PAS: 7 claves para vivir con alta sensibilidad

Si sabes canalizarlo bien, ser altamente sensible no es un problema, todo lo contrario, es extraordinario.

PAS personas altamente sensibles

Por Eva Segovia

Los primeros recuerdos de mi infancia son sensaciones. El inicio de curso tenía un olor eufórico a otoño y a imprenta; los campos de girasoles del pueblo en el que pasaba los veranos sonaban a soledad, a muerto y a misterio. La noche del sábado era dulce y chispeante, mientras que las tardes de los domingos se me atragantaban en el esófago ásperas y grises, pero deliciosamente melancólicas.

Nunca podía dejar de sentir.

PAS: Personas altamente sensibles

Vivía inmersa en una burbuja que amplificaban hasta el infinito todo lo que captaba entre líneas en cada gesto. Era como si tuviera unas glándulas extra alojadas en las entrañas que segregaban sensibilidad a borbotones. Intuía, sentía y absorbía los atisbos más ocultos de las pesadumbres y las exaltaciones de los que me rodeaban.

Vivía expuesta a la radiación emocional, sin filtros.

Conviértelo en un don

Supongo que me cuento entre ese 20% de población de personas altamente sensible (PAS). Tenemos los sentidos muy desarrollados –solemos tener algunas percepciones sensoriales por encima de lo normal–, conscientes de cosas muy sutiles del entorno.

También somos creativos, nos conmovemos fácilmente con el arte, con la música, somos muy empáticos y tenemos una gran capacidad de escucha.

Algunos son introvertidos, tímidos, pero el 30% de las personas altamente sensibles somos, en realidad, extrovertidos

No tenemos ningún trastorno ni patología ni nos pasa nada malo. Ser PAS es tener unos rasgos determinados de la personalidad que, bien canalizados, se pueden convertir en un don para nosotros mismos y para los que nos rodean.

Un cerebro extrasensible ¿cómo funciona?

Una persona altamente sensible tiene un gran potencial para hacer cosas extraordinarias si se conoce bien y aprende a encauzar el exceso de información que absorbe debido a un sistema neurosensorial y perceptivo más desarrollado. La ciencia se ha ocupado de conocernos mejor y tenemos datos que nos permiten saber qué nos hace ser como somos.

Los últimos estudios sobre el cerebro señalan que el hemisferio derecho de las PAS es más activo. Es la zona relacionada con las emociones, los sentimientos y la creatividad.

Dentro de ella, el área frontal y la amígdala están en un estado de alerta superior al de la media. Estas estructuras se iluminan más en las pruebas de resonancia magnética.

  • El lóbulo frontal es un centro para el procesamiento de la información social y es una pieza clave en el circuito de la empatía. Su hiperactivación se traduce en personas muy empáticas con una capacidad superior para entender las emociones de los demás y ofrecer una respuesta adecuada a sus necesidades.
  • La amígdala es el centro del cerebro emocional y quienes la tienen más excitada viven las emociones con mayor intensidad.

La neuroimagen del cerebro de las PAS rebosa color en todas las partes donde hay actividad social, emocional, sensorial y creativa.

Un cerebro bello, pero sensible y delicado, ya que, a consecuencia de este estado de sobrealerta, el sistema nervioso puede saturarse y padecer cuadros de estrés y problemas físicos.

Bebés más sensibles: más contacto

Estos rasgos se suelen manifestar desde el nacimiento. De hecho, la alta sensibilidad tiene una importante carga genética. Hay bebés que son inquietos y reaccionan a todo: son muy sensibles a los cambios, a las texturas, a la temperatura; duermen muy poco y necesitan mucho contacto físico. No les puedes dejar solos en la cama porque su sistema de alerta se pone en marcha y enseguida lloran.

Todos necesitamos sentirnos queridos y protegidos para poder confiar en el mundo, pero los bebés muy sensibles presentan un plus en la demanda de atenciones que sus padres tienen que cubrir.

Un vínculo afectivo seguro contribuirá a su estabilidad emocional como adultos.

Es muy importante ayudar a estos niños a conocerse mejor y a buscar estrategias para tener una vida más confortable y desarrollar sus maravillosas capacidades.

Muchos pueden pasarlo mal en la escuela si no tienen una orientación correcta, y, al llegar a la adolescencia, tener relaciones sociales conflictivas o acabar aislados.

El arte es la terapia

Aunque las encontramos en todas las profesiones, muchas de las PAS poseen talento artístico. Se cree que un 99% de los artistas son PAS. La sensibilidad es la esencia del artista, que tiene la sublime capacidad de comunicar lo que piensa y lo que siente y de hacer que el espectador vibre en su misma onda emocional y se conmueva con los sentimientos que la obra le transmite.

Además, el arte para una PAS es una forma de terapia, ya que le permite hablar de sus conflictos y expresarse a través de otros lenguajes, sin hacerlo directamente.

El estrés y otros riesgos de la saturación

Su sistema nervioso es muy refinado y reacciona ante el mínimo estímulo. La sensibilidad a la temperatura, a las texturas y a los ruidos es mucho más alta. También toleran peor el dolor, el alcohol, y necesitan dosis más bajas de la mayoría de medicamentos.

Son excelentes antenas receptoras, pero tienen el riesgo de saturarse con facilidad. Absorben toda la información sensorial del entorno y no siempre pueden drenarla ni logran desbloquearse.

Esta situación puede degenerar en procesos ansiosos y depresivos y en enfermedades del sistema inmunitario. Hay PAS que llevan un recorrido largo de médicos y tratamientos sin resultados, ya que, en realidad, lo único que tienen es esa característica de la alta sensibilidad.

7 claves para vivir con alta sensibilidad

1. Acéptala sin más

No estás enfermo, tienes un rasgo de carácter que dice algo sobre tu forma de ver el mundo. Abraza conscientemente ese lado de tu ser y podrás encauzarlo en tu día a día y reconocerlo como don.

Todo lo que se niega se hace más fuerte y se vuelve en contra de uno.

2. Obsérvate detenidamente

Investiga cómo te afecta tu sensibilidad, en qué terrenos te causa problemas y cuándo. Fíjate si en esos momentos estabas estresado, si estabas cansado o si tenías hambre.

Busca patrones y repeticiones.

3. Aprende a decir “no”

Absorbes una cantidad de información que te satura antes que a los demás. Aprende a decir "no", haz una exposición controlada a los estímulos y resérvate tiempo para cargar pilas.

 

4. Trucos para no saturarte

Haz ejercicio físico (mejor suave y en contacto con la naturaleza), practica la meditación (mindfulness), trabaja la respiración con técnicas energéticas, pinta, toca un instrumento, canta o haz teatro...

5. Contacta con otros

Busca un grupo y si no lo encuentras, organiza tú uno. Conocer a otras personas como tú y aprender los unos de los otros te ayudará. Verás que muchas cosas que te hacían sentir raro son normales para la gran mayoría de los PAS.

6. Busca tu modelo PAS

Hay grandes artistas y personas comprometidas con el bienestar de la humanidad que te pueden servir de ejemplo. Compararse con este tipo de personas inspira, mientras que la comparación con los más “duros” baja la autoestima.

7. Crea tu espacio sagrado

Intenta estar completamente solo con la menor información sensorial posible, cuando necesites desconectar. Cada uno es diferente, pero la mayoría de los PAS saca un mayor provecho de la oscuridad y el silencio.

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