Cuidarte para oír mejor

10 claves holísticas para cuidar la salud de tus oídos

Carlota Máñez

Las molestias en los oídos invitan a mejorar la higiene y corregir algunos desequilibrios físicos o emocionales. Además, pueden tratarse con terapias naturales.

Limpiezas exhaustivas que eliminan la cera, resfriados mal curados, estrés, baños en piscinas, abuso de auriculares, viajes en avión… son solo algunos de los factores que pueden afectar a los oídos, unos órganos extremadamente frágiles y complejos a los que apenas se suele prestar atención.

El resultado: dolor, infecciones, pérdida auditiva, zumbidos y otras molestias que nos recuerdan que, efectivamente, existen.

En ellas pueden manifestarse, además, disfunciones de otras partes del organismo, por lo que las terapias naturales, al considerar a la persona en su totalidad, tienen mucho que decir.

Pese a que una encuesta sitúa al oído como el segundo sentido más valorado entre los españoles, resulta que también es el menos cuidado.

Para empezar, el 93% de la población usa bastoncitos de algodón para limpiarlos, un recurso desaconsejado por los expertos, ya que produce el efecto contrario al deseado:

"Al empujar la cera hacia el tímpano dificultamos su extracción y la hacemos más compacta al mezclarse con los filamentos del producto", explica Nuria Oliver, fisioterapeuta del Balneario Respiratorio del Dr. Pros.

La mejor higiene, en cambio, consiste en manipular los oídos lo menos posible para no intervenir en su proceso natural de limpieza. Como mucho, se puede recurrir a los difusores de agua marina para limpiarlos a nivel externo y ayudar a deshacer un poco la cera, "sin eliminarla, pues hace de barrera protectora frente al polvo, gérmenes, etc.".

¿Quieres prevenir la otitis? Límpiate la nariz

"Si bien algunas personas tienen verdadera obsesión por limpiarse los oídos, resultaría mucho más efectivo limpiarse la nariz", se lamenta Nuria Oliver. Este hábito, recuerda, evitaría muchas otitis medias.

Las otitis medias son fruto de la acumulación de mucosidad en la zona de la trompa de Eustaquio y son más frecuentes en los niños, porque al tenerla pequeña, estrecha y horizontal (se va inclinando con el tiempo), el moco pasa directamente a los oídos. Además, se cierra cuando hay inflamación, evitando el drenaje de líquidos.

Es fácil, además, que se produzcan otitis medias de repetición, pues se trata el síntoma con antibióticos pero la zona nunca acaba de estar limpia.

La acción de sonarse solo logra extraer la mucosidad de la fosa nasal, no la que se acumula en la rinofaringe.

Por eso es básica la limpieza con otros métodos, como el agua de mar: "Con diferentes tratamientos de fisioterapia respiratoria (calor húmedo, aerosoles, ducha nasal micronizada y ducha faríngea) se fluidifica y drena la mucosidad facilitando su salida hacia el exterior", afirma Nuria Oliver. Además, el agua marina nutre e hidrata las mucosas con lo que estimula su buen funcionamiento.

Son técnicas efectivas a cualquier edad (desde el nacimiento) que evitan muchas otitis de repetición y alivian los acúfenos provocados por estas.

En casa, se aconseja la utilización de un difusor nasal de agua de mar isotónica, "que debería ocupar el mismo lugar que el cepillo de dientes en la rutina de limpieza diaria", insiste.

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Terapias naturales para las otitis

"Dos tercios de las otitis medias se curan solas y de las restantes, solo un pequeño porcentaje de casos necesitará antibiótico", comenta el Dr. Pablo Saz.

Por eso, antes de recurrir a ellos, la medicina naturista propone soluciones que, a su eficacia, suman su inocuidad:

Limpiar y calmar

Además del drenaje con agua de mar, se puede expulsar moco con cambios posturales que alivian la presión en la trompa de Eustaquio.

  • Por vía interna se indican el malvavisco (tintura o extracto), pues ayuda a deshacer la mucosidad espesa y abrir la trompa de Eustaquio, y el gordolobo (infusión o tintura), que reduce las flemas.
  • Por vía externa, puede recurrirse a una solución con extracto de plantas medicinales (gordolobo, llantén y caléndula) en aceite de oliva; se instilan de 2 a 3 gotas dos veces al día, siempre que el médico descarte perforación del tímpano y otitis media perforada y así lo prescriba.

Para el dolor se pueden diluir 2 gotas de aceite esencial de orégano en 10 ml de aceite de oliva. "Se mezcla bien y se aplican dos gotitas en el oído. Para mejorar el efecto va bien calentar la zona con la mano, un trapo caliente o un saquito de huesos de cereza", explica el Dr. Pros.

Ahora bien, se trata de un tratamiento sintomático –remarca– y si la otitis se repite a menudo puede ser necesario un tratamiento individualizado con homeopatía y agua de mar.

Cuidar la dieta

Es importante mantener el organismo bien hidratado (beber agua, zumos, caldos, infusiones…) y llevar una alimentación sana en la que abunden las frutas y verduras, y se limite el consumo de lácteos y harinas refinadas, para que la mucosidad no progrese.

Masaje reflejo

Una buena sesión de reflexología también puede calmar en una crisis aguda: "Al estimular las glándulas suprarrenales se liberan hormonas que luchan contra la inflamación" explica la reflexóloga Benedicte Taillard.

En las otitis se realiza un tratamiento reflexológico general y se enfoca en puntos reflejos específicos del oído (dedos 3, 4, 5 de cada pie y la base), el cuello y el diafragma para relajar. "Se trata de que todas estas zonas trabajen juntas para hallar el equilibrio".

El factor emocional en las molestias de oído

A veces las molestias del oído no tienen que ver con este órgano en sí sino con desórdenes funcionales e inflamatorios muy relacionados con el estrés.

Las guarderías son un caldo de cultivo para los microbios, pero también existe un componente emocional en la aparición de las otitis. "Los niños se bloquean para no escuchar lo que no quieren oír y como mecanismo de defensa por lo que viven como el abandono de la madre", explica el Dr. Saz, que comenta que "muchas se curan cuando el niño deja la guardería".

En este planteamiento la homeopatía tiene mucho que decir, pues busca el remedio que mejor se adapta a la forma de ser del niño y de vivir el trastorno. En concreto, es muy eficaz si la otitis tiene un componente de estrés y no se sale del círculo vicioso de los antibióticos, que suprimen los síntomas y debilitan el organismo ante nuevas agresiones.

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"La homeopatía aumentará los propios mecanismos de defensa en pleno desarrollo para ayudar a mantener su equilibrio", comenta el homeópata Juan Martín-Ballesteros. A niños que lloran al dejarles en la guardería y se refugian de algún modo en la enfermedad para quedarse en casa, junto a la madre, se les suele prescribir Pulsatilla.

Otros remedios efectivos, también en adultos, son: Hepar sulfur (supuraciones agudas); Silicea (otitis con secreción de moco por el oído); Kalium bichromicum (en resfriados largos con moco espeso, amarillo-verdoso, por el oído); o Calcarea carbonica, entre otros.

Otro motivo de otitis recurrentes en los niños puede ser el uso de espátulas y fórceps en el parto, porque congestionan el cráneo y el hueso aprieta la trompa de Eustaquio. La osteopatía libera esta zona y facilita su función de drenaje.

El papel del estrés: vértigos y desequilibrios

Algunas veces las molestias en el oído no tienen que ver con este órgano en sí sino con desórdenes funcionales e inflamatorios de la articulación temporomandibular (ATM) y los músculos de la masticación. Y el estrés guarda mucha relación con estos, sobre todo con el bruxismo, que favorece que se tensionen los músculos del oído y se sufran acúfenos, dolor, sensación de oír menos, vértigo…

El equilibrio empieza en los oídos. Los centros nerviosos que controlan el equilibrio están en el cerebro y obtienen información sobre la posición de nuestro cuerpo gracias a las estructuras nerviosas del aparato vestibular (en el oído interno).

Se trata de las máculas y las crestas acústicas, ubicadas en los conductos semicirculares; sus cilios se mueven según la posición que adopta la cabeza, lo que se traduce en impulsos nerviosos que informan al cerebro.

"La osteopatía resulta útil en estos casos y, en general, en cualquier trastorno que afecte a la movilidad del hueso temporal, donde se hallan los órganos de la audición y el equilibrio", comenta Jordi Cid, osteópata de la Clínica de Osteopatía de Barcelona.

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A la hora de abordarlo, además de prestar atención a las articulaciones temporomandibulares, "habrá que valorar el hueso temporal y el mecanismo craneal en general, el equilibrio y el grado de tensión en la mandíbula, etc.", remarca.

Por su parte, otra terapia manual, la quiropráctica, también ha demostrado su eficacia en vértigos causados por una disfunción en la zona cervical. Al detectarse una interferencia en este nivel, es posible restablecer la comunicación correcta en el sistema nervioso.

Y si el vértigo se debe a que la sangre no llega bien a la zona del cerebro que controla el equilibrio, la medicina naturista también aconseja extracto de ginkgo (Ginkgo biloba) por vía oral, por su efecto vasodilatador.

Todas estas maneras diferentes de abordar las molestias de oídos tienen, sin embargo, un denominador común: considerar los oídos como parte del organismo con el que se relacionan y en el que es posible encontrar la causa del problema y, por tanto, la solución.

¿Cómo se pueden tratar los acúfenos?

Entre un 10 y un 17% de la población sufre acúfenos (zumbidos de oídos) alguna vez, es decir, percibe un ruido sin que exista una fuente exterior de sonido. Según la intensidad del síntoma, puede verse muy mermada la calidad de vida.

Aunque los acúfenos puede provocarlos un tapón de cera, el ruido intenso o una infección del oído medio, la mayoría de veces no se da con la causa.

Vincular el oído con otras partes del cuerpo en cuyas disfunciones puede encontrarse la causa del acúfeno, en lugar de verlo como una parte aislada del mismo, es la clave del éxito de la medicina tradicional china (MTC).

A través del pulso, el examen de la lengua y una entrevista personal se pueden detectar el órgano u órganos afectados e iniciar "un tratamiento de fondo en el que el acúfeno es solo la manifestación de un problema más profundo y que, por tanto, será efectivo pero largo", comenta el Dr. Daniel Mené, especialista en MTC y acupuntura.

Cuando el acúfeno es crónico suele relacionarse con un desequilibrio del riñón, y se manifiesta con lumbalgias y cansancio. En el hígado se acumulan la frustración, la ira… lo que se traduce en sonidos fuertes y mareos que empeoran con el estrés.

Otra posible causa es un vacío de corazón y pulmón (que produce palpitaciones, tristeza, falta de aire…), pues la sangre no llega a los oídos y es incapaz de nutrirlos como es debido.

El tratamiento suele consistir en acupuntura y a veces esta se complementa con fitoterapia: er long zuo ci wan para el riñón y long dan xie gan tang para el hígado, por ejemplo.

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Tratamiento neurofisiológico para habituarse al ruido

Incluso la medicina convencional, al no hallar explicación, ha centrado sus investigaciones en los factores neurológicos que pueden estar implicados en los acúfenos, concretamente en cómo se procesa ese sonido, desde el oído hasta la corteza cerebral.

"Existen una serie de estructuras del sistema nervioso central que hacen que el acúfeno cobre un protagonismo que no debe tener", indica la Dra. Teresa Heitzmann, especialista en otorrinolaringología de la Clínica Universitaria de Navarra.

El hecho de concederle una significación excesiva provoca una alerta en la persona que desencadena la percepción de molestias. "Se activa entonces el sistema límbico, encargado de las emociones y del aprendizaje, y el sistema nervioso autónomo, que es el que causa la molestia. Y es a estos niveles donde se puede actuar", explica.

Se usa el modelo neurofisiológico o TRT, basado en la habituación al ruido hasta que el acúfeno deja de molestar. Primero se reconoce al paciente, se le explica la dolencia y se intenta que le reste importancia y elimine poco a poco esa emoción negativa.

Solo después se puede llevar a cabo la terapia sonora con éxito: entre 6 y 8 horas al día se lleva una especie de audífonos que emiten un sonido monótono (como de ducha) que no enmascara el zumbido sino que distrae. "En seis meses, la mejoría es notable".

En esta línea, un estudio de la Universidad Wilhelms, en Alemania, ha señalado que el volumen de los acúfenos podría reducirse bastante con un tratamiento musical agradable y personalizado.

10 claves para cuidar los oídos

Brindarles atenciones y evitar algún mal hábito ayuda a mantener los oídos sanos:

  1. Evitar cualquier manipulación para eliminar cera del oído, incluido el uso de bastoncitos, que empujan la cera hacia dentro. La zona externa se puede limpiar con un difusor de agua marina, pero no debe aplicarse el chorro de la ducha directo al oído.
  2. Secar bien el exceso de agua con una toalla, ya que la humedad es el caldo de cultivo ideal para que proliferen los microorganismos.
  3. Mantener limpias las fosas nasales. Con un difusor nasal de agua de mar isotónica se elimina mucosidad que puede afectar al oído.
  4. Evitar el uso continuado de auriculares: pueden producir infecciones y pérdida de audición, pues a pesar de que el volumen máximo aconsejado de los reproductores de Mp3 es de 65 decibelios, los actuales alcanzan de 90 a 130 decibelios.
  5. Cuidado con los tapones para los oídos: conviene sustituirlos a menudo (si son desechables) o desinfectarlos (si son multiusos).
  6. Ojo a la contaminación: los lugares con exceso de polvo favorecen la formación de tapones, y el humo del tabaco, las otitis, sobre todo en niños y bebés. Lacas, tintes y champús pueden resultar irritantes.
  7. En la piscina, usar gorro y tapones (de silicona a medida). Limpiarse con agua de mar las fosas nasales tras el baño ayuda a eliminar el cloro de la mucosa nasal.
  8. En el mar, en cambio, se trata de que el agua entre y salga sin miedo.
  9. En deportes subacuáticos se debe descender y ascender lentamente y evitar bucear en caso de enfermedades respiratorias o alergias.
  10. En los aviones, es útil comer durante el trayecto, tragar saliva, mascar chicle, hidratarse bien y bostezar para desbloquear los oídos y evitar las otitis barométricas.

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