Cremosa y reconfortante

Crema de cebada y chirimoya con toque de mandarina

Luciano Villar

¡Es tiempo de chirimoyas! Descubre esta sorprendente receta, parecida a un arroz con leche, pero con cebada y el sabor tropical de su protagonista.

Se acercan días con cenas y comidas con amigos, familiares, compañeros de trabajo… en las que queremos sorprender con recetas que sean a la vez ricas, nutritivas y fáciles de preparar. Para los postres tenemos en las frutas de temporada una grandes aliadas.

Te proponemos este postre con un sorprendente alimento principal, la chirimoya. Esta fruta de invierno es rica en vitamina C, y tiene un suave sabor tropical, a medio camino entre la piña y el plátano.

Normalmente consumimos la chirimoya de postre, con cuchara, pero pocas veces la incorporamos a nuestras recetas. En esta crema se combina con un cereal, la cebada, que no tapa su sabor y con el que combina muy bien. Tan cremosa como un arroz con leche, pero con el sabor tropical de su protagonista.

Se cocina de forma parecida a un arroz con leche, con canela y la ralladura de un cítrico, en este caso de mandarina. Pero se emplea leche vegetal y la chirimoya se incorpora cruda y no se cocina, para que no pierda sabor ni propiedades. Puedes tomártela recién hecha, todavía tibia, o bien dejarla enfriar.

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Ingredientes para 4 personas

  • 6 cucharadas de cebada (mejor perlada)
  • 1 litro de leche de soja, avena o cualquier otra leche vegetal
  • 2 cucharadas de azúcar panela o integral
  • 2 mandarinas, algunos gajos y ralladura
  • 2 chirimoyas maduras
  • Canela en polvo

Preparación (15 minutos + 40 minutos de cocción)

  1. Si la cebada no es perlada conviene dejarla en remojo la noche anterior, pues le cuesta más cocerse.
  2. En un cazo, añade a la cebada la leche, el azúcar y la ralladura de una mandarina.
  3. Pon a cocer la mezcla tapada y a fuego mínimo durante al menos 40 minutos. Si en ese tiempo se quedara seca, puedes añadir agua. Remueve suavemente de vez en cuando para facilitar que espese.
  4. Vacía las chirimoyas con una cuchara y pásalas por el chino o un colador grueso para sacar fácilmente las pepitas.
  5. Tritura las chirimoyas con la mitad de la cebada cocida, ya espesa, para conseguir una crema homogénea.
  6. Mezcla entonces con la otra mitad de la cebada y reparte en las tazas.
  7. Deja entibiar y decora con un gajo de mandarina, un poco de canela y lo que dicte el gusto: algún sirope para endulzar, pistachos, etc.
  8. Puedes consumirla templada o fría.

Apunte nutricional

Una ración de este postre aporta 338 calorías, 66g de hidratos de carbono, 8g de proteínas y 5 g de grasas.

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