Improvisar un baile: la técnica del movimiento libre que te ayuda a ser más feliz

El organismo está siempre en movimiento. Cultivar prácticas que inviten al cuerpo a expresarse con libertad es fuente de bienestar físico y mental.

poder liberador baile

En la edad adulta vivimos en la cultura de la sobrestimulación mental, y restringimos el movimiento de nuestro cuerpo. Pasar buena parte del tiempo sentados ante una pantalla es antinatural. Para ser felices y sentirnos vivos, debemos incluir el cuerpo y ofrecerle la libertad que merece.

Al mover el cuerpo, liberamos hormonas de la felicidad. Numerosos estudios han comprobado cómo el deporte o el baile ayudan a liberar endorfinas y dopamina. La danza o el movimiento libre despiertan nuestra energía vital, nos conectan con nuestro ser más íntimo y la espontaneidad infantil. Recuperamos nuestra autenticidad al dejar de lado la mente y bajar al cuerpo para sentir. Es un arte vivo que nos permite instalarnos en el presente.

Beneficios del movimiento libre

En la antigüedad, el baile era un camino para alcanzar estados de éxtasis. Con los siglos, ha evolucionado hacia una actividad social y un espectáculo que presenciamos en los escenarios, pero su práctica es beneficiosa para todos. A través del movimiento libre:

  • Vigorizamos y liberamos partes del cuerpo y de la mente que se sienten rígidas.
  • Les damos expresión y reconocimiento.
  • Nos expresamos.
  • Aparcamos la mente por un rato.
  • Gozamos.

Tipos de movimiento libre para sanar emociones

Para «salir de la cabeza» y liberarnos del juicio propio o ajeno es muy útil la meditación en movimiento, acompañada de respiración. Esta práctica invita a sentir las distintas partes del cuerpo, en detectar cómo les gustaría moverse. Se basa en la improvisación, en permitir que la música –o tu música interna– mueva tu cuerpo.

Existen muchas modalidades de danza libre que puedes probar. Entre las más conocidas están los 5 Ritmos de Gabrielle Roth (1941-2012), de donde brotaron la Ecstatic Dance, la Movement Medicine o el Open Floor Movement. También puedes bailar libremente con la Biodanza de Rolando Toro Araneda (1924-2010), con el sistema Río Abierto de María Adela Palcos, o en clases de Contact Improvisación.

Sesión de baile improvisado para ser más feliz

Si nos sentimos torpes o nos falta confianza corporal, puede que al principio nos cueste bajar de la cabeza. Para lograrlo, solo hemos de ponernos en movimiento, sin importarnos qué piensen los demás. Tal como decía Gabrielle Roth, «Si tú no haces tu danza, ¿quién la hará por ti?». Pon tu cuerpo en movimiento:

  • 1. Prepara una sesión de baile contigo misma. Crea tranquilamente una lista con tu música preferida y busca un lugar con suficiente espacio donde puedas moverte con total libertad.
  • 2. Conecta con la ola de tu respiración. Dale PLAY a tu lista, ponte de pie y empieza a respirar desde tu vientre, bajo el ombligo. Puedes poner una palma de la mano allí para sentir el movimiento de tu respiración.
  • 3. Escanea el cuerpo y siéntete. ¿Cómo están tus tobillos, rodillas, caderas, espalda, vientre, hombros, brazos, manos, cuello…? Suelta el aire, vuelve a inspirar y sigue escaneando tu cuerpo.
  • 4. Deja que la música y tu cuerpo te lleven. Deja que la música mueva tu mano, el tronco, la cabeza… Sigue con tus pies: juega con la gravedad, el peso del cuerpo. ¿Te atreves a emprender un viaje y seguir a tu cuerpo?

Movimiento libre para los niños

Pon tu cuerpo en movimiento y tu psique se curará a sí misma», escribió Gabrielle Roth. Ahora está muy en uso la palabra embodyment, integrar el propio cuerpo en nuestra historia vital. Para ello hay que superar el concepto dualista de Descartes, el filosofó francés que separaba emociones y cuerpo. El cuerpo siente y la mente interpreta en un trabajo conjunto: sin el cuerpo, no hay nada que sentir. Por eso, en las crisis, nos puede tentar el «escapar» del cuerpo.

El movimiento libre está presente desde la concepción: primero al multiplicarse las células, luego al crecer el embrión. Los embriólogos Erich Blechschmidt y Jaap van der Val hablan en sus libros de cómo el embrión entrena en el útero todos los movimientos que realizará en la vida, incluido levantarse y caminar.

Como bebés y como niños, mover el cuerpo es clave. La pediatra húngara Emmi Pikler, creadora del Método Pikler, observó que descubrir libremente el movimiento, acompañados de un adulto, influye positivamente en el desarrollo sano de los bebés. En lugar de obligarles a sentarse o a levantarse, promover la autonomía psicomotriz a través de un adulto que confía en ellos crea niños y adultos felices.

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