Testimonios de resiliencia

Superar inseguridades a través del arte

Boris Cyrulnik

A través de la escritura de Los viajes de Gulliver, Jonathan Swift convirtió sus inseguridades en arte: en algo divertido, hermoso y útil para los demás.

Jonathan Swift fue abandonado de pequeño, y como adulto sufrió una existencia dividida: la íntima, en la que se sentía angustiado por la paternidad, y la social, en la que brilló como escritor. De esta oscilación nació su obra y, transformando su complejo en arte, se integró en la sociedad.

El autor de Los viajes de Gulliver quedó huérfano de forma muy precoz, puesto que perdió a su padre en las primeras semanas del embarazo de su madre.

Fue un bebé frágil, inmerso en el contexto de extrema pobreza del Dublín del siglo XVIII. Su nodriza le secuestró y se fugó con él a Inglaterra. Su madre le recuperó durante algún tiempo, pero le abandonó a la edad de cuatro años.

Podemos pensar que las huellas precoces no estabilizaron en Jonathan un vínculo de tipo protector y que esta dificultad afectiva se vio agravada por la dureza de los internados de Kilkeny y del Trinity College.

Presa del pánico ante una situación de vínculo afectivo, vínculo al que atribuía una importancia desmedida, sufrió durante toda su vida a causa de la "visión excrementicia" que tenía de sí mismo.

Es pues un adolescente dividido en dos el que se lanza a la vida afectiva y a la aventura social. Aterrorizado ante la idea del matrimonio y la responsabilidad paterna, sugiere irónicamente en su Modeste proposition pour empêcher les enfants des pauvres d’Irlande d’être à la charge de leurs parents… (1729) [Modesta proposición para impedir que los hijos de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres…] asar a los niños y servirlos en la mesa de los ricos.

Artículo relacionado

vinculo-apego-como-influye-en-desarrollo-emocional

Vínculo de apego: cómo influye en el desarrollo emocional

Del trauma, la angustia y el miedo a la resiliencia

La parte resiliente de su identidad se generó por efecto de la atracción que le hacía sentir la compañía de las mujeres y la literatura, en la que encontró una aventura intelectual, política y religiosa que le tonificó.

Sensible al sufrimiento de los demás, militó toda su vida en defensa de los derechos de los niños. Fue de los primeros en pedir que las mujeres recibieran la misma educación que los hombres, en comprometerse a favor de la tolerancia religiosa, y en defender al pueblo irlandés y la belleza de la lengua inglesa.

Podemos imaginar que la parte resiliente de su personalidad, que socialmente alcanzó un desarrollo pleno y fue cubierta de honores y de responsabilidades, contrastaba con su vida íntima, secreta y dolorosa.

Esta personalidad dividida era probablemente el resultado de la situación de constantes amenazas afectivas en la que tuvo que desarrollarse.

Adoraba a los irlandeses, la literatura, a Dios y a las mujeres, pero se sentía aterrorizado ante la idea de tener que amar a un niño. ¿Estaría quizás aterrorizado ante el sentimiento de no ser capaz de amarlo lo suficiente y hacerle tan infeliz como él mismo había sido?

Artículo relacionado

sanar-heridas-infancia-reconciliarse-padres

¿Eres igual que tus padres? Reconcíliate con el pasado, rompe el bucle

Sucede que este sentimiento, que impregna la vida psíquica de aquellos que se adaptan a una amenaza angustiosa escindiéndose, se manifiesta en el transcurso de sus sueños con un escenario típico.

Se ven a sí mismos en una caja o en una habitación con las paredes desnudas. Una bola se pone a rodar en la caja y comienza a crecer mientras, al mismo tiempo, ellos se hacen cada vez más pequeños. La bola que se infla se vuelve imprevisible y el que sueña encuentra cada vez más dificultades para evitarla e impedir que le aplaste.

Experimenta un sentimiento de estupefacción cuando, de repente, él mismo se pone a crecer mientras la bola comienza a volverse más pequeña. En el instante en que supera en tamaño a la bola, la persona experimenta un sentimiento de alivio, y más tarde de euforia, que termina por provocar un vértigo de ansiedad por lo grande que se ha vuelto el que sueña y lo minúscula que es ahora la bola.

Jonathan Swift, el gigante enmascarado

Esta forma de ver el mundo, este aprecio a los demás, se escenifica literariamente en Los viajes de Gulliver (1726).

De hecho, el relato sirve de metáfora psicológica y social para un sentimiento de oscilación en el que se experimenta la misma angustia dominándolo que viéndonos dominados por él. De este modo se establece una cadena de representaciones de imágenes que, colocadas en los sueños durante el desarrollo, constituyen los arquetipos que estructuran nuestros símbolos.

Artículo relacionado

las visiones de carl jung

Las visiones de Carl Jung

Jonathan Swift, escindido por el desastre afectivo de su primera infancia, siente un gusto por el mundo que, por la noche, adquiere la forma de un sueño de alternancia. Sin embargo, tan pronto como se despierta, el futuro escritor manifiesta su resiliencia recuperando el dominio de su sueño y confeccionando con él un relato de aspecto oscilatorio.

Mediante esta resistencia activa, el herido se convierte en un creador útil para sus allegados.

El poder intelectual y social que obtenga de esta forma irá dedicado a ellos. El pequeño Jonathan acaba de convertir su herida en obra de arte.

Su mundo interior, dañado por el desastre afectivo, se metamorfosea en un mundo exterior hermoso, divertido y socialmente útil.

Este es el modo en que opera la simbolización: "[…] civilizando el fantasma a través de la palabra y de las actividades creadoras, artísticas, científicas o de otra índole".

Este texto es un extracto:

  • "Superarse a través del arte" (p. 190 a 192) en Los patitos feos. © 2002 Editorial Gedisa, Barcelona.
  • Título del original francés: Les vilains petits canards.
  • Traducción de Tomás Fernández Aúz y Beatriz Eguibar.
  • Traducción cedida por Editorial Gedisa, S. A.

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de cuerpomente?