La alergia es una reacción de nuestro sistema inmunitario a una sustancia que se encuentra en el ambiente y que es inofensiva para la mayoría de las personas. Son muchísimas las sustancias que pueden provocar una alergia, algunas de ellas muy sorprendentes, como el agua.

La alergia al agua es un trastorno muy raro. De hecho, de acuerdo con un estudio de 2017, desde 1964 solo se han identificado unos 50 casos en las investigaciones médicas, lo que no quiere decir que no haya más que no han sido reportados.

¿Qué es la alergia al agua?

La alergia al agua, conocida también como urticaria acuagénica o prurito acuagénico, provoca una reacción cutánea cuando la piel entra en contacto con el agua, ya sea agua dulce, agua de mar, de la lluvia, nieve, del sudor o de las lágrimas (pero no al beber agua, ya que esta no toca la piel).

No se sabe con certeza qué causa esta reacción, pero se cree que podría tener algo que ver con la interacción entre el agua y un componente de la piel, como el sebo, que podría desencadenar la liberación de histamina (una sustancia química presente en algunas células de nuestro cuerpo que provoca muchos de los síntomas de las alergias). Además, podría tener un componente genético ya que se ha visto que tener un familiar con el mismo problema aumenta el riesgo de sufrir alergia al agua.

Hay que tener en cuenta que la alergia al agua no tiene nada que ver con la temperatura del agua, suele aparecer alrededor de la pubertad y es más habitual en mujeres. En la mayoría de casos, la reacción al agua es esporádica (es decir, no ocurre siempre que la piel entra en contacto con el agua).

Síntomas de la alergia al agua

El principal síntoma de la alergia al agua es la urticaria, caracterizada por la aparición de ronchas rojas en la piel dentro de los 20 a 30 minutos posteriores al contacto con el agua. Estas ronchas suelen ser pequeñas, de entre 1 y 3 milímetros, y normalmente aparecen en el pecho, el cuello y los brazos, aunque pueden ocurrir en cualquier parte del cuerpo excepto las plantas de los pies y las palmas de las manos.

Otros síntomas de la alergia al agua (urticaria acuagénica) incluyen:

  • Picor.
  • Hinchazón.
  • Lesiones en la piel.
  • Enrojecimiento.
  • Dolor en la zona afectada.
  • Sensación de quemazón.
  • En casos graves, puede provocar dificultad para respirar o tragar y hay que buscar ayuda médica inmediatamente.

Por lo general, los síntomas desaparecen por sí solos al cabo de un rato, cuando la piel ya no está en contacto con el agua.

Qué hacer si tienes alergia al agua

Como en cualquier tipo de alergia, lo principal es evitar el desencadenante, en este caso el agua. Evidentemente, esto no es posible puesto que no podemos prescindir de un elemento tan central en la vida como el agua. Necesitamos bañarnos y limpiarnos las manos, y no podemos evitar realizar actividades que nos hagan sudar o que la lluvia nos moje de vez en cuanto.

Es por ello que a las personas que sufren este tipo de alergia suelen necesitar antihistamínicos para evitar los síntomas e incluso pueden optar a tratamientos como la fototerapia que ayuda a engrosar la capa superior de la piel.

Estas estrategias pueden ayudar a que los síntomas desaparezcan lo más rápido posible y no sean tan molestos:

  • Después de que la piel entre en contacto con el agua, sécala rápidamente con una toalla suave y haciendo pequeños toques.
  • Evita el agua demasiado caliente o demasiado fría pues, aunque la temperatura no tiene que ver con la alergia al agua, sí puede irritar aun más la piel.
  • Utiliza ropa holgada para evitar que la erupción se irrite.
  • Aplicar una loción de calamina puede ayudarte a calmar la piel.