Vivir en un mundo asimétrico

Desde el otro lado: zurdos, diestros y creatividad

Jordi Pigem

Nuestro cuerpo y nuestra mente están llenos de asimetrías. ¿Por qué tenemos una preferencia natural por el lado izquierdo o el derecho? ¿Y si lo invertimos?

Cada uno tenemos nuestras propias tendencias en lo que respecta a uno y otro lado del cuerpo y del mundo que percibimos. Hay mucho que no sabemos sobre el porqué de estas asimetrías, que se dan también en otros animales complejos.

En la segunda mitad del siglo XX se descubrió una sorprendente asimetría en la llamada fuerza nuclear débil, que hace que la mayoría de los electrones tiendan a girar hacia la izquierda: en el lenguaje que usan a veces los físicos, los electrones son “zurdos”, como son también zurdos los neutrinos.

Los aminoácidos pueden en principio girar la luz polarizada tanto hacia la derecha (dextrógiros) como hacia la izquierda (levógiros), pero las proteínas de nuestro cuerpo y de casi todos los organismos que conocemos están formadas por aminoácidos levógiros (zurdos, en cierto modo).

Podemos concluir es que un mundo perfectamente simétrico sería un mundo sin vida.

Y pasando de lo más pequeño a lo más grande, para terminar, en la mayoría de las galaxias espirales, la rotación de su espiral es en sentido contrario a las agujas del reloj, es decir, hacia la izquierda.

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La asimetría en las personas: zurdas y diestras

En la actualidad, el 89% de las personas adultas escriben con la mano derecha en los países occidentales. La proporción de zurdos tiende a ser menor en países no occidentales: Japón tiene solo un 4% de personas zurdas, India algo menos del 6%, mientras que en Canadá y Gran Bretaña la proporción llega al 11,5%.

Es curioso que, al menos en los países occidentales, haya una proporción ligeramente mayor de zurdos entre los hombres y de diestras entre las mujeres.

Más curioso todavía es el resultado del que hasta ahora es el mayor estudio sobre el tema, realizado con más de un millón de sujetos en Estados Unidos: la proporción de personas zurdas ha aumentado notablemente en el siglo XX. Entre los nacidos antes de 1910, solo un 3% eran zurdos, mientras que entre los nacidos en la segunda mitad del siglo XX, la proporción asciende a alrededor del 10% entre las mujeres y del 13% entre los hombres.

Según Chris McManus, el mayor experto mundial en esta cuestión –autor de la excelente obra divulgativa Right hand, left hand (“Mano derecha, mano izquierda”)–, la proporción “natural” de personas zurdas cuando desaparecen las normas y tradiciones que presionan a los zurdos para que dejen de serlo estaría en torno al 10%.

¿Por qué la mayoría somos diestros?

No lo sabemos. Sí sabemos, sin embargo, que este patrón predomina en todo tipo de países y que, probablemente por ello, desde hace milenios existe una tendencia a asociar lo bueno con el lado derecho y lo malo con el lado izquierdo.

  • Las palabras ‘diestro’ y ‘destreza’ nos remiten directamente a la mano derecha, que sería la hábil, mientras que lo vinculado a la izquierda es siniestro; es decir, funesto.
  • Supuestamente, lo derecho es lo bien hecho (“una pared derecha”, algo “hecho a derechas”), mientras que se considera desafortunado empezar algo “con el pie izquierdo”.
  • Como sinónimos de derecho, encontramos en el Diccionario de la Real Academia Española “recto”, “justo”, “legítimo” y “razonable”, y como sinónimo de izquierdo, encontramos lo contrario: “torcido”. Y ya se sabe, lo torcido necesita enderezarse, o sea, ponerse derecho.
  • La palabra derecho procede del latín directus (“directo”), mientras que izquierdo viene del euskera ezker (vinculado a oker, “torcido”).
  • Llamamos derecho a lo que la ley establece a nuestro favor (tenemos una carrera de Derecho).
  • Y en lengua inglesa también es obvio que lo derecho (right) es lo supuestamente bueno, recto y correcto, como puede verse en las frases I am all right (“Estoy bien”), You are right (“Tienes razón”). Right? (“¿verdad?”).

