Parar el ruido

¿Es mejor hablar o callar? Cuando el silencio es saludable

La verdad no siempre está en la palabra, aunque estamos rodeados de ellas constantemente. En algunas ocasiones nos enfadamos y decimos lo primero que pasa por nuestra mente cuando, en realidad, permanecer callados puede ser una mejor estrategia. Sin embargo, ¿es algo que podamos practicar?

Pablo Saz
Dr. Pablo Saz

Médico naturista. Investigador en la Universidad de Zaragoza

Ojalá pudiera expresar y trasmitir aquí la importancia del silencio, y vosotros, los lectores, saber leer el significado de un papel en blanco.

El conocimiento de la palabra escrita y hablada y la sabiduría del silencio: el complicado proceso del habla, la recepción del sonido por ambos oídos, la formación del significado de la palabra en la corteza cerebral, la capacidad de recibirla, comprenderla y transmitirla, con la laringe o con la mano, y las teclas que ahora pulso, el valor de saber recibir, comprender y transmitir estas palabras y los silencios…

Me viene a la mente el tao: el que habla no sabe y el que sabe no habla.

Sobre todo cuando estoy enfadado, tengo todavía más la costumbre de guardar silencio. Aun así se me escapan a menudo palabras que luego me arrepiento de haber pronunciado.

Debería seguir más a menudo el principio de no abrir la boca si no es para decir algo necesario, bueno o agradable.

Estamos rodeados de ruido: de radios y televisores, de gente que habla y habla sin escuchar, de tertulianos y políticos maleducados que se mandan callar entre ellos. Yo ni siquiera necesito decirles que se callen. Lo tengo fácil apagando la radio o el televisor y disfrutando del silencio o del sonido de la palabra del que tengo cercano.

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La valentía de callar

Para convencer, parece que haya que hablar sin dejar hablar, o gritar más que el otro.

Me pregunto si es necesario también que la palabra exprese la verdad, el sentimiento de cada uno, o que sea palabra de ley, o de lo que marcan las leyes. Palabras de dioses que serán interpretadas por cada una de las religiones. O la palabra de la autoridad.

O palabras científicas publicadas en revistas de impacto, indexadas en bases de datos internacionales, y que aun así se contradicen y hacen dudar de esa ciencia y de esas palabras.

Con tanto cientifismo, pensamientos y saberes, con tantas palabras escritas en numerosos lenguajes para entenderse y comprenderse, para convencer de las propias intenciones y verdades, necesitamos más que nunca poder escuchar y saborear el silencio.

Ante la mentira, la injusticia, la calumnia y la proliferación de la falsa ciencia, me pregunto cada día si es más necesario que nunca alzar la voz, tomar la palabra, gritar nuestra verdad a los cuatro vientos.. O si es mejor aprender, saber, actuar, hacer, ser osado, callar y dejar que se oiga y se escuchen la altura, la anchura, la profundidad y la sabiduría del silencio.

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Recomendaciones para aprender a sentir el silencio

Estos consejos y ejercicios te pueden ayudar a aprende a valorar los momentos de silencio.

  • Elige un mediodía para controlar la lengua, sintiendo el silencio y la importancia de la palabra o la escucha.
  • Permanece un día en silencio. Ponte un pañuelo al cuello, simulando afonía, y si has de expresar algo urgente válete de una libreta. Al dar el papel sonríe o pensarán que estás enfadado.
  • Apaga radio, móvil y MP3. Si hay que escuchar a alguien, mejor a quien está a nuestro lado.

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