Criterios para hacer la selección

¿Cómo elijo una escuela infantil?

Elegir el lugar en el que nuestros hijos van a pasar varias horas diarias y con el que queremos complementar la labor de crianza supone una decisión de enorme importancia. ¿En qué basarnos?

Jesús García Blanca

como elegir escuela

Entre los dos y los tres años, aproximadamente, las niñas y los niños comienzan una nueva etapa en su desarrollo, una etapa que abre su mundo más allá de los ecosistemas en los que ha vivido hasta entonces: el útero materno, el cuerpo y la leche de la madre y, posteriormente, el triángulo en el que se integra la figura paterna.

Es el momento en que comienzan a hablar y a caminar con más seguridad, dos hitos que nos están señalando un cambio en su maduración física y psicoemocional, un paso más allá del vínculo corporal con la madre y del vínculo afectivo con los dos progenitores que lo llevan a esa etapa que los autores reichianos denominan “socialización primitiva” en la que comienza a buscar relaciones con el mundo exterior.

Establecer prioridades

Así pues, es preciso crear las condiciones que permitan satisfacer de modo armónico esas nuevas necesidades, independientemente de las necesidades o exigencias de los adultos.

Para ello podemos optar por buscar un centro escolar o hacerlo en nuestro hogar, partiendo de la base de que la escolarización obligatoria comienza a los seis años y que, incluso entonces, hay familias que deciden mantener a sus hijos en casa aunque eso signifique correr el riesgo de un duro enfrentamiento con el sistema y las autoridades educativas o, incluso, judiciales.

En caso de inclinarnos por escolarizar, ¿qué criterios deberíamos tener en cuenta a la hora de elegir un centro?

Lo más importante es que la escuela debe insertarse en un proceso: su función no es tener a los niños recogidos o cuidados para que sus padres puedan trabajar. Ni siquiera inculcar conocimientos o una formación académica debería ser el principal propósito de la escuela. Su función es cubrir una serie de necesidades en una etapa concreta y por eso lo primero es ser conscientes de ellas y valorar si la escuela que vamos a elegir está preparada para satisfacerlas.

¿Es el colegio adecuado para tu familia?

Esta concepción de la infancia como una etapa llena de potencialidades nos marca una prioridad: ver si el colegio que elegimos parte de la misma visión de respeto o no.

Podemos fijarnos en algunos elementos clave:

Metodología

¿Se emplean métodos autoritarios basados en la imposición de un orden mediante premios y castigos, exámenes, evaluaciones, clases magistrales...? ¿O se potencia la espontaneidad, la creatividad, la capacidad de investigar, de decidir, de criticar?

Es preciso tener en cuenta que la escuela ha evolucionado mucho y las relaciones autoritarias no siempre son evidentes o visibles como hace veinte o treinta años. Muchas veces, la autoridad se impone de modo sutil, incluso aparentemente cariñoso. Se requiere una mirada profunda para darnos cuenta de que bajo suaves modales y sonrisas hay un afán directivo, una división muy nítida entre los adultos y los niños: los primeros dirigen y los segundos deben obedecer. Hagamos un esfuerzo por rascar en la superficie y asegurarnos de que las relaciones son de sinceridad, igualdad y respeto mutuo.

Objetivos y contenidos

¿Están condicionados por la formación, la acumulación de conocimientos, la titulación, la preparación para el mercado de trabajo, el futuro... o por conseguir un desarrollo saludable y feliz donde cada uno exprese sus inquietudes y desarrolle sus capacidades?

En el primer caso, los adultos deciden los objetivos y contenidos partiendo de una idea fija y normalizada de lo que deben ser los niños; en el segundo, son estos los que deciden a partir de sus intereses, y eso incluye la posibilidad de que decidan no hacer nada, o equivocarse, o hacer cosas que a los adultos pueden parecerles inútiles o dañinas.

Organización

¿Quién y cómo se toman las decisiones? No solo las que se refieren a objetivos y contenidos, también las que afectan al funcionamiento diario. ¿Hay una organización vertical: director-jefe de estudios-tutordelegado-alumnado? ¿O existe una organización asamblearia en la que se acuerdan las normas y se discuten los problemas?

Instalaciones.

¿Cómo son los espacios, el material y el entorno? ¿Se trata de una escuela situada entre calles invadidas por el tráfico y la contaminación, con habitaciones oscuras y poco ventiladas y zonas de juego “duras”? ¿O, por el contrario, las instalaciones son abiertas y situadas en la naturaleza, con espacios al aire libre y llenos de luz, con materiales respetuosos con el entorno y una disposición del mobiliario que permite libertad de movimientos, creatividad y espontaneidad?

Pon en una balanza toda esta información y, de todas las escuelas disponibles, decide cuál es la mejor opción para tu hijo.

Para saber más

Ludus, directorio de pedagogías alternativas.

Etiquetas:  Educación Hijos Crianza

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