Dice la Biblia que Dios sentará a los justos a su derecha, y también los reyes sentaban a su derecha a los más nobles. La Francia revolucionaria de 1789 intentó cambiar muchas cosas, pero este patrón se mantuvo. En la Asamblea Nacional, los representantes de los poderosos se sentaron en el lado supuestamente bueno, a la derecha del presidente de la cámara, y los representantes de los desposeídos tuvieron que conformarse con los asientos de la izquierda. Los parlamentos modernos han mantenido esta pauta, y por ello seguimos hablando en política de “derecha” e “izquierda”.

La persistencia de esas tradiciones, según McManus, explicaría que en los países no occidentales la proporción de zurdos sea menor.

Para los zurdos casi todo es un poco más difícil.

Quienes formamos parte de esta mayoría a menudo no somos conscientes de hasta qué punto nuestras convenciones sociales favorecen el lado derecho. Consideramos de buena educación estrechar la mano derecha (nunca la izquierda, aunque la persona sea zurda). Ponemos la mesa con la cuchara y el cuchillo a la derecha del plato. Pero imagina por un momento que vas a una cena de sociedad y los cubiertos están puestos “al revés”. ¿Cómo te sentirías?

Una gran variedad de objetos de uso cotidiano están diseñados para ser usados con la mano derecha, como destornilladores, abrelatas, tapones de rosca de las botellas, sacapuntas, el teclado numérico y las cuerdas de las guitarras y de muchos otros instrumentos.

  • Las tijeras comunes están diseñadas para que veamos lo que cortan sus hojas cuando las sostenemos con nuestra derecha.
  • Las máquinas dispensadoras están diseñadas para que resulte más cómodo usarlas con la mano derecha.
  • Los automóviles se conducen por la derecha en la Europa continental (y por la izquierda en países donde vive un tercio de la humanidad, incluidos algunos de los más densamente poblados, como Japón, India e Indonesia), pero en uno y otro caso, el acelerador y el freno están siempre diseñados para ser usados con el pie derecho, mientras que el pie izquierdo solo ha de ocuparse del embrague.
  • En la universidad, las sillas que llevan adosada una superficie para escribir suelen estar diseñadas para escribir exclusivamente con la mano derecha.

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¿Hay una razón biológica para que predominen las personas diestras?

El cuerpo humano tiene el corazón ligeramente hacia la izquierda. Pero no siempre.

En 1835 se practicó una autopsia a un hombre que había fallecido en Londres y se comprobó que tenía todos sus órganos dispuestos “al revés”: el hígado y la vesícula biliar estaban a la izquierda, el estómago y el corazón a la derecha, etc. Este fenómeno sucede en una de cada diez mil personas y se conoce científicamente como situs inversus.

Es sorprendente que la medicina ignorara hasta el siglo XIX que el corazón puede estar a la derecha. Como la tradición había establecido que el corazón estaba siempre a la izquierda, si alguien descubría un caso que no encajaba, lo más fácil era ignorarlo.

Ello no afecta para nada a la salud: la ciencia no conoce razón alguna por la que sea mejor tener el estómago y el corazón a la izquierda, en lo que es la disposición habitual (situs solitus). Dado que todos los órganos están aquí invertidos, podría pensarse que la mayoría de las personas con situs inversus son zurdas. Pero no: la inmensa mayoría son diestras.

Una teoría que se propuso para explicar por qué la mayoría de las personas somos diestras es que, al tener casi todos el corazón a la izquierda, en las luchas cuerpo a cuerpo resultaba ventajoso sostener el escudo con la izquierda (protegiendo el corazón) y empuñar la espada con la derecha. Así, los diestros habrían sobrevivido a más combates y tendrían más descendencia… Pero la teoría no funciona, porque hoy sabemos que la mayoría de los humanos eran diestros mucho antes de que se inventaran las espadas y los escudos.

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¿Es más natural escribir de izquierda a derecha?

A nosotros nos parece natural leer y escribir de izquierda a derecha (como haces al leer estas líneas), mientras que en muchas otras lenguas –como el árabe, el urdu y el hebreo–, se hace de derecha a izquierda.

En la antigua Grecia hubo un periodo de varios siglos en que se pasó de escribir de derecha a izquierda a hacerlo de derecha a izquierda. Durante esa época de transición se dio un curioso fenómeno: conservamos textos en los que una línea va en una dirección, la siguiente va en la dirección contraria, y así sucesivamente. A este modo de escritura se le llamaba boustrophedon, por el modo en que los bueyes (bous) dan la vuelta (strophé) cuando llegan al extremo de un campo. Aprender a leer en boustrophedon es mucho más fácil de lo que parece.

También se da el caso de genios, como Leonardo da Vinci y Ludwig Wittgenstein, que escribían sus notas privadas en espejo, de derecha a izquierda, aunque empleaban lenguas occidentales.

¿Son más creativas las personas zurdas?

Un criterio básico para estimular la creatividad es hacer las cosas de un modo distinto al acostumbrado. y los zurdos, inevitablemente, han de acostumbrarse a tener en cuenta la perspectiva de las personas diestras.

Por otra parte, parece probable que los zurdos tienden a repartir las funciones de sus hemisferios cerebrales de un modo más complejo del que es habitual entre los diestros. Ello podría explicar la particular destreza que tienen en muchas actividades.

Por ejemplo, entre los tenistas de élite, la proporción de zurdos asciende al 20%, un porcentaje que es casi el doble de lo normal. Un fenómeno semejante se da claramente en otras disciplinas deportivas, como la esgrima.

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¿Cuál es tu lado dominante?

Un tercio de los zurdos que escriben con la mano izquierda prefieren lanzar la pelota con la derecha, en teoría su mano menos hábil. ¿Son zurdos que se vieron obligados a escribir con la mano derecha cuando eran niños? No siempre es así.

Muchas personas no son totalmente diestras o zurdas.

Para saber cuál de los dos lados es el que predomina, existe un test típico de diez cuestiones que pregunta con qué mano... (hay que escribir en cada casilla una “d” o una “i”, según la mano que se utilice, la derecha o la izquierda): escribes, dibujas, lanzas una pelota, te lavas los dientes, usas unas tijeras, cortas con un cuchillo, coges una cuchara, sostienes una taza, usas un mando a distancia, abres una lata de refresco.

Aproximadamente un 60% de las personas realiza todas estas actividades con la mano derecha. Un 3% las realiza con la izquierda. El resto se siente más cómodo realizando algunas de estas tareas con la mano derecha y otras con la mano izquierda.

Pero hay muchas más dimensiones del ser diestro o zurdo:

  • ¿Qué pie prefieres? (con el que mejor chutas un balón parado)
  • ¿Qué oído? (aquel al que llevas el teléfono)
  • ¿Qué ojo? (extiende un dedo de manera que se sobreponga a un objeto distante; cierra un ojo y luego el otro, y verás que tu ojo dominante coincide con la perspectiva que ves con los ojos abiertos)
  • Junta rápidamente, sin pensarlo, tus dos manos: ¿qué pulgar queda arriba, el de la derecha o el de la izquierda?
  • Cruza los brazos: ¿qué brazo queda arriba? (al revés, no te resulta natural)
  • Si aún tienes dudas, fíjate en qué lado de tu cuerpo extiendes más al dar un abrazo.

¿Cómo sé si mi hijo es diestro o zurdo?

Para saber qué lado predomina en los niños pequeños, puedes hacer un test de lateralidad, como el denominado “test de Harris”:

  • Preferencia de mano: lanzar una pelota, dar cuerda a un reloj, golpear con un martillo, cepillarse los dientes, peinarse, girar el picaporte de una puerta, tensar una goma, cortar con tijeras y con un cuchillo...
  • Dominancia de los ojos: mirar por un agujero de cartón, un telescopio y un calidoscopio.
  • Dominancia de pies: patear una pelota, conducirla.

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