Los pilares del cambio

Cómo educar a la ciudadanía del futuro

María Berrozpe

Cuidar cada etapa de la vida es fundamental para que la sociedad del futuro esté formada por personas capaces de desarrollar al máximo su capacidad de amar y vivir pacíficamente.

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1. Disfruta de tu embarazo

Una embarazada feliz lleva en su interior un bebé desarrollándose inundado de hormonas del placer y el amor.

Sabemos que el estrés afecta negativamente al desarrollo del feto y que esto se relaciona con comportamientos violentos en niños y adultos. Así pues, si estás embarazada, lo mejor que puedes hacer por tu bebé es, simplemente, ser feliz. Disfrutar de la vida, de tu embarazo, de tu familia y de tus amigos; dejarte ayudar, mimar y querer por ellos.

Todos deberíamos ser conscientes de la importancia de sostener a la mujer embarazada para que pueda vivir su embarazo con el menor estrés posible. Esto incluye el hecho de no “hipermedicalizarlo”, ya que así se le transmiten temores infundados sobre patologías que probablemente nunca ocurrirán. Una mujer embarazada no es una enferma y, por lo tanto, no ha de ser tratada como tal.

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2. Decide sobre tu parto

El respeto al proceso fisiológico del nacimiento permitirá que las mujeres podamos parir inundadas de nuestras propias hormonas, sin necesidad de añadidos sintéticos que rompen el delicado equilibrio hormonal de un fascinante proceso resultado de miles de años de evolución.

Michel Odent considera que este es el gran objetivo de la obstetricia del siglo XXI.

Nacimientos respetados, sin intervenciones innecesarias y tras los cuales nunca se separe a la madre de su hijo, proporcionarán el ambiente ideal en uno de los momentos más sensibles del desarrollo neurológico del bebé para que este pueda convertirse en una persona capaz de llegar al máximo de su capacidad de empatía y amor.

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3. Ten confianza en tu cuerpo

Eres la descendiente de miles de generaciones de mujeres que han parido con éxito. El parto tampoco es una enfermedad y, si bien es cierto que se pueden producir complicaciones (la gran mayoría de las cuales hoy en día están rápidamente bajo control), lo más probable es que puedas parir sin ninguna intervención médica.

Ya sé que es difícil de creer. Llevamos tantas generaciones de partos intervenidos que nos hemos olvidado de que estamos diseñadas para parir a nuestros hijos. Ten fe en ti misma, en tu naturaleza. Tú puedes.

Que no os separen. Mantener a tu bebé en contacto contigo es fundamental para el buen establecimiento de la lactancia materna y el apego seguro entre ambos, lo que asentará unas bases sólidas para sus futuras relaciones afectivas. Lo más estresante que le puede pasar a un bebé es ser separado de su madre y sentirse solo.

No tengas miedo a darle brazos, cuerpo, pecho a demanda y presencia continua. No lo vas a “mal acostumbrar”, más bien todo lo contrario. Simplemente le estás dando lo que más necesita en el mundo: a ti. Ya llegará el día en el que saltará de tus brazos para empezar a vivir su independencia. Ese día llegará, y mucho antes de lo que crees. Aprovecha ahora.

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​4. Edúcale en el respeto

Una educación en donde se ha erradicado el ejercicio de la violencia será el último paso hacia la creación de una verdadera cultura de paz.

Una cultura donde prime el respeto, no solo por nuestros semejantes sino por toda la madre tierra de cuyo ecosistema dependemos para sobrevivir, no puede formarse a partir de una pedagogía basada en el castigo, la imposición y el miedo a la autoridad.

  • Educa guiando a tu hijo en su incorporación a la sociedad sosteniéndole “desde abajo” en lugar de imponerte “desde arriba”.
  • No ignores sus capacidades individuales, ayúdale a manifestar sus talentos y cultiva su tendencia innata a la vida social, la empatía y el amor.
  • No lo trates como no quieres ser tratado tú mismo, como nunca te permitirías tratar a cualquier adulto.
  • Enséñale a respetar respetándole, a amar mostrándole tu amor, a empatizar empatizando con él.

La agresión física o verbal no solo no es necesaria en la educación sino que es contraproducente. Tu hijo puede integrarse en la sociedad manteniendo su libertad e integridad. No es incompatible. Lo incompatible es ser tratado con violencia para aprender a convivir en paz

La educación de unos adultos respetuosos, amorosos, empáticos, que cuiden la naturaleza y al resto de las personas empieza desde el momento mismo de la concepción. Con estas cuatro claves estarás contribuyendo a preparar a tus hijos para que conformen una sociedad mejor.

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