Higiene natural

7 alternativas sanas a los tampones y compresas convencionales

María del Mar Jiménez y Ángel González

Al utilizar tampones y compresas convencionales no solo vertemos toneladas de plástico al medio, sino que nos exponemos a los tóxicos que contienen. ¿Conoces sus alternativas naturales?

En los últimos tiempos, se habla de los productos de higiene femenina en términos económicos: de una posible bajada de impuestos del 10 al 4%, de la "tasa rosa", la "pobreza menstrual"... Pero apenas ha existido debate social sobre basura menstrual, toxicidad o alternativas sostenibles, ni sobre naturalidad y reconciliación con la menstruación y los ciclos femeninos.

Teniendo en cuenta que la mitad del planeta menstrúa, mes a mes, durante unos 40 años a lo largo de su vida fértil, el impacto medioambiental de estos productos y sus efectos en el organismo no son un problema menor.

Compresas y tampones son un problema ambiental

Los datos que reflejan el impacto ambiental de la higiene femenina son apabullantes:

  • Cada mujer usa a lo largo de su vida unos 15.000 tampones o compresas (según la OCU) y cada año 20 mil millones de estos productos acaban en el vertedero. A ellos se suman los salvaslips de uso diario y las compresas para la pérdida de orina.
  • Hoy, como las pajitas o vasos de un solo uso, las compresas y tampones desechables –que monopolizan el mercado– se cuestionan por el desperdicio que generan, pero también por su toxicidad para el planeta y para la salud vaginal femenina.
  • La mayoría de las compresas están fabricadas en un 90% de plástico y, según datos de Intimina, se estima que tardan hasta 300 años en desaparecer. En cuanto a los tampones, lo hacen en seis meses, pero si tienen aplicadores de plástico pueden tardar cientos de años en desaparecer.
  • En los productos de higiene femenina podemos encontrar, entre otros componentes sintéticos, cloro en el blanqueamiento del algodón, dioxinas, polietileno y polipropileno (plástico), poliéster, rayón, poliacrilato, aromatizantes, pesticidas y otros componentes sintéticos.
  • Algunos de los ingredientes mencionados pueden resultar tóxicos, son potenciales cancerígenos o disruptores endocrinos que interfirieren en el equilibrio hormonal. Pueden acumularse en el útero debilitando el sistema inmunitario y se relacionan con enfermedades como endometriosis, dismenorrea, dolores pélvicos o infertilidad, además del famoso síndrome de shock tóxico (SST) asociado al uso de tampones.

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Aunque en el súper venden solo estos dos tipos de producto, el sector ha vivido una gran revolución en la última década con la aparición de artículos como la copa menstrual o bragas absorbentes, marcas ecológicas y mejores precios.

Además, este tema ha inspirado a numerosas emprendedoras a desarrollar productos, mejorar los existentes y, especialmente, romper el tabú de los ciclos femeninos haciendo pedagogía para poder vivir menstruaciones más sanas, sin dolor ni estigma. Terapeuta o coach menstrual, activista menstrual o moon mother ("madre lunar" o mujer que te apoya en tus ciclos) son algunas de las nuevas actividades.

1. Copa menstrual

La gran esperanza antitampones desechable, reúne todas las ventajas: salud (ausencia de tóxicos), sostenibilidad (dura unos 10 años), ahorro (solo se necesitan de 3 a 4 en toda la vida menstrual) y empoderamiento menstrual (lejos de ocultar tu sangre, te reconecta con el periodo).

Además, a diferencia del tampón, no absorbe el flujo, sino que lo almacena, lo que evita la sequedad vaginal; respeta el equilibrio íntimo y es completamente higiénica, porque está hecha de silicona médica, sin tóxicos, ftalatos ni riesgo de infecciones ni de SST. Es el producto que más dura, no genera residuos plásticos y es el producto que más fluido retiene.

2. Compresas y salvaslips de tela ecológica

Son reutilizables y biodegradables, y no llevan productos absorbentes, químicos ni perfumes. Se lavan en la lavadora con el resto de la colada, pero se pueden pasar antes bajo el grifo o dejar en remojo con agua, un poco de sal, vinagre y unas gotas de aceite de árbol de té.

3. Bragas absorbentes reutilizables

Se pueden usar solas o como complemento a la copa o un tampón en los días intensos del ciclo. Absorben la sangre, flujo vaginal o leves pérdidas de orina gracias a las capas de su tejido. Son cómodas, antibacterianas y transpirables, por lo que neutralizan el olor. El algodón está en la parte en contacto con la piel y el tejido técnico. en el interior, es poliéster. Se pueden lavar en la lavadora.

4. Esponja marina

Se introduce como un tampón sin hilos y recoge el flujo menstrual de forma práctica y ecológica. Es hipoalergénica, reutilizable y biodegradable. Tampoco se asocia al SST.

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5. Tampones y compresas desechables eco

Existen compresas y tampones ecológicos, libres de plásticos, fibras sintéticas u otros productos químicos. No están blanqueados con cloro y no alteran el pH de la piel y las mucosas. Son biodegradables, compostables y mucho más sanos que los convencionales. En las compresas, la celulosa está certificada FSC; los tampones se fabrican con algodón orgánico certificado GOTS.

6. Tampones con aplicador reutilizable

Aún no se venden en España, pero este invento inglés es lo último en el mercado menstrual. En vez de tirar el aplicador, lo lavas y lo guardas para usarlo de nuevo. Una vez terminada la regla, lo esterilizas y conservas en una funda hasta el próximo ciclo. Está fabricado con un material antibacteriano de grado médico libre de BPAs y dura unos diez años.

7. Sangrado consciente

No es un producto sino una habilidad. Algunas mujeres saben controlar el esfínter vaginal para expulsar los fluidos a voluntad. ¡Se puede aprender!

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