invierno

Gana vitalidad

3 actividades para disfrutar en pleno invierno

Cada estación merece ser celebrada y aprovechada. El frío nos invita a descubrir una faceta distinta de la naturaleza y de nosotros mismos.

Ibán Yarza

¿Por qué no ver el invierno como una etapa estimulante, en la que explorar todo eso que el calor hace más difícil? Aquí van tres propuestas para vivir a fondo estos meses más fríos.

¿Hace frío? ¡A correr!

Quema más grasa

¿Hace frío? ¡A correr!

1. Un paseo revitalizante

El frío enseña a luchar y ganar seguridad en uno mismo. Por norma, es más fácil combatir el frío que el calor; uno de los dichos más conocidos de los noruegos es: «No hay mal clima, sino ropa mal elegida».

En invierno, el simple hecho de salir a la calle bien equipado a dar una vuelta se puede convertir en un saludable ejercicio, ya que esa pequeña lucha contra el frío se gana con confianza y movimiento.

Al andar se genera calor, con todos los beneficios asociados al propio ejercicio, pero lo que es más importante: se retorna a casa con más energía, eufórico y seguro de uno mismo por la pequeña victoria, una sencilla y cotidiana lección de superación.

Durante años, la evolución, la superación del ser humano en muchos aspectos, desde la agricultura hasta el asentamiento de civilizaciones en distintos lugares del planeta, significó la capacidad de adaptación al medio; en la actualidad a menudo la sociedad pretende adaptar el medio a las personas.

2. Cocina lenta y nutritiva

En invierno apetece encender el horno, disfrutar de las cazuelas y de una taza caliente, y no solo en sentido metafórico.

  • Cocinar en solitario es una actividad que fomenta la creatividad, la concentración y la superación, además de ser sumamente enriquecedora si nos interesamos por aprender nuevas recetas o nuevas formas de cocinar.
  • Cocinar en pareja o en familia es un pasatiempo constructivo que fomenta el trabajo en equipo y la comunicación, además de llevarnos a descubrir talentos desconocidos.

¿Por qué no aprender a hacer algo tan sencillo como pan casero? La lentitud requerida por una masa que fermenta concuerda a la perfección con las oscuras y largas horas del invierno. Nada mejor que meter las manos en una masa tibia, encender el horno y dejar que su calor inunde la casa.

Lo mismo se puede decir de la cocina lenta que requieren las legumbres. Muchos platos tradicionales invitan a la lentitud, lo cual es un maravilloso aliciente en unas vidas a menudo dominadas por el estrés.

3. Yoga en casa

El yoga toma el cuerpo como punto de partida para ordenar incluso la mente. Practicarlo en casa requiere poco equipamiento y espacio; es ideal para los días fríos.

Existe un amplio abanico de ejercicios que podremos adaptar a nuestro gusto y posibilidades.

  • Comenzando con un calentamiento suave, dejando que el cuerpo se mueva libremente, activamos articulaciones y músculos.
  • Pueden combinarse ejercicios tonificantes con posturas de equilibrio, trabajando la flexibilidad y la estabilidad a nivel físico y mental. Por ejemplo, si estamos sobre un pie este irá contrayéndose y variando ligeramente el apoyo; no se trata de una pose estática, sino que se consigue con pequeños ajustes constantes.

Acompañando cada movimiento con la respiración conectaremos con el cuerpo y nos concentraremos más en el presente. Existen incluso técnicas respiratorias para estudiantes avanzados que ayudan a disipar el frío.

En esta época de mayor introspección, la práctica de yoga nos ayuda a tener una escucha activa de nuestro cuerpo y sus auténticas necesidades.

Etiquetas:  Salud Bienestar Familia Pareja

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