Un motor interior a tu disposición

Cómo mantener viva tu ilusión (siendo realista)

Tener ilusión no implica dejar de ser realista. Sin embargo, imaginar realidades diferentes es lo que nos da la energía para transformar aquella en que vivimos.

Mireia Darder

como mantener viva ilusion

¿Se puede medir el índice de ilusión que tiene una persona? Según un estudio realizado por Cofidis, los factores a tener en cuenta son: el número de proyectos y motivaciones de la persona, la importancia que les otorga a cada uno de ellos para su realización personal y el nivel de confianza en conseguir cada proyecto.

Y es que sin un cierto grado de optimismo no se puede generar ilusión. Pero ¿cuáles son los demás ingredientes que la alimentan y nos inspiran?

Mantener la ilusión... y ser realista

Noelia me explicaba el momento en que, a los seis años, una compañera de clase le había revelado, con cierta crueldad, que los Reyes Magos eran los padres. Ella le respondió que no tenía razón, que lo que decía no era verdad, ¡en absoluto! Quería aferrarse a la ilusión de que en este mundo todo era posible y existía alguien capaz de lograr cualquier cosa.

Cuando llegó a casa, le preguntó a su madre buscando la confirmación de que los Reyes Magos existían. La madre de Noelia la miró en silencio consternada... y casi no fue necesario que le dijera nada más. A los seis años, Noelia dejó de creer en los Reyes Magos, en la magia y en su poder de cambiar las cosas más allá de lo racional. Perdió la ilusión.

¿Y tú? ¿Qué ilusiones has aparcado por el camino desde que eras un niño y dejaste de creer en los Reyes Magos o Papá Noel? ¿Desde cuándo no te permites soñar ni imaginar algo diferente y nuevo para tu vida?

La ilusión nos guía para iniciar el camino hacia un lugar distinto, nuevo y poco visitado.

Es posible recuperar algunas de las ilusiones perdidas sin dejar de estar en contacto con la realidad. Porque es la ilusión la que nos permite seguir soñando, iniciar proyectos y ser creativos.

Aplicando la ilusión: creatividad, juego y capacidad de transformación

A pesar de lo que dice el refrán, no se vive solo de ilusión. No obstante, es muy necesaria para encontrar el impulso que nos ayuda a emprender nuevos proyectos. No hay proyecto sin ilusión; una visión que nos guía para iniciar un camino hacia un lugar distinto, nuevo y poco visitado. Etimológicamente, ilusión es una palabra vinculada al juego, así como a una percepción o idea irreal.

Vuelve a vivir con alegría

Recuperar la ilusión

Vuelve a vivir con alegría

En el libro de Francesc Miralles 365 ideas para cambiar tu vida (Planeta) se recoge el estudio de John Byers, experto en conducta animal, que ha demostrado que la actividad lúdica nos ayuda a esculpir nuestro cerebro.

Cuando jugamos, podemos probar experiencias nuevas sin poner en peligro nuestro bienestar físico o emocional. Jugar y fantasear nos permite acceder a un nuevo mundo sin correr riesgos. Es un campo de pruebas que nos facilita nuevas creaciones. Cuando abandonamos esta capacidad, el aburrimiento y la rutina se imponen hasta el punto de hacernos perder las ganas de curiosear, de seguir siendo personas que disfrutan experimentando algo diferente de lo habitual y conocido, y el aprendizaje que se deriva de ello.

Ábrete a todas las posibilidades

Imagina que han desaparecido todas las limitaciones, que puedes romper todas las reglas establecidas.

Imagina que sales fuera de los parámetros en los que sueles moverte.

Te proponemos que juegues a ser loco, atolondrado (es importante que no juzgues ninguna idea como imposible, mala o alocada).

Te proponemos usar la ilusión como el primer paso para abrirte a la creatividad.

Este es el primer impulso que nos permite salir de la comodidad y alcanzar algo que no tenemos, transformando la realidad presente. En ocasiones, a través del juego, o simplemente tratando de mantener una actitud abierta, nos llega una inspiración desde no se sabe qué lugar que enraíza en nosotros.

Esta apertura nos ofrece la posibilidad de crear una imagen distinta de lo que es habitual en nuestra vida, una imagen que poco a poco va tomando forma y se puede verbalizar.

¿Te permites fantasear?

Lo que te estamos planteando es que imagines cómo quieres que sea tu nueva casa, cómo te gustaría que fuera tu pareja, cómo es el viaje que te encantaría emprender o el lugar en el que te gustaría vivir... ¿Hasta qué punto te estás permitiendo fantasear en este momento de tu vida? ¿Cuáles han sido las ilusiones que has aparcado desde que eras un niño?

Nuestro cerebro no hace ninguna diferencia entre las imágenes de la realidad y las imágenes de la fantasía, por eso es tan importante permitirse fantasear y crear realidades. Solo así nuestro cerebro sabrá hacia dónde queremos ir. Y no se puede ir a ningún lugar con el que antes no se haya fantaseado. La Programación Neurolingüística (PNL) asegura que “aquello que podemos soñar se puede realizar”. La imaginación es poder.

Muchas veces hago un juego con mis amigos cuando no tienen pareja y desean fervientemente encontrarla. Les propongo que juguemos a fantasear cómo sería su pareja ideal.

Entonces imaginan aquellas pequeñas cosas que les harían felices –por ejemplo, esa persona les prepara el desayuno por la mañana y se lo lleva a la cama–, se ven haciendo actividades que les encantaría compartir con ella, fantasean sobre el tipo de relación que tendrán –algunas veces muy cercana y cómplice, otras más independiente–, en cómo es físicamente... Cuantos más detalles sean capaces de precisar –edad, profesión, nacionalidad–, mejor.

También es importante que decidan qué características de esa persona son imprescindibles para que se puedan enamorar de ella. No siempre es fácil seguir adelante con este juego: para darnos cuenta de lo que necesitamos, hemos de realizar una profunda introspección, sobre todo desde el cuerpo y el instinto más que desde la mente.

Finalmente, les pido que elaboren una lista muy concreta que incluya todo lo que desean que tenga esa persona. Una vez la han escrito y tienen claro cómo querrían que fuera su pareja, imaginan que ya están con ella y que comparten distintos momentos a su lado.

Cuando uno contempla como algo real aquello con lo que se ilusiona, se predispone a hacerlo posible.

Lo curioso es que, después de disfrutar de este juego, varios de mis amigos han encontrado una relación muy parecida a la que habían imaginado jugando a hacerse ilusiones. Y es que aquello sentido, aunque haya sido a través de la fantasía, hace que toda nuestra fisiología se ponga en marcha para hacerlo realidad. No estamos hablando de algo puramente mágico, sino de que cuando uno contempla como algo real aquello con lo que se ilusiona y lo concreta, se predispone a hacerlo posible y a transformar la situación real que está viviendo.

Como decía el escritor Elias Canetti, “Son mis ilusiones infantiles las que todavía me hacen decir si percibo una fisura en la coraza de un hombre: no todo está perdido, hace falta poco para hacer palpitar a ese corazón detenido”.

Artículos relacionados

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de Cuerpomente?