Relaciones sinceras

Pareja: supera el miedo a que te hagan daño

Entregarse sin temor a que nos vean vulnerables es un requisito indispensable para vivir relaciones profundas y plenas. Recupera la confianza en ti y en tu pareja.

Mireia Simó

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Cuando construimos una relación de pareja y no nos atrevemos a darnos por completo, el temor nos recuerda que somos vulnerables. El miedo es una señal de alarma que nuestro cuerpo pone en marcha para recordarnos situaciones pasadas en las que sufrimos. Pero también puede provocarnos reacciones defensivas que nos alejen de la persona con la que queremos construir un nuevo proyecto de vida. Siguiendo otros parámetros podemos conseguir un vínculo sólido y cerrar viejas heridas.

Entregarse a la relación sin miedo

María había decidido iniciar un proceso terapéutico para revisar algunos aspectos de su vida. A pesar de que estaba en un momento vital estable, algunas cuestiones le preocupaban y las quería cambiar. “Tengo la autoestima muy baja y casi siempre creo que los demás piensan mal de mí”, me dijo en la primera sesión.

Al cabo de unos días abordamos la relación que tenía con su pareja. “Creo que no tengo confianza con Jorge”, me dijo. “Hay muchas cosas que no le cuento, y no sé si eso está bien o no”. “No está ni bien ni mal. Lo importante es que sepas qué relación quieres tener con él. Tú eres quien tiene que decidir qué quieres compartir y qué no”, le contesté.

María tenía claro que deseaba una relación de pareja más profunda. Llevaban dos años juntos y casi no se conocían.

Con el paso del tiempo no habían conseguido tener ese espacio de intimidad que se crea cuando dos personas construyen un vínculo de pareja seguro. Se dio cuenta entonces de que tenía miedo a entregarse, y de que ese miedo le estaba impidiendo construir la relación que realmente quería tener.

Heridas que nos impiden avanzar

María se había casado antes con quien fue su primera pareja y había tenido dos hijas. Enamorada, creyó entregarse en cuerpo y alma al que pensó que era el hombre de su vida.

Sin embargo, la relación no funcionó como esperaba; no se sintió tenida en cuenta ni respetada como persona, algo que le ocurría también en otras relaciones. Su pareja la criticaba y la menospreciaba continuamente. A pesar de la desilusión y el dolor, siguió con él durante años hasta que la situación se hizo insostenible y se separaron.

Dos años después conoció a Jorge. María sabía que su amor hacia él había ido creciendo, aunque notaba que algo les impedía avanzar. María no compartía con Jorge sus preocupaciones (“No me atrevo a contarle el problema que tengo con mi hija. Me da miedo que piense mal de mí”) ni sus sentimientos; cuando tenía que llorar, lo hacía a solas.

No se sentía segura para compartir su vulnerabilidad.

“Es que no me apoya”, me dijo un día. “Me pregunto cómo te puede apoyar si no sabe cómo estás o qué necesitas”, le contesté. Se iba dando cuenta de hasta qué punto ella contribuía a esa falta de apoyo. Y cómo su miedo a entregarse estaba relacionado con lo poco que se valoraba y se quería, con su falta de confianza y con su experiencia anterior.

¿Por qué tenemos miedo a quien amamos?

El miedo nos indica que estamos percibiendo algún peligro y su objetivo es protegernos. Nuestro organismo es sabio y registra lo que nos puede producir dolor o que comporta algún riesgo físico o emocional. Lo que ocurre es que de vez en cuando es necesario “actualizarlo”, porque aquello que algún día nos dolió no tiene por qué dolernos ahora.

Si tenemos miedo a compartir nuestra vulnerabilidad, es porque, seguramente, en algún momento lo hicimos y tuvimos una mala experiencia. Sin embargo, aunque se encienda la señal de alarma, lo que sucede ahora no es lo mismo que ocurrió en el pasado. Ni nosotros somos los mismos, ni la otra persona es la misma, ni lo es la situación.

El origen del miedo a confiar

Erik Erikson, psicoanalista estadounidense de origen alemán, elaboró la “Teoría psicosocial de desarrollo de la personalidad” y concluyó que la sensación de confianza se experimenta en la etapa que va del nacimiento a los 18 meses. En función del calor del cuerpo de la madre, del apoyo y de los cuidados afectuosos recibidos se crea el vínculo que será la base de las futuras relaciones con otras personas importantes.

Es entonces, en base a estas experiencias, cuando desarrollamos la confianza básica que nos permite estar en el mundo sin angustia o, por el contrario, crecemos con una desconfianza que puede dificultarnos nuestra apertura a los demás.

Cómo confiar más en tu pareja

Otro factor necesario para entregarnos de manera sana es percibir que la otra persona está disponible, que nos reconoce y nos acepta en nuestra individualidad. En una relación de pareja todo se construye entre dos.

Explicar a nuestra pareja qué necesitamos nos ayudará. Esperar que lo adivine solo crea frustración y resentimiento.

El reto es atreverse a entregarse, aun con miedo, siempre que percibamos apoyo y un mínimo de seguridad, y eso tiene que ver con nuestra propia confianza y también con los elementos que el otro pone en la relación.

Algo que nos puede ayudar, una vez que percibimos a nuestra pareja entregada, es explicarle qué necesitamos y qué puede hacer para darnos su apoyo. Muchas veces esperamos que la otra persona adivine cómo hacerlo, pero esa convicción (“Si me quiere, sabrá qué necesito y lo que tiene que hacer”) solo sirve para generar frustración y resentimiento.

María vio que su miedo la había protegido durante un tiempo. Manteniendo su muralla había evitado sufrir, pero ahora eso ya no le servía. Seguir funcionando de este modo provocaba que su relación de pareja fuera tan superficial que no le satisfacía. Así que aceptó su miedo, aceptó su vulnerabilidad y decidió correr el riesgo de entregarse y, poco a poco, ir descubriéndose ante su pareja.

Durante su proceso de terapia, además de conocerse mejor, aceptarse, quererse y valorarse mucho más, aprendió a compartir los sentimientos. Jorge mostró su compromiso y con esta entrega mutua pudieron construir un vínculo sólido. Como dice Norman Shub en su libro De corazón a corazón: “El amor se desarrolla cuando haces a otra persona importante”.

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