Antioxidante y depurativo

Sirope antioxidante de fresas con zumo de limón

Montse Bonet

El tiempo de fresas es muy corto y hay que aprovecharlo. Una manera deliciosa de tomarlas es haciendo esta receta. ¡Te encantará!

Además de una fruta de mesa sensual y estimulante, la fresa es un ingrediente excepcional que da color y sabor a gran variedad de platos, tanto dulces como salados.

En los postres las fresas brillan. Resultan deliciosas en macedonias (con mango, melocotón, nectarina, melón, pera, piña, plátano…), sorbetes y helados, batidos, mousses y gelatinas, crepes, hojaldres, tartas y mermeladas.

Recuerda que las fresas no maduran una vez recogidas, más bien se ablandan y se vuelven pastosas, así que hay que adquirirlas en su punto óptimo de dulzor y sabor.

Además, una vez recolectadas duran pocos días y, aunque se guarden en la nevera, se estropean con facilidad.

Para saber si están maduras hay que fijarse en el color, que ha de ser rojo intenso y brillante. Además han de tener un aspecto y tacto firmes, sin magulladuras ni partes marronáceas ni mohosas.

Las fresas son antioxidantes y depurativas

La fresa fresca es muy ligera y nutritiva. Aporta 32 calorías por cada 100 gramos y está compuesta en su mayor parte por agua (un 90%). En su composición sobresale la vitamina C (60-80 mg por 100 g), las vitaminas del grupo B, la K y la A.

Entre los minerales y oligoelementos, contiene calcio, hierro, silicio, azufre, cobre, fósforo, magnesio y potasio.

Otras sustancias destacables son los ácidos málico, cítrico y láctico, y el éter metil-salicílico, que se transforma en ácido salicílico (0,001 g/kg), el famoso componente de la aspirina.

Además contiene antocianinas, flavonoides, ácido elágico, taninos o resveratrol, todos ellos potentes antioxidantes.

Jarabe de fresas antioxidante y depurativo

Ingredientes para cuatro personas:

  • 1 kg de fresas
  • 175 g de azúcar de coco
  • 250 ml de agua
  • 2 limones

Elaboración:

  1. Lava los fresones, retírales el pedúnculo y déjalos reposar con 25 gramos de azúcar, una pizca de sal y el zumo de un limón.
  2. Pon a hervir el agua con 150 gramos de azúcar hasta que forme un almíbar ligeramente espeso y añade las fresas maceradas junto con su jugo
  3. Déjalo hervir otros 8 minutos, añade el zumo del otro limón y pásalo por un colador fino.

Este sirope puede guardarse en tarros herméticos en la nevera. Si se desea más espeso, se tritura primero y se pasa por un colador fino para eliminar las semillas.

Se puede emplear para acompañar postres o como bebida, que puedes presentar junto con menta picada.

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