Entrevista a Anna Ferrer

"Estamos allí para que la población gane conocimiento y pueda ser libre en su propio desarrollo"

Aida García

Anna Ferrer, presidenta de la Fundación Vicente Ferrer, nos explica los frutos del trabajo que realizan desde hace casi cinco décadas.

Llegó a la India con 18 años y ya no volvió a su Inglaterra natal. En 1968 entrevistó a Vicente Ferrer para la revista india The Current y poco después decidió dejar su profesión para embarcarse en la lucha contra la pobreza que el exjesuita había puesto en marcha.

El proceso ha sido largo y lento pero, entre otros logros, han conseguido dotar de un sistema sanitario de calidad a una de las zonas rurales más pobres de la India. Anna Ferrer nos anima a ser solidarios porque “es increíble ver cómo con una pequeña aportación cuántas personas pueden salir de una pobreza extrema”.

"Es posible mejorar este mundo si trabajamos juntos"

–¿Cuál fue la razón que la llevó a dedicarse por completo a mejorar las condiciones de vida de las personas más desfavorecidas?
–Vicente y su poder de convicción. Él me dijo que cada uno de nosotros teníamos la responsabilidad de ayudar a los demás, me convenció de que yo podía hacer algo para erradicar aquella pobreza tan grande y me convenció para que dejara toda mi vida y me fuera con él. El paso de los años me ha demostrado que lo que me dijo Vicente era verdad, que es posible mejorar este mundo si trabajamos juntos aportando cada uno nuestro pequeño grano de arena.

–Después de 50 años dedicada por completo a esta labor, ¿sigue creyendo que un mundo mejor es posible?
–Sí, lo creo porque lo he visto con mis propios ojos. Cuando llegamos a Anantupur en el año 1969 las personas vivían en una pobreza muy extrema y no tenían confianza en sí mismos, sin embargo hoy en día tienen su propia vida, saben sobre sus derechos y también sobre sus responsabilidades: ayudar a sus vecinos, escolarizar a los niños y niñas…

El progreso de las familias indias es un claro ejemplo de la solidaridad entre dos países, India y España, y esto me hace muy feliz porque lo hemos logrado gracias a pequeñas contribuciones, no a grandes donantes.

–¿Usted considera que hoy en día somos más solidarios, o menos?
–Yo creo que somos más solidarios. El progreso de las familias indias es un claro ejemplo de la solidaridad entre dos países, India y España, y esto me hace muy feliz porque lo hemos logrado gracias a pequeñas contribuciones, no a grandes donantes. Nuestros padrinos-socios, con su pequeño grano de arena, nos han permitido llegar a más de 3.500 pueblos, y cuando nos visitan y ven el progreso, ven los cuatro hospitales en zona rural que hemos puesto en marcha, me comentan: “Anna, ¿cómo puede ser esto con 20 euros al mes?”. Y es que cuando juntas todas estas pequeñas aportaciones puedes ayudar a muchísimas personas y al final puedes conquistar la pobreza.

–La crisis que se ha vivido en España, ¿ha afectado a las aportaciones que reciben desde aquí?
–Sí, claro, hemos visto cómo padrinos y colaboradores que sufrían en casa no han podido continuar con su niño apadrinado o su colaboración, pero nos hemos quedado con un grupo muy fiel, 150.000 personas que piensan mucho en el niño o niña apadrinado/a y en el desarrollo de la familia y la comunidad. Muchos de ellos me han comentado que han dejado de salir a cenar fuera, de ir a tomar café… para poder mandar su aportación, porque es un grupo que tiene el mismo objetivo que nosotros: mejorar un poco este mundo en el que vivimos.

–Están trabajando en una zona nueva, ¿a qué se enfrentan?
–Pues a lo mismo que venimos viendo desde que empezamos. Esta zona nueva es muy pobre, viven en el bosque y tienen una esperanza de vida de 45 años porque hay más malnutrición y no tienen acceso a los centros de sanidad. Aquí los niños tampoco están escolarizados, así que empezamos de cero, pero con la experiencia de estos 50 años que además nos ha permitido aprender algo muy importante: no estamos allí para desarrollar a las personas, estamos para que ganen confianza en sí mismos, para que adquieran conocimientos sobre temas de leyes, sobre sus derechos como habitantes originarios del país y para que tengan fuerza para ir a reclamar al Gobierno lo que es suyo. Estamos allí para que ellos mismos puedan ser libres en su propio desarrollo.

–¿Están consiguiendo lo que se habían propuesto?
Sí, después de seis años trabajando con ellos ya han ganado esa fuerza, individual y como grupo, que les ha dado la posibilidad de ir a las oficinas del gobierno a reclamar sus derechos, y han logrado programas de nutrición y terreno que les permiten tener tierras a su nombre donde poder construir una casa.

Hay que seguir luchando contra la discriminación y la violencia de género, además de asegurarnos de que las chicas terminen la escuela secundaria para así evitar los matrimonios infantiles.

–Son muchos los objetivos que ya ha alcanzado la Fundación Vicente Ferrer, pero seguro que tienen nuevas metas ¿cuáles son?
–Por supuesto que tenemos nuevos objetivos, queda mucho por hacer. La sequía es uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos, porque estamos en una zona muy seca y una mala cosecha aumenta la pobreza. En cuanto a las mujeres, hay que seguir luchando contra la discriminación y la violencia de género, además de asegurarnos de que las chicas terminen la escuela secundaria para así evitar los matrimonios infantiles. Y respecto a la educación, impartimos cursos para jóvenes con discapacidades físicas y tenemos en marcha cuatro cursos de idiomas para chicos y chicas que han ido a la universidad y no tienen trabajo, para que puedan acceder a trabajos en empresas multinacionales indias donde cobren un sueldo digno.

Si deseas formar parte de este proyecto solidario es muy sencillo: apadrina a un niño o una niña. Tú envías 21 euros al mes y él/ella reciben material escolar, soporte en la educación hasta los 18 o hasta los 23 años, en función de si el niño/a decide seguir estudiando, y atención sanitaria hasta los 18 años en los hospitales de la fundación. Y si no sabes qué regalar estas Navidades a tu hijo, ¿qué te parece #ELHIPERREGALO? Una caja que incluye información sobre el niño/a apadrinado/a y todo lo que tu hijo necesita para ponerse en contacto con él. ¿Existe algo mejor que regalar valores?
www.fundacionvicenteferrer.org

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