serpiente, pero a lo mejor lleva ahí media hora, así que la causa de lo que siento no es la serpiente, porque si no ya lo estaría sintiendo. La causa de lo que siento es cómo yo estoy interpretando lo que ocurre en mi vida. Entonces, si yo no asumo la responsabilidad de mi experiencia, jamás podré descubrir quién soy yo realmente en este mundo.

RESPONSABILIDAD NO ES CULPA

La posibilidad de asumir la responsabilidad de tu vida no tiene nada que ver con la culpa. Fíjate que son dos movimientos completamente distintos. Uno es abrirse a asumir la responsabilidad, por ejemplo, de una emoción o de una situación en mi vida. La otra, la culpabilidad, siempre es cerrarse. Se protege. Cuando uno se siente culpable, se está protegiendo de esa situación, por lo tanto, son dos movimientos completamente distintos.

Estamos hablando de la aceptación, de abrirnos a dar la bienvenida para poder asumir la responsabilidad de mi propia experiencia, y ahí se abre un gran aprendizaje. Una vez asumes tu responsabilidad plenamente, lo primero que descubres es que estás dejando de luchar con lo que ocurre, contra tus emociones, y eso ya es un gesto, pero fíjate que es un gesto que se desprende del hecho de asumir tu responsabilidad, y eso es un gran punto de transformación porque cuando tú empiezas a vivir sin reaccionar ante la vida, empiezas a ver nuevas formas de vivir, nuevas formas de sentir, nuevas formas de hablar, nuevas formas de compartir con los demás.

PAREJAS DE SERES COMPLETOS NO COMPLEMENTARIOS

Por ejemplo, dentro de una relación de pareja, si tú empiezas a asumir la relación y asumir lo que tú sientes y asumir lo que sientes que siente el otro, te estás abriendo. Esa apertura, esa inclusión, te lleva a dejar de luchar con muchas cosas que tú ves con la relación, y al hacer eso también te abres a descubrir nuevas formas de comunicarte y de relacionarte con la otra persona, donde ya no le exiges que te ame de una forma concreta, porque tú estás asumiendo la responsabilidad de tu propia experiencia humana.

Por lo tanto, tú estás ofreciendo un ser humano completo, no un ser humano medio completo que necesite que la otra persona lo complete, y tus exigencias ante la vida -en este caso ante una relación- empiezan a calmarse, a desaparecer, y cuando eso se calma puedes ver de nuevo la creatividad del instante presente, puedes darte cuenta de que estás vivo, y eso nadie te lo puede enseñar, solo tú lo puedes descubrir cuando empiezas a abrirte a la experiencia presente asumiendo la responsabilidad de tu propia experiencia de vida.

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de cuerpomente